España es el cuarto país de la UE con más población en riesgo de pobreza: sólo Rumanía, Bulgaria y Estonia están peor

Colas del hambre. Decenas de personas esperan para recoger alimentos en una parroquia en el barrio de Tetuán de Madrid.
Colas del hambre. Decenas de personas esperan para recoger alimentos en una parroquia en el barrio de Tetuán de Madrid.
Jorge París

España es el cuarto país de la UE con mayor porcentaje de su población en riesgo de pobreza. Así lo dicen los datos y así lo admite el Gobierno en el plan España 2050, recién presentado y en el que, además de tratar de dar soluciones para el largo plazo, se muestran las deficiencias que hay en el presente. Y esa es una, pues por delante de España solo están Rumanía, Bulgaria y Estonia, tres países que, por cierto, entraron en la Unión ya en la década de los 2000.

Además, según los últimos datos, España es el tercer país con mayor desigualdad de la renta disponible entre los 27 Estados miembros de la UE, de nuevo superada solo por Bulgaria y por Rumanía. El informe recoge, en este contexto, que la elevada desigualdad se traduce, a su vez, en una elevada incidencia de la pobreza. En 2019, el 21% de los habitantes de nuestro país vivió con menos de 740 euros al mes y más del 5% padeció carencias materiales severas, no pudiendo permitirse tener un ordenador personal o mantener su vivienda a una temperatura adecuada.

Ese 21% de personas en riesgo de pobreza en España es un porcentaje que, además, se sitúa más de 3 puntos por encima de la media de la UE, que está en torno a un 17%. Asimismo, países de nuestro entorno como Francia (15%) o Alemania (13%) están por debajo de esa media. Solo Italia (20% aproximadamente) se acerca a la cifra de España. 

Los menores, el colectivo más vulnerable

El colectivo más vulnerable dada esa situación es el de los menores. Se estima que un 27% de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años de España viven en riesgo de pobreza y exclusión social, y que un 12% padece pobreza severa; una proporción que casi duplica la media de la UE. 

Esto, añade el informe, constituye "uno de los problemas estructurales más graves de nuestro país, y una seria amenaza para el futuro", ya que la pobreza infantil presenta un alto coste para la sociedad y es uno de los mayores determinantes de la pobreza en la edad adulta, "generando un auténtico círculo vicioso por sus interdependencias con otros múltiples aspectos de la desigualdad social". 

La pobreza infantil supone, además, "un lastre para la reducción del abandono escolar y la mejora de nuestros resultados educativos, y condiciona la igualdad de oportunidades entre nuestra población joven".

Otra tendencia preocupante es que la pobreza, además de asociarse a las situaciones de desempleo, se ha extendido entre las personas ocupadas. De hecho, esta afecta ya a un 13% de quienes trabajan a tiempo completo en España, la segunda tasa de "trabajadores pobres" más alta de la UE. Ni siquiera tener un trabajo es garantía de protección contra la pobreza y la vulnerabilidad social.

Sin recuperación de la crisis del 2008

La desigualdad es una consecuencia de la coyuntura descrita. Según el informe Arope de 2020, La renta media por persona se incrementó en 2019 en 268 euros, lo que supuso cinco años de crecimiento consecutivo: alcanzó los 11.680 euros, cifra que es superior a la de los años de referencia utilizados en el informe (2008 como referencia de inicio de la Gran Recesión y 2009 para evaluar la recuperación económica después de la crisis). El informe Arope concluyó que si la crisis anterior duró tres años para el 50% de la población con mayores ingresos, para el 25% más pobre todavía no se acabó, todo ello sin añadir todavía los estragos generados por la pandemia.

Eso sí, España presenta un nivel de desigualdad de la riqueza, según el informe, "moderado" en el contexto europeo, similar al de la media de la Unión Europea e inferior al de países como Alemania, Países Bajos o Austria. 

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