Guggenheim Bilbao expone tres videoesculturas de la artista Cecilia Bengolea con coreografías inspiradas en el agua

El Museo Guggenheim Bilbao ha presentado este jueves tres videoesculturas de la artista multidisciplinar Cecilia Bengolea. Titulada "Animaciones de agua", las tres obras de la argentina exploran experiencias con el agua, lo líquido, lo fluido a través de la fusión entre vídeo, la coreografía y la escultura.
Guggenheim Bilbao expone tres videoesculturas de la artista Cecilia Bengolea con coreografías inspiradas en el agua
Guggenheim Bilbao expone tres videoesculturas de la artista Cecilia Bengolea con coreografías inspiradas en el agua
Erika Ede

Esta muestra, que permanecerá expuesta hasta el 24 de octubre, es la segunda exposición del año 2021 en la sala Film & Video, un espacio en el que el Museo presenta piezas clave del videoarte, la instalación audiovisual y la imagen en movimiento como lenguaje artístico.

En esta ocasión, se muestran estas tres obras recientes de la artista argentina, una creadora multidisciplinar que fusiona en su práctica el vídeo, la coreografía y la escultura. En la presentación han estado presentes el director del museo, Juan Ignacio Vidarte, la propia artista, y el comisario de la muestra, Manuel Cirauqui.

Siguiendo el movimiento y el flujo del agua, la exposición reúne una selección de obras donde Bengolea reflexiona sobre la danza, el juego sensorial entre el interior del cuerpo y lo que le rodea, así como las relaciones rítmicas de las comunidades sociales y la naturaleza, que se manifiestan, de manera sintomática, a través de la coreografía.

"Animaciones de agua" reúne tres piezas que son representativas del singular enfoque que la artista dedica a la videoescultura, tomando las imágenes en movimiento como agentes corpóreos que actúan libremente en el espacio expositivo. El ambiguo concepto de animación, presente en el título, remite tanto al movimiento natural de los personajes fílmicos como a la más antigua idea de insuflar vida a lo artificial, dotar de energía a lo inerte.

Tal y como ha explicado el comisario de la exposición, Manuel Cirauqui, en el trabajo de Bengolea (Buenos Aires, 1979), "el ánima, entendida como alma o hálito vital de un cuerpo, está íntimamente vinculada a las capacidades de conducción eléctrica de los organismos vivos". Mientras que la música se manifiesta "como la fuerza contagiosa de la animación y, en su inagotable potencial para transformar, mutar e imitar a otros, los seres animados se identifican con el elemento 'agua' y su infinita plasticidad".

Las tres obras que conforman "Animaciones de agua" exploran experiencias con el agua, lo líquido, lo fluido. Por un lado, Danza del rayo (Lightning Dance, 2018), rodada en Jamaica, es una colaboración entre Bengolea y algunas de las figuras más destacadas del estilo dancehall contemporáneo, que ejecutaron coreografías en solitario y en grupo bajo la lluvia.

En esta proyección monocanal de vídeo en blanco y negro, la autora indaga en la influencia de la electricidad atmosférica sobre el comportamiento y la imaginación. La pieza pertenece a una serie de obras aún en proceso con las que Bengolea explora la cultura del dancehall en la isla de Jamaica, convertida hoy en un fenómeno global que inspira numerosos subgéneros y estilos de música y baile de la cultura pop.

Marcada por un tenso crescendo, como el aire cargado de electricidad en una tormenta, la banda sonora se acompaña desecuencias explosivas de danzas grupales que tienen lugar a los lados de la carretera.

La impactante presentación de esta obra se acompaña de dos animaciones digitales: "Bestiario" (Bestiare, 2019) y "Posturas favoritas" (Favorite positions, 2018). Inspirándose en las descripciones de "El libro de los seres imaginarios" (1957) de Jorge Luis Borges, en Bestiario, la artista escaneó su cuerpo mientras evolucionaba hasta convertirse en un conjunto de criaturas fantásticas.

Así, empleando una iconografía similar a la de los hologramas, visibiliza las fantásticas transformaciones de su figura en un estado de constante metamorfosis.

Por su parte, "Posturas favoritas" toma como punto de partida la idiosincrasia del pulpo para sugerir un cuerpo sin límites, una criatura completamente líquida e inmensamente sensible dotada de una inteligencia descentralizada y múltiple, cuyos movimientos fluyen libremente entre el interior y el exterior, el ser y el ambiente, han explicado desde el Museo.

Cecilia Bengolea (1979, Buenos Aires), reside en París desde hace dos décadas. Tras estudiar Filosofía e Historia del Arte comienza a indagar en la práctica de la coreografía y a fusionar esta disciplina con el vídeo y la escultura. En su investigación, se centra en algunas formas de danza popular y las combina con elementos contemporáneos y arcaicos, generando constantes redefiniciones del concepto de figuración.

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