Crece la tensión entre Rusia y Ucrania tras la "intimidación táctica" de Putin y el envío masivo de soldados a la frontera

  • "La amenaza de Rusia es muy creíble. Sabemos que está dispuesta a todo", explica a 20minutos una experta.
  • La OTAN y Estados Unidos han pedido a Putin que rebaje la tensión mientras Ucrania busca apoyos internacionales. 
El presidente Zelenski visitando las tropas militares ucranianas en la frontera.
El presidente Zelenski visitando las tropas militares ucranianas en la frontera.
EFE

Ucrania y Rusia vuelven a ser los protagonistas de unas peligrosas tensiones fronterizas que pueden desembocar en conflicto armado. Vladimir Putin sigue dispuesto a todas las vías para terminar este nuevo episodio entre dos viejos conocidos, bien sea con un acuerdo pacífico o con una nueva guerra. Por el momento, ha decidido realizar la movilización militar a la frontera más grande desde 2014 -según Estados Unidos- y ha advertido a Ucrania que debe cesar en sus "provocaciones peligrosas" en la zona del Donbás. De lo contrario, "la tendencia en su comportamiento crea el riesgo de una reanudación militar a gran escala”, declaró el lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Pero este conflicto no es nuevo. Comenzó en 2014 con la anexión por parte de Rusia de la península de Crimea y la posterior guerra en la zona del Donbás, en el sureste de Ucrania. A pesar de que apenas un año después se lograron unos acuerdos de paz, conocidos como los acuerdos de Minsk II, ninguna de las partes los ha cumplido. Precisamente una nueva violación ha sido el origen de las recientes tensiones, ya que Ucrania desplazó tropas a la zona fronteriza del Donbás, controlada por los rebeldes pro rusos, y el Kremlin contestó con una contundente movilización militar al otro lado de la frontera, con el claro objetivo de intimidar a los ucranianos. Los dos países se mantienen en su territorio, pero la acumulación de militares preocupa internacionalmente. 

Algunos medios hablan de hasta 80.000 soldados rusos trasladados a la frontera, una cifra que según señala Mira Milosevich a 20Minutos, Investigadora Principal para Rusia y Eurasia del Real Instituto Elcano, "es una exageración". Sin embargo, para la experta hay dos factores que han potenciado que se produzca esta situación de tensión internacional: "Por un lado, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha visto como su popularidad caía en picado y ha decidido cambiar de estrategia en el conflicto con Rusia. Ha pasado de tener buena voluntad de diálogo a cerrar tres televisiones rusas en su país. Además, ha intensificado su discurso para seguir intentado que Ucrania entre en la OTAN, conocedor de que Putin considera al organismo como la mayor amenaza para su seguridad nacional, y no le gustaría tener un miembro suyo en un país fronterizo".  

Sin embargo, las intenciones del Kremlin no van enfocadas a anexionar u ocupar Ucrania, "sino a conservar su influencia en el espacio post soviético". Y es que Ucrania es precisamente una de sus fronteras con la Unión Europea y por ello "Rusia quiere impedir que Ucrania sea un estado soberano que elija hacia dónde quiere ir", explica Milosevich. Además, la investigadora califica el movimiento de tropas rusas como una "demostración de fuerza, con el objetivo de intimidarles tácticamente y lanzar un mensaje claro: Si intentáis recuperar la integridad de vuestro territorio, con Donbás o Crimea, nosotros no lo vamos a permitir y vamos a intervenir militarmente". 

"La situación es de alto riesgo porque Rusia es muy determinante en sus decisiones y su amenaza es muy creíble. Sabemos que está dispuesta a todo"

El riesgo de que desemboque en una guerra a pesar de que "ningún país la quiere"

La actitud de Rusia no sorprende pero sí intimida. No es un país que se caracterice por seguir las reglas del sistema internacional y prioriza siempre sus intereses. Este es el enésimo ejemplo y todo apunta a que conseguirá su objetivo y mantendrá su influencia en Ucrania. Sin embargo, una guerra entre ambos estados trastocaría sus planes iniciales, aunque no tendrán problema si lo consideran necesario. 

"La situación es de alto riesgo porque Rusia es muy determinante en sus decisiones y su amenaza es muy creíble. Sabemos que está dispuesta a todo. En este momento puede producirse algún incidente militar debido a las tensiones fronterizas, pero ningún país quiere ir a la guerra. Ucrania sabe que la perdería, la OTAN no irá porque Ucrania no es miembro y Rusia no necesita más territorio para anexionar, está en año de elecciones y, sobre todo, es consciente de que ir a la guerra es muy caro por las sanciones económicas y diplomáticas que supondría", aclara Milosevich. 

Así, la posibilidad real de una guerra existe, pero parece poco probable. Tan solo una serie de "incidentes militares" podría desembocar en un conflicto, en el que Rusia tiene amplias posibilidades de ganar pero a un coste muy grande. Una de las posibles soluciones pacíficas pasa por una reunión entre Putin y Zelenski, la cual el segundo asegura que ha solicitado desde hace más de dos semanas. Pero el dirigente ruso no parece por la labor y estaría dispuesto a tenerla únicamente si están más potencias presentes, como podrían ser Francia o Estados Unidos. 

Ucrania busca apoyos internacionales: OTAN, Estados Unidos...

Ucrania sabe que sola no tiene casi posibilidades, y otea el sistema internacional en busca de potencias que le apoyen. Así, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró el martes desde el cuartel general de la Alianza Atlántica en Bruselas que “la acumulación militar de Rusia es injustificada, inexplicable y profundamente preocupante", para después lanzar un claro mensaje: "La OTAN está con Ucrania”. Además, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha llamado a su homólogo ruso para que rebaje las tensiones y de paso invitarle a que se reúnan en un país neutro, y todo apunta a que Putin aceptará. 

Sin embargo, Ucrania quiere -y necesita- que las potencias vayan un paso más allá y no quedarse únicamente en declaraciones: “Cada palabra de apoyo cuenta y lo agradecemos, pero también necesitamos apoyo práctico”, declaró Dmytro Kuleba, ministro de Exteriores ucraniano, en una visita a Bruselas. Además, ha aprovechado para pedir nuevas sanciones contra Moscú y el “refuerzo de las capacidades defensivas” de su país.

A pesar de las peticiones ucranianas, el apoyo de las potencias occidentales es tan solo verbal, "y Rusia es plenamente consciente de ello", agrega Milosevich. "Putin sabe que ni occidente ni la OTAN van a ir a la guerra por Ucrania, entre otras cosas porque no es un estado miembro". Las potencias occidentales, en definitiva, ponen condiciones a un supuesto apoyo a militar, que se vislumbra poco probable.

Por último, la investigadora Milosevich concluye afirmando que considera "muy poco probable que se desate un conflicto armado entre ambas potencias". Califica lo sucedido como "una exhibición de fuerza rusa por parte de Putin y una demostración de apoyo de los países occidentales a Ucrania". Además, confía en que la solución "será pacífica", porque "a ningún país le interesa ir a la guerra y todos intentarán evitarla".  

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