A la caza del Sol: despega la misión de la Agencia Espacial Europea para desentrañar los secretos de la estrella

  • La Solar Orbiter observará los polos del astro con el objetivo de comprender mejor su funcionamiento y estructura.
  • Despegó este domingo en un cohete Atlas V desde el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, en Estados Unidos. 
Recreación de la Solar Orbiter en su aproximación al Sol.
Recreación de la Solar Orbiter en su aproximación al Sol.
ESA
La misión partirá el día 10 de febrero de madrugada (hora peninsular) desde Cabo Cañaveral. Tiene como principal objetivo entender mejor el funcionamiento del Sol y completar el modelo científico de la estrella. Para ello, observará los polos de este astro, una zona que nunca antes ha podido ser fotografiada e inmortalizará sus espectaculares paisajes.

Cada mañana Helios, dios griego del Sol, surcaba el cielo con su carro hasta el océano e iluminaba toda la Tierra, según la mitología. Inti para los incas, Sué para los muiscas y Utu para los sumerios, pocas culturas se han resistido a elevar al astro rey a la categoría de deidad. No obstante, la fascinación generada por esta estrella no ha decaído con los años. Ahora, la Agencia Espacial Europea (ESA) lanza la misión Solar orbiter, en colaboración con la NASA, para despejar los interrogantes sobre ella.

La misión, que ha partido el día 10 de febrero de madrugada (hora peninsular) desde Cabo Cañaveral, tiene como principal objetivo entender mejor el funcionamiento del Sol y completar el modelo científico de la estrella. Para ello, observará los polos de este astro, una zona que nunca antes ha podido ser fotografiada e inmortalizará sus espectaculares paisajes.

¿Cuál es el objetivo de la misión Solar orbiter?

El objetivo fundamental es comprender mejor el funcionamiento del Sol y cómo los fenómenos que se producen en él -tales como tormentas, erupciones, fulguraciones...- afectan al medio interplanetario del Sistema Solar y, por consiguiente, a la Tierra, cuando se dirigen en su dirección. En esencia,  busca "entender, completar, el modelo de esta estrella" facilitado por la física, explica a 20minutos Luis Sánchez, jefe de operaciones de ciencia de la misión.

Rodeado de enigmas por esclarecer, el Sol completa un ciclo de actividad cada 11 años. En un cierto momento de este periodo, la estrella comienza a aumentar su actividad y proliferan las manchas solares, las fulguraciones y otros fenómenos, hasta que alcanza un pico y empieza una nueva etapa de mayor tranquilidad con menos eventos de este tipo.

"No sabemos por qué tiene once años ni cómo se origina. No tenemos ni idea de si este que está empezando va a ser mayor o menor que el anterior. Hay muchas incógnitas todavía que dilucidar", recalca Sánchez, que se convertirá en junio en jefe de la misión. 

¿Por qué es importante comprender el Sol?

Son todavía muchos los interrogantes por despejar sobre el funcionamiento del Sol y cómo los fenómenos que alberga afectan al espacio interplanetario y a la Tierra y sus habitantes. Una mejor comprensión del astro permitiría, no solo perfeccionar el modelo científico de la estrella, sino explicar su influencia en distintos aspectos de la existencia humana.

Daños en las redes de satélites que orbitan la Tierra, caídas del sistema eléctrico de grandes regiones o amenazas a los astronautas son algunos de los efectos que las tormentas solares tienen sobre la vida en el planeta, además de una determinante influencia sobre el futuro del clima.

Animación: los detalles de la misión 'Solar Orbiter' (Carlos G. Kindelán)

La misión partirá el día 10 de febrero de madrugada (hora peninsular) desde Cabo Cañaveral. Tiene como principal objetivo entender mejor el funcionamiento del Sol y completar el modelo científico de la estrella. Para ello, observará los polos de este astro, una zona que nunca antes ha podido ser fotografiada e inmortalizará sus espectaculares paisajes.

¿Cómo va a estudiar el Sol el satélite de la ESA?

Una de las principales novedades de esta misión con respecto a otras anteriores que también han estudiado el Sol es que observará los polos de la estrella, algo que no se ha podido hacer hasta ahora. Por el momento, solo el satélite Ulysses había sido capaz de aproximarse a estas zonas, pero únicamente contaba con instrumentación para medir el viento solar y carecía de cámaras o métodos para ver realmente estas áreas.

Para acercarse a los polos, la nave espacial utilizará la gravedad de Venus para salir del plano eclíptico, que es aquel en el que orbitan los planetas y que se sitúa paralelo al ecuador del Sol. "Cada vez que pasamos cerca del planeta, le damos, como si dijéramos, un empujoncito hacia afuera. Lo inclinamos cada vez más. Progresivamente iremos viendo mejor estas zonas de la estrella", detalla Sánchez.

"Esta es la información que nos queda para completar los modelos del sol que nos permitan entender este ciclo de actividad y poder eventualmente pronosticarlo", abunda.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades?

Uno de los mayores problemas que han debido enfrentar los científicos durante el diseño de la nave han sido las altas temperaturas de las zonas próximas al Sol por donde orbitará el satélite, resalta el jefe de operaciones de ciencia de la misión. Se aproximará a 42 millones de kilómetros de la estrella, esto es, más cerca que Mercurio, donde se alcanzan los 500 grados centígrados -25 veces más que en la Tierra-.

Solar orbiter deberá operar a 500 grados de temperatura a 42 millones de kilómetros del Sol.
Solar orbiter deberá operar a 500 grados de temperatura a 42 millones de kilómetros del Sol.
ESA

Para aguantar estas temperaturas, la nave cuenta con un escudo de titanio, fibra de carbono y aluminio que es capaz de soportar 13 veces el calentamiento solar que reciben los satélites que orbitan en torno a la Tierra. Estas condiciones suponían un reto aún mayor debido a que la protección exterior debían contar con aberturas que permitiesen tomar fotos del Sol.

Otro de los escollos fundamentales que deberá superar la nave durante su acitividad serán los problemas de comunicación. El satélite llegará a estar a 300 millones de kilómetros de la Tierra, donde dispondrán de muy poco ancho de banda para transmitir los datos obtenidos. Esta circunstancia es especialmente gravosa cuando deban trabajar en coordinación con otros dispositivos, en órbita o en la superficie del planeta, remarca Sánchez.

¿Cuándo comenzará a operar la nave?

El lanzamiento del satélite tendrá lugar en Cabo Cañaveral el próximo 10 de febrero de madrugada (hora peninsular). Una vez en el espacio, comenzará una fase de pruebas de tres meses antes de declarar la nave operacional. No obstante, antes de que todo esto ocurra, la misión todavía debe afrontar las últimas comprobaciones para verificar que todo está preparado. 

La nave y los diez instrumentos que contiene en su interior están diseñados para tener una vida útil de 10 años. No obstante, en el coste del satélite están incluidas las operaciones hasta 2026, que es lo que aprobó la ESA cuando seleccionó la misión para su programa científico en 2011. En ese momento, explica el futuro jefe de la misión, el equipo deberá analizar si Solar orbiter está cumpliendo las expectativas y si merece la pena prorrogarla.

¿Quién ha participado en el diseño?

La misión Solar orbiter ha sido diseñada por la ESA en colaboración con la NASA, que ha contribuido con uno de los diez instrumentos integrados en la nave y la participación en dos más. El satélite ha sido construido por Airbus Espacio y Defensa al norte del Londres y el resto de materiales han sido realizados por diferentes países europeos y por la propia ESA.

El coste total se ha situado en unos 1.300 millones de euros, relata Sánchez, "una cantidad que similar a la de misiones de este tipo". De esta cifra, 780 han sido aportados por la ESA y el resto por los países europeos y por la NASA.

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