La rocambolesca nueva derrota del exnovio de Sofía Vergara en el juicio por los embriones que tuvieron

La actriz Sofía Vergara, en enero de 2020.
La actriz Sofía Vergara, en enero de 2020.
Jordan Strauss / GTRES

El tema tiene su miga, aunque es más una demostración de no saber pasar página que otra cosa, porque desde 2014, año en que se les rompió el amor de tanto usarlo, Sofía Vergara y Nick Loeb mantienen una batalla legal a causa de unos embriones en el que se mezclan leyes de estados diferentes, ciertos contratos y vientres de alquiler.

Para empezar hay que saber que la intérprete y el empresario estuvieron durante dos años comprometidos más su noviazgo anterior de otros dos añosy medio y que en ese tiempo decidieron, también gracias a su clase social, crear dos embriones femeninos en caso de que alguna vez quisiesen convertirse en padres.

Esto habría de ser pagándole a una tercera y anónima mujer para que los gestara (no contemplaron la opción de adoptar) dado que la protagonista de Modern Family no puede quedarse encinta nuevamente (ya tuvo un hijo en 1991, Manolo Gonzalez-Ripoll Vergara) debido al tratamiento con quimioterapia al que se sometió en 2005 para superar un cáncer de tiroides.

Poco después de romper, Vergara comenzó su relación (actual matrimonio) con Joe Manganiello, mientras que Loeb se dirigió a los juzgados para que esos embriones (óvulos de Vergara y esperma de Loeb, mediante fecundación in vitro) vieran la luz. Naciendo, se entiende, pues mientras tanto se encuentran congelados en una clínica de Beverly Hills.

Para ello, en la demanda, Nick Loeb les puso nombres a los embriones, Emma e Isabella, y las trató como demandantes en la reclamación judicial junto con él. La demanda decía que, como no habían nacido, estaban siendo privadas (el documento estaba escrito con el género femenino) de recibir un fideicomiso acordado por ambas partes y que se creó para ellas, cubriendo así sus gastos de su educación y sus cuidados médicos.

En este punto hay que saber que la idea de Vergara es dejarlos congelados "indefinidamente" dado que hay un contrato de cuando ella y Loeb eran pareja que dice que la decisión de implantar los embriones en una madre de alquiler debía tomarse de mutuo acuerdo, así como se recogía que serían destruidos en el caso de fallecimiento de uno de los dos. Contrato, por cierto, que hace tres años la actriz envió a una corte californiana para que fuera ratificado.

En 2017, la barranquillera ganó la batalla judicial. Esta se había producido en Luisiana, un estado que está a unos 2.800 kilómetros de California donde reconocen a los embriones como personas jurídicas. El juez entendió que Nick muy probablemente había escogido "Luisiana debido a las leyes del estado sobre los niños no nacidos", dado que su defensa se vertebraba en el derecho a la vida y en que la reclamación no era de carácter económico (no le pediría dinero a la intérprete) ni parental.

Pero el empresario no se dio por vencido y abrió un recurso de apelación, que el tribunal, ahora sí, ha vuelto a desestimar con una razón muy sencilla: ni Loeb vive en Luisiana ni parece tener intención de hacerlo nunca, por lo que su conclusión es que se trata de "una burla del sistema legal" y define como "abominable" la presentación de Loeb y su equipo del caso. Su abogado, sin embargo, ha declarado al portal Page Six que no se van a rendir y ahora irán ante el tribunal supremo de Luisiana. A ver qué les dicen.

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