Ratifican la pena de dos años de prisión para el hombre que abusó sexualmente de Valeria Quer

Juan Carlos Quer, con Valeria.
Juan Carlos Quer, con Valeria.
Xoán Rey / EFE

El tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha ratificado la condena de la Audiencia Provincial de Segovia a J.P.M. a dos años de prisión como autor responsable de un delito de abuso sexual a Valeria Quer.

Los hechos, que sucedieron cuando ella era menor de edad, tuvieron lugar el 17 de septiembre de 2017, cuando la hermana de Diana Quer se encontraba en un recinto ferial con varias amigas y el condenado se personó en el lugar y se acercó al grupo porque entre ellas había una conocida, que era una de las amigas de la víctima.

Desde el primer momento, el procesado fijó su atención en la víctima, con la clara intención de ligar con ella, estado siempre próximo a la misma, y hablando con ella casi en exclusiva.

Quer consumió voluntariamente bebidas con alcohol junto con la ingesta previa de medicamentos antidepresivos que tenía recetados, lo que provocó que su estado de embriaguez se viera potenciado y que a partir de un momento de la noche sufriese un proceso de amnesia que le impide recodar lo que sucedió.

El grupo de amigos comenzó a disgregarse aunque algunas chicas continuaron la fiesta y cuando el recinto cerró y salían del mismo el condenado se ofreció a llevarlas a casa en casa. Una vez en casa, Valeria le llamó para que fuera a buscarla y la llevase a "pillar" marihuana.

El procesado recogió a la menor, a quien propuso ir a dar una vuelta, dirigiéndose hacía la provincia de Segovia, suministrándole durante el trayecto, y pese a que su estado de profunda embriaguez era patente, más bebidas alcohólicas, de forma que la joven quedó en un estado de total falta de consciencia.

Mientras tanto, la madre y amigas de la joven, que se habían percatado de su desaparición intentaron contactar con ella por teléfono, lo que consiguió una de ellas, aunque quien respondió al móvil fue el condenado, quien informó a la amiga que la menor estaba muy mal, por lo que dicha amiga le instó a que llevara a la menor de vuelta a casa.

El procesado, en su lugar, procedió trasladar a la menor a 93,7 kilómetros del lugar donde se encontraban y a 146 kilómetros de su casa hasta la casa que los abuelos del condenado tenían. Durante el trayecto hacia Segovia y aprovechándose de su estado de embriaguez el procesado mantuvo acercamientos sexuales con la menor, como besos o abrazos.

En la vivienda de los abuelos del condenado se acostaron en una cama, juntos, y de esa forma, con la menor dormida o adormilada por el alcohol ingerido, el procesado realizó diversos tocamientos de carácter sexual en sus partes íntimas, de forma que finalizó eyaculando en la entrepierna de la chica, sin que conste suficientemente probado que llegase a penetrarla con el pene, o a introducirla cualquier otro miembro corporal u objeto.

Sobre las 14.00 horas del día 17 de septiembre de 2017, la menor se despertó en la vivienda reseñada, no recordando nada de lo ocurrido, con los leggins quitados y sin su sudadera, mientras el procesado se encontraba en ropa interior, se vistieron e iniciaron el regreso hacia Madrid, donde el procesado llevó a la joven a su casa.

Como consecuencia de su inestable estado mental derivado de su patología previa del que ya estaba siendo tratada, la angustia de la desaparición de su hermana, para lo que seguía tratamiento psicológico y tenía prescritos medicamentos antidepresivos, unido a la angustia derivada de la incertidumbre de si el procesado había mantenido relaciones sexuales con ella aprovechando su estado, la joven fue ingresada con fecha 22 de septiembre de 2017 en el Centro hospitalario de salud mental ITA, donde permaneció hospitalizada 4 meses, siendo tratada desde entonces y hasta la actualidad por una psicóloga.

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