Tania Llasera: "El sexo me sigue motivando, pero ahora me apetecía escribir sobre cocina"

Tania Llasera, en una imagen promocional.
Tania Llasera, en una imagen promocional.
Montena

Los puristas nunca han sabido lo que se pierden. En las mezclas, en los contrastes, están las cosas más interesantes. Así es Tania Llasera, medio inglesa, medio española; presentadora y escritora; con un punto salado y picante de su rebeldía y otro dulce de su amor propio y su voluntad de hacer sentir mejor a los demás.

Ahora, después de escribir sobre sexo, se vuelca en el otro gran placer, la gastronomía, con su libro La vida a mordiscos (Editorial Montena, 2021. 160 páginas. 18,95 euros), un recetario para la cocina, pero también para la vida.

Es un libro de recetas en muchos sentidos… Es un libro de recetas en todos los sentidos. Es un libro de recetas 360º, para la vida y para la cocina. Y además es para gente rebelde que no sigue las recetas, porque yo me vi en ese punto en el que me preguntaba ¿qué hago yo escribiendo un libro de recetas si nunca sigo una receta al pie de la letra? Así que es un libro para que tunees la receta como tú quieras.

Y tuvo un empujón paranormal… Tenía la idea del libro hace mucho tiempo y el día antes de tener la reunión con la editorial, que yo tenía una resaca mortal, todo sea dicho, de repente me escribió la medium Anne Germain, que es amiga mía porque trabajamos juntas en Mediaset, y me dijo que veía a una mujer muy persistente y muy educada que le pedía que me dijera que sí, que escribiera el libro. Y es verdad que mi abuela lleva muerta muchos años pero yo la siento muy cerca y vive a través de mí. Creo que siguen por aquí, somos energía y estoy abierta a creer eso. Y este libro es por ella.

¿Como seleccionó las recetas? No me he vuelto muy loca, son las recetas caseras de mi casa de toda la vida. Con mi madre siendo inglesa tenemos una mezcolanza vasco-inglesa, porque yo soy de Bilbao. Mi padre y mi madre tienen recetas muy buenas. Si compras el libro compras mi libro casero de cocina.

También se habla de recetas para la vida… Empecé a escribir el libro justo antes del confinamiento y también durante y tuve que tirar mucho de mis propias recetas para seguir optimista y sonriendo a mis hijos cuando en realidad estaba cagada de miedo, con un ansia viva… por eso quizá cuente cómo estar con autoestima, con empuje, con energía, cómo buscar constantemente la vida para motivarte y seguir disfrutando de la vida.

¿Cuál es su primer recuerdo de cocina? Un libro de cocina que sigo teniendo que me regalaron mis tíos americanos y con el que empecé a cocinar como con nueve años. Y siempre postres, claro, porque cuando eres pequeña no te apetece hacer pollo, claro, te apetece hacer galletas, tiramisú y bizcochos. Mis padres siempre han sido muy cocinillas y nos gusta mucho comer en casa.

¿La cocina inglesa tiene mala fama porque no la conocemos? Tiene mala fama y soy consciente de ello, pero al final los ingleses somos muy ladrones, y de todas las colonias que tuvieron los ingleses cogieron algo y al final el curry indio es un plato nacional. Hemos sabido hacer homenajes, aunque vengan a ser plagios (risas) de cosas de toda la vida de otros sitios. Entiendo que la cocina tradicional inglesa a los españoles no les guste nada, porque lo que se come en la calle no es especialmente rico, pero si te vas a una casa británica y te cocina la abuelita te aseguro que te chupas los dedos.

¿Por qué esta reinvención de Tania Llasera hacia la cocina? Creo que ha sido una evolución natural de la vida… mi primer libro fue sobre sexo, El sexo sentido, en 2012 y no había tenido de escribir otro libro hasta ahora. Y recetas… no sé por qué. Cada vez me gusta más comer.

Suelo googlear mucho por aprovechamiento, tipo dos puerros, un trozo de manzana y tal, ¿qué hago? Y me inspiro con lo que encuentro.

Un libro de sexo, uno de cocina… no son cosas muy diferentes, ¿no? No, son los placeres de la vida. Creo que tendré que hacer un libro sobre dormir (risas). Soy muy hedonista por naturaleza y si vas a escribir mejor hacerlo sobre algo que te motive. El sexo me motivaba en su día y me sigue motivando, pero ahora me apetecía escribir sobre cocina.

¿Lo siguiente es MasterChef Celebrity? ¡Ojalá! Es el único concurso al que iría, me apetece concursar. Veremos si tengo suerte y si piensan en mí.

Hay un pasaje en el que dice usted que ve a la gente como a recetas, mezclas de cosas, ¿qué receta sería Tania Llasera? Pues tendría que ser una receta vasco-inglesa. Lo mismo un marmitako de salmón, algo híbrido. Algo sencillo, pero con mucho sabor… un croque-monsieur con mantequilla, champiñones… echarle de todo.

¿Qué es lo que no traga Tania Llasera? Se me atraganta mucho el bubullying en general, el que la imagen sea siempre motivo de juicio, los haters, las talimadres… por eso a veces me enciendo y contesto, pero por lo general intento quedar como el aceite, por arriba, y no bajar a su nivel.

¿Quién hace esos ataques a famosos expone sus propios miedos? Creo que es una cuestión de cobardía y de gente gris que se siente mejor esparciendo su mierda sobre otra gente. Si vomitas hacia otra persona tú te sientes mejor. Creo que es eso.

Al final todos somos un poco haters... Todos seguimos a gente que no sabemos por qué la seguimos pero ahí estamos, pinchando en los stories porque nos gusta que no nos guste. No creo que yo sea mejor que ningún hater, pero yo me corto y no digo nada desagradable. A mí me han educado para decir siempre cosas agradables. Ahora mismo ha venido un mensajero con un pelo súper chulo y se lo he dicho. Hay que decir cosas agradables.

¿Eso es por lo que llamas ‘la teoría de la gente pequeña’ que tenía tu abuelo? Sí, little people theory. Es importante ser agradable con el presidente de España e igual de agradable, simpática y educada con la persona que te trae un paquete. Cuanto más importante eres, más importante es ser agradable con los demás.

¿En el ambiente del famoseo se olvida a veces eso? Me gustaría decir que no, pero sí pasa. Es verdad que no son la mayoría, porque la mayoría son profesionales, agradables… pero hay mucha diva y divo. Hay muchos egos… la gente más linda que yo conozco es la más acomplejada. No por ser famoso eres maravilloso y tu autoestima y tu vida son fantásticas, ni mucho menos. Siempre estás en tela de juicio y muchas veces la fama es un catalizador para que tus problemas se expongan y se hagan más grandes.

A usted le ha pasado con el tema del peso… Creo que en nuestra cultura está muy instaurado por ejemplo el ‘has adelgazado, qué guapa estás’ y les parece un cumplido. Ayer mismo me lo dijo mucha gente, creo que es porque me estoy dejando el pelo largo y la ilusión óptica es que estoy menguando. En cualquier caso, tenemos que reeducarnos y reprogramarnos en pro de las generaciones venideras, como mi hija de tres años, que se puso un vestido hace unos días y me dijo ‘con este vestido estoy gorda’. Se habla demasiado de la imagen y del peso.

Literalmente, ¿qué plato ha habido alguna vez que no pudiera tragar? Me acuerdo de una vez que fuimos a Cabo Cod, en Estados Unidos y la abuela de mi prima hizo, ya mayor la pobre, unas magdalenas y les puso sal en lugar de azúcar, imagina el nivel de sal. Y aprovechando que no lo entendían mi madre nos decía a mi hermano y a mi en español: “Que comáis, que os la comáis”. No he vuelto a comer una magdalena con frutos rojos (Risas).

¿Y comiendo fuera? Hace poco fui a un restaurante con estrellas michelín, que no diré cuál es, y los postres eran como comer potpurri. Se me quedó como el típico empaste que se te queda el sabor y a la media hora te sigue sabiendo la boca.

¿Por qué acabó Tania Llasera en la tele? Fue culpa de mi abuela. Yo quería ser actriz de pequeña y cuando tenía como nueve o diez años hice una función en el cole y en El Mago de Oz me tocó ser la bruja buena. Tenía dos frases, ya ves tú, pero me entró miedo escénico y no conseguí decir la frase. Y volvíamos en el coche con mi abuela y me decía “es una pena que no puedas ser actriz, porque con miedo escénico…”. Y recuerdo haber pensado “si no puedo ser actriz lo siguiente que me gusta es la tele. Así que estudié tele en Inglaterra y en cuanto pude me postulé.

¿La fama crea adicción? Sí, la fama crea adicción y el spotlight, el ser el centro de atención crea adicción. A mí los directos me crean adicción, me gusta la adrenalina de que si la cagas, la cagas en directo. A mí el directo me gusta a nivel yonki.

A mí a veces se me olvida que soy famosa. Como no nací famosa se me olvida hasta que salgo a la calle y alguien me pide una foto.

¿Alguna vez ha tirado de ser famosa? Poco, pero una vez sí. Me dejé la cartera y sin saber que me la había olvidado pedí un durum en un kebab y me di cuenta de que no tenía dinero y el señor no me quería dar el kebab. Así que me fui a un bar que estaba cerca y le tuve que decir al camarero que me dejara 10 euros, que se los devolvía en cuanto pudiera. Le dije “soy famosa, mira, que no vengo a robarte”, me quité la mascarilla y me lo dio. La única vez que lo he hecho.

Dice en el libro que "ser madre y ser famosa se parecen". Sí, porque al final tienes una responsabilidad hacia otra gente que con otros trabajos no tienes. Y el trabajo de madre es igual, tienes a niños pequeños que te van a copiar, a emular y que te están mirando desde el día en que naces. Y la fama es un poco lo mismo. Tenemos una responsabilidad social porque eres ejemplo para muchos. Y eso da el mismo cague que con los niños, de no saber si lo estás haciendo bien. Me iré tranquila a la tumba sabiendo que por lo menos lo hice lo mejor que pude.

¿Qué cosa bonita querría hacer que calara en los demás? Ayudar, sobre todo a las mujeres, que son mi tribu, a encontrar su autoestima, a que se valoren bajo su juicio y el de nadie más. Con eso ya sería feliz.

¿Tiene un libro de recetas familiar? Tengo un libro de recetas que son fotocopias con la letra de mi madre, de mi abuela, de la amiga de mi madre… y lo guardaba como oro en paño… pero este verano viajando, lo perdí.

¿Dónde? Quizá haya magia… Pone Mum’s cook book y es negro con letras doradas. Se me perdió en Cadaqués.

¿Cómo fue el proceso de cocinar para apuntar medidas y hacer fotos? Un rollo absoluto. Me he pasado el verano midiendo cosas y cocinando para hacer las fotos. Ya pueden comprar y disfrutar el libro porque no pienso escribir otro libro de cocina. Mi admiración a toda la gente que los hace (risas). Es que yo nunca mido nada, todo es a ojo pues lo he pasado mal midiendo. Espero que me manden las recetas por las redes. 

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