Cuántas dosis, de qué tipo y en función de la comunidad: las incógnitas de la estrategia de vacunación que recibe este martes el Consejo de Ministros

  • El Gobierno no prevé que sea obligatoria, pero advierte de que hay "herramientas" para que lo sea si se ve necesario.
  • La UE y España están comprando todas las vacunas que se están probando efectivas, que podrían aplicarse a distintos grupos de población.
  • Sanitarios, mayores y personas que no pueden teletrabajar serán los primeros, pero dependiendo de cuántas dosis empiecen a llegar.
El presidente del Gobierno, este lunes en el Comité de Seguimiento del Coronavirus y Vacunación.
El presidente del Gobierno, este lunes en el Comité de Seguimiento del Coronavirus y Vacunación.
Secretaría de Estado de Comunicación

El Consejo de Ministros estudiará este martes la estrategia de vacunación contra la Covid, con líneas generales sobre cómo proceder para inmunizar a la población a partir del mes de enero. Es entonces cuando se espera que lleguen a España las primeras de dosis para la aplicación de una vacuna sobre la que de momento existen muchas “incertidumbres” que impiden determinar punto por punto cómo se va a administrar exactamente a los españoles. Todavía no se puede precisar cuántas dosis empezarán a llegar ni de qué farmacéutica, lo que deja en el aire cuestiones claves como quiénes se la pondrán en primer lugar,dónde será la vacunación y cómo se organizará la logística para que llegue a todos los rincones del país.

Fuentes del Gobierno ha advertido este lunes de que "no es una estrategia fijada, todavía no está completa y será necesaria una revisión continua". Para empezar porque, "en principio", vacunarse contra la Covid tampoco será obligatorio en España no se descarta que pase a serlo si se considera necesario. El Gobierno advierte de que tiene "herramientas para ello".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este domingo que habrá 13.000 puntos de vacunación por toda España. Este número se corresponde con el de los centros de atención primaria, que es en principio donde la estrategia prevé que se proceda a vacunar a los ciudadanos. Sin embargo, este es el primero de los interrogantes que todavía permanece abierto y que tiene que ver con qué tipo de vacune llegue en primer lugar a España.

Según varios expertos que han trabajado junto al Ministerio de Sanidad en la redacción de la estrategia, esto solo sería posible si hablamos de la vacuna de AstraZéneca, que puede conservarse entre 2 y 8 grados centígrados. La de Pfizer debe mantenerse a 80 grados bajo cero y si esa fuera la primera en llegar deberían habilitarse otros lugares específicos, como centros de vacunación que reúnan las condiciones necesarias.

Tampoco está claro en estos momentos qué colectivos se vacunará en primer lugar. Los grupos prioritarios que contempla el Gobierno abarcan a los sanitarios, las personas de más edad, aquellas con enfermedades que las hace ser de riesgo o incluso trabajadores cuya actividad les impide teletrabajar. Sin embargo, que todos ellos puedan empezar a vacunarse ya en enero está por ver y depende de cuántas dosis lleguen en la primera remesa. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, apuntó hace semanas que se podría contar con un primer contingente de 30 millones de dosis, que cubrirían a 15 millones de personas porque la vacuna se administra en dosis doble. Sin embargo los expertos afirman que de momento no puede garantizarse.

Compra de todas las vacunas

La estrategia del Gobierno pasa, dentro de la UE, por comprar todas las vacunas que están dando resultados. Sanidad tiene para ello un presupuesto de 1.000 millones, “ampliables”, porque Illa insiste en que no se va a escatimar en este gasto. Según su población, a España le corresponderá el 10% de las vacunas que compre la UE, que ya ha cerrado contratos de compra con AstraZeneca, está en negociaciones con Moderna y está a punto de cerrar otra compra con Pfizer.

Con ello, Sanidad no quiere dejar sin comprar ninguna vacuna que pueda funcionar, con independencia de que vayan a utilizarse todas o que las que no se utilicen puedan donarse o venderse a bajo precios a países en desarrollo, algo que prevé la UE en su conjunto. En España, además, la estrategia también tiene en cuenta que la técnica de las distintas vacunas pueden beneficiar de manera distinta a diferentes grupos de población, algo que los expertos también apuntan que se tendrá en cuenta a la hora de vacunar. 

Cuando el Gobierno tenga toda la información definitiva y las indicaciones específicas de cada vacuna, se determinará si el orden establecido puede respetarse o no. Es decir, si la primera vacuna que llegara a España no estuviera indicada para un grupo de edad de entre los prioritarios, fuentes del Gobierno explican que "se pasaría al siguiente". 

Según el plan adelantado por Sánchez, el objetivo es que a mitad de 2021 ya esté vacunada “una parte muy sustancial de la población”. Previsiblemente, quedarán para el final los más jóvenes y personas sin patologías que puedan complicarse con el Covid y los expertos esperan que hasta entonces se beneficien del 70% de inmunidad que garantiza, por ejemplo, la vacuna de Oxford. 

Sin embargo, la vida no volverá a la normalidad tras la llegada de las vacunas, sobre todo de las primeras que servirán para inmunizar solo a una parte de la población. El Gobierno advierte de que aún será necesario mantener las limitaciones en las relaciones sociales o el uso de la mascarilla, por ejemplo.

El tercer punto de incertidumbre de cara a la vacunación contra la Covid tiene que ver con el territorio. El Gobierno ha elaborado una “estrategia nacional” pero quienes han participado en ella advierten también de que no es igual vacunar en el País Vasco que en Canarias. Esto es así porque las condiciones de transporte y de alcance no son las mismas y esto también deberá tomarse en cuenta cuando se perfile la estrategia junto con los gobiernos autonómicos. Tomando este ejemplo, aducen que no es igual transportar la vacuna por tierra que tener que hacerlo por aire o la dificultad de llegar a ciertos territorios, islas que no sean capitales de provincia.

Este lunes, el Gobierno ha hecho la primera prueba piloto del plan que se está preparando con las comunidades para distribuir y asignar las dosis.

Vacunas seguras

Junto a todas estas cuestiones relacionadas con el número de vacunas que empiecen a llegar, qué condiciones requiera su conservación o la distinta “logística” que se requiera para llevarlas a las comunidades dependiendo de sus circunstancias, otro aspecto con el que deberá bregar el Gobierno es con los recelos de la población para ponerse una vacuna nueva y que va a conseguirse en tan poco tiempo.

La posibilidad de que los miembros del Gobierno sean los primeros en ponérsela es algo que no solo se ha suscitado en los medios de comunicación en las últimas semanas, también en una reunión de expertos con Sanidad para elaborar la estrategia de vacunación, aunque parece que las intenciones del Ejecutivo no van por ahí. En España está previsto que las primeras vacunas puedan ponerse en enero, mientras que Estados Unidos acaba de anunciar que empezará la vacunación semanas antes, a mitad de diciembre, y Sanidad cuenta con que la desconfianza quede disipada cuando se compruebe allí que las vacunas no provocan problemas.

En todo caso, el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García, recuerda que desde ya todas las vacunas que han llegado a la última fase de ensayos clínicos están ya avaladas por las “miles y miles” de pruebas que ya se han hecho a los voluntarios, entre 50.000 y 60.000 en fase 3 de cada una, mitad vacuna mitad placebo. Sin contar con que en ningún caso los organismos encargados de autorizar las vacunas, como la Agencia Europea del Medicamento, darían luz verde si no tuvieran la seguridad de que no son perjudiciales. “¿Alguien puede pensar de verdad que si hubiera la más mínima duda iba a ser autorizadas por los organismos reguladores?”, apunta.

García, sanitario y mayor de 60 años, afirma que será “uno de los primeros que se la ponga” y que se vacunará “con la primera que llegue, porque va a ser segura, me da igual”. “El peor efecto secundario de la vacuna es no ponérsela”, advierte.

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