Las respuestas sobre la inmunidad de Puigdemont: qué supone su retirada y qué debe pasar para su entrega a España

El expresidente de la Generalitat,, Carles Puigdemont.
El expresidente de la Generalitat,, Carles Puigdemont.
EUROPA PRESS

Carles Puigdemont puede ver cómo su caso cambia en las próximas semanas, pero en todo caso el giro no será drástico. El pleno del Parlamento Europeo ha decidido retirarle la inmunidad, semanas después de que la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo respaldase el levantamiento, y también a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí, con 15 votos a favor y ocho en contra. ¿Cuáles son las claves?

¿Cuál fue el primer paso?

Lo que hizo la Comisión de Asuntos Jurídicos ha sido respaldar el informe presentado por el ponente el eurodiputado conservador búlgaro Angel Dzhambazki, y ahora el asunto pasó al pleno. En este punto la labor de esta comisión, presidida por el diputado de Ciudadanos, Adrián Vázquez, se terminó. 

¿Qué ha pasado en el pleno?

El Parlamento Europeo ha decidido retirarle la inmunidad después de que la votación sobre el suplicatorio saliera adelante con 400 votos a favor y 248 en contra. También pierden la misma los exconsellers Clara Ponsatí y Toni Comín, con resultados similares. Con todo, ninguno de los tres pierde su condición de eurodiputados, simplemente sus casos vuelven a estar en manos de la justicia y el debate vuelve a situarse en la euroorden.

¿En qué cambia la situación de Puigdemont?

A efectos de su papel como eurodiputado, en casi nada. De hecho, no perdería el escaño y podría seguir ejerciendo sus labores. Lo mismo sucede con Comín y con Ponsatí.

¿Cuál es el escenario entonces?

Básicamente se volvería a la casilla de salida, es decir, a la euroorden. El asunto quedaría entre la justicia española y la belga, que tendría que decidir sobre la entrega del expresidente catalán. Eso sí, los precedentes no son optimistas para España, pues ya denegó la extradición de Lluís Puig hace solo unos meses.

¿Qué hace ahora la justicia española?

El juez Pablo Llarena ya ha remitido una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se pronuncie sobre el alcance de las posibilidades de emisión de una Orden de Detención Europea (antigua euroorden). En base a esas respuestas, decidirá si emite o no la euroorden contra los implicados. Lo que pretende el magistrado es que la entrega recaiga sobre el TJUE, y no exclusivamente sobre la justicia belga.

¿Cuáles son los plazos?

No están claros. Ahora el TJUE tiene que responder a las preguntas de Llarena, que busca que no suceda lo mismo que pasó en enero con el caso del exconseller Lluís Puig, cuya entrega fue denegada por la justicia belga.

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