La misión Gaia apunta a que la Vía Láctea está canibalizando otras dos galaxias

Vista desde Gaia de las galaxias en la vecindad de la Vía Láctea.
Vista desde Gaia de las galaxias en la vecindad de la Vía Láctea.
ESA

Desentrañar los secretos del universo constituye desde antiguo uno de los grandes anhelos del ser humano, que durante siglos se ha afanado en descubrir qué misterios albergan los confines del cosmos, igual que en la Edad Media se entregó a la exploración del planeta. Ahora, en esta perenne ambición por descifrar aquello que excede las fronteras conocidas, la misión espacial Gaia juega un papel fundamental y los datos obtenidos gracias a ella han permitido avanzar en el entendimiento del firmamento.

Este jueves, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha publicado la tercera colección de datos de la misión Gaia, de la que ya se desprenden algunos hallazgos interesantes y que dará lugar a nuevos descubrimientos cuando esta información se analice en profundidad en los próximos años. Conocimiento sobre la historia de la Vía Láctea, su evolución, su movimiento o las características de las galaxias y las estrellas vecinas son algunas de las novedades principales aportadas por el satélite.

Desde que la sonda espacial Gaia fue lanzada en 2013, ha estado proporcionando información diaria desde una distancia de un millón y medio de kilómetros detrás de la Tierra, en dirección contraria al Sol. En ese punto, localizado en dirección diametralmente opuesta al centro de la Vía Láctea y que los científicos han bautizado como "anticentro" de la galaxia, el campo visual está más despejado porque hay menos polvo cósmico que en el centro.

Gráfico de la sonda espacial Gaia.
Gráfico de la sonda espacial Gaia.
Carlos Gámez

¿Qué se sabe de la historia de la Vía Láctea?

Precisamente en ese anticentro, los investigadores han estudiado el movimiento y la posición de estrellas que están muy lejos, en el extremo de la Vía Láctea, donde "nunca antes se había medido", explica a 20minutos José Hernández, ingeniero de Operaciones de Gaia en la ESA. Los nuevos datos obtenidos en esta región han permitido ver los vestigios del disco de la galaxia de 10.000 millones de años de antigüedad y determinar que antes tenía unas dimensiones menores.

"El disco antes era más pequeño, la Vía Láctea ha ido creciendo con el tiempo. Normalmente las galaxias aumentan su tamaño porque han absorbido otras"

"El disco antes era más pequeño de lo que es ahora, la Vía Láctea ha ido creciendo con el tiempo. Normalmente las galaxias aumentan su tamaño porque han absorbido otras. En este proceso, las estrellas no se apagan, sino que se entremezclan y se mueven de la misma manera formando chorros. Son las trazas dejadas por este fenómeno, que también se han observado en esta ocasión", detalla, y añade que los expertos han detectado otros movimientos que no han podido explicar y habrá que estudiarlos en el futuro. 

Estos datos permiten, entre otras cosas, realizar "arqueología astronómica", en un proceso comparable al desarrollado a partir de los fósiles. "Sabiendo el movimiento de las estrellas, podemos darle hacia atrás y hacia delante y ver cómo eran y cómo han evolucionado", resalta.

Galaxias canibalizadas

A este crecimiento de la Vía Láctea ha contribuido la absorción de la galaxia enana Sagitario, que fue canibalizada por la primera en un "proceso de fusión" hace billones de años, del que ahora Gaia ha detectado trazas en forma de cientos de miles de estrellas que se mueven de la misma manera.

Los datos de la sonda también permiten detectar que otras galaxias satélites, conocidas como las Nubes de Magallanes (la grande y la pequeña), están interaccionando con la Vía Láctea, gracias a la perturbación en el movimiento de las estrellas.

"Lo más probable es que la Nubes de Magallanes acaben absorbidas por la Vía Láctea dentro de billones de años, aunque todo depende de la cantidad de materia que tenga la galaxia. Esta información se desconoce, porque no sabemos cuánta materia oscura alberga", subraya el ingeniero de la ESA.

El movimiento del Sistema Solar

Gaia también ha permitido a los científicos medir la aceleración del Sistema Solar -que tiene una órbita circular- con respecto al marco en reposo del universo. Para lograrlo, han empleado los movimientos observados de galaxias extremadamente distantes y han medido que la velocidad del sistema solar cambia a 0,23 nm/s. Debido a esta minúscula aceleración, su trayectoria se desvía cada segundo el diámetro de un átomo, lo que en un año equivale a unos 115 kilómetros

La aceleración medida por Gaia concuerda con las expectativas teóricas y ofrece la primera medida de la curvatura de la órbita del sistema solar alrededor de la galaxia en la historia de la astronomía óptica.

Censo de estrellas

Esta tercera serie de datos de Gaia contiene información detallada sobre más de 1.800 millones de fuentes (estrellas, galaxias...) detectadas por la sonda, lo que supone un incremento de más de 100 millones con respecto a la segunda colección, publicada en abril de 2018. Si bien el número de cuerpos "no ha cambiado mucho", sí existe una mejora considerable respecto a la precisión, lo que ha permitido completar el catálogo existente, explica Hernández.

"Es un censo bastante completo con medidas más precisas que permiten llegar más lejos y sacar nuevas conclusiones"

"Esto permite llegar más lejos y sacar nuevas conclusiones. Es como cuando ves un mapa de la Edad Media, que al principio tenía más errores y luego ha mejorado. Ahora, al ser más precisas las medidas se pueden hacer nuevos estudios y descubrir cosas que antes no se veían", apunta el ingeniero.

Si bien estos 1.800 millones de fuentes representan solo un 1% de las estrellas de la galaxia, "es un censo bastante completo", afirma Hernández. "Funciona como la estadística en las elecciones. No necesitas a toda la población, sino que haciendo un muestreo de varios miles ya puedes sacar conclusiones, sin que el estudio esté sesgado y con la certeza de que será representativo", ahonda.

¿Qué está por venir?

Estos hallazgos son solo los primeros que llegarán en base a los nuevos datos de Gaia, pues se han llevado a cabo para comprobar la fiabilidad y la "buena calidad" de la información proporcionada por el satélite. "Los astrónomos van a empezar a trabajar, a publicar y habrá múltiples descubrimientos", considera Hernández, que señala a las estrellas binarias y los exoplanetas como algunos de los protagonistas.

La próxima divulgación de datos está prevista para 2022, y el telescopio espacial Gaia seguirá enviando información hasta 2025, cuando se prevé el final de esta misión.

¿Por qué se hace todo esto?

Ante el descomunal volumen de datos generados por Gaia y el considerable presupuesto que la exploración espacial supone, algunos se plantean qué utilidad práctica tiene todo este conocimiento generado. Más allá de tecnologías como la navegación por satélite, es también una cuestión de curiosidad, de deseo de saber, de inquietud. En este sentido, Hernández responde a la pregunta con un símil: "Es parecido a lo que hicimos allá por la Edad Media, cuando empezamos a recorrer el mundo y llegamos a distintas partes del globo. Ahora estamos haciendo lo mismo, pero con la galaxia". 

"Es algo muy humano lo de interesarse por lo que hay más allá, entender de qué estamos rodeados y comprender un poco el universo, cómo hemos llegado hasta aquí", defiende.

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