Las nuevas variantes del coronavirus ponen a prueba a la vacuna: ¿cuánto tiempo costaría modificarlas?

  • Las cepas sudafricana, la británica o la brasileña ponen en jaque a la comunidad científica en su lucha contra la Covid.
Personal especializado del laboratorio de Huoyan realiza una prueba sobre el nuevo coronavirus (2019-nCoV) en Wuhan, China.
Personal especializado del laboratorio de Huoyan realiza una prueba sobre el nuevo coronavirus (2019-nCoV) en Wuhan, China.
EFE

Pocas semanas después del inicio del proceso de vacunación contra el coronavirus en todo el mundo, un nuevo contratiempo ha puesto en jaque a la comunidad internacional en su lucha contra la pandemia. 

Las nuevas variantes del virus, como la inglesa, la sudafricana o la brasileña no solo han convertido al coronavirus en más contagioso, sino que las vacunas desarrolladas hasta ahora pueden verse insuficientes para atajarlas.

De hecho, el laboratorio anglosueco AstraZeneca ya reveló que su vacuna es menos efectiva en casos leves de la variante sudafricana. Por eso, los fabricantes tienen que afrontar renovaciones en su fórmula para que sus vacunas puedan con todas las cepas. El laboratorio estadounidense Moderna ya ha anunciado que va a modificar su vacuna. Pero, ¿es fácil hacerlo?

Tal y como recoge la BBC en un reportaje, modificar una vacuna para adaptarla a las nuevas variantes de una enfermedad no es algo infrecuente. De hecho, se hace cada año con la gripe estacional.

"Para corregir o actualizar una vacuna, incluso si una nueva variante es más resistente, debe comprobarse que esa vacuna ha dejado de ser significativamente eficaz ante la nueva versión del virus", dice Julian Tang, profesor de virología de la Universidad de Leicester (Reino Unido).

"Los virus deben mantener cierta forma para seguir infectando células. No pueden cambiar mucho más. Es labor de los fabricantes vigilar las mutaciones y decidir si merecen modificar la vacuna", añade este experto.

¿Cómo se modifican? Si se trata de vacunas basadas en la molécula ARN mensajero (ARNm), como es el caso de la de Pfizer, o en vectores virales, como la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca, la actualización sería rápida, en una o pocas semanas.

José Manuel Bautista, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, explica que esto se debe a que "solo se necesita actualizar el fragmento del código genético del virus que contiene la nueva mutación".

"Actualizar una nueva vacuna es algo muy, muy rápido porque básicamente consiste en sustituir la secuencia genética presente en la llamada proteína de espiga del virus", añade Andy Pollard, de la Universidad de Oxford.

En cambio, en otras vacunas, como la china Coronavac o la estadounidense Novavax, llevará más tiempo, porque utilizan virus inactivos o subunidades de proteína. Julian Tang explica que "primero se necesita cultivar el virus o su proteína en un laboratorio y luego purificarlo e inactivarlo para convertirse en una vacuna a gran escala, lo cual toma su tiempo".

Por su parte, Andrew Badley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos, asegura que "modificar una vacuna es mucho más sencillo que crear una desde cero, pero que no es un ejercicio trivial y requiere nuevos chequeos de seguridad y efectividad inmunológica".

"Cada año se analizan las variantes circulantes de la gripe por el mundo, que no siempre coinciden en el mismo hemisferio o continente. Entonces, cada país prepara vacunas específicas para esas variantes. Algo parecido sucedería con el coronavirus si se da el caso", concluye José Manuel Bautista.

"La vacuna anual de la gripe usa la técnica de subunidad de virus, como la de Novavax, y toma alrededor de seis meses en actualizarse y producirse cada año", concluye Tang.

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