Congelada y en más cantidad de la esperada... estas son las claves del descubrimiento de agua en la Luna

La NASA confirma que hay agua en la Luna
La NASA confirma que hay agua en la Luna.
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La NASA confirma que hay agua en la Luna.
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Disponer de agua en la Luna sin necesidad de transportarla desde la Tierra y en la cantidad suficiente para abastecer a las futuras colonias humanas que poblarán el satélite en los próximos años. Ese es el gran beneficio que se desprende de los dos estudios publicados este lunes por la NASA y que pueden suponer un avance sustancial en la conquista del espacio.

Los datos, en esta ocasión, no dejan lugar a dudas. De acuerdo con los estudios desvelados por la agencia espacial estadounidense tras más de dos años de análisis, la Luna contiene agua helada y en su superficie hay numerosos cráteres de muy diferentes tamaños a los que nunca llega la luz solar. En estos lugares, subraya la NASA, podría hallarse atrapada de forma estable y resultar mucho más accesible para futuras misiones.

En este sentido, el primero de los estudios -llevado a cabo por el telescopio SOFIA (Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja)- señala la inequívoca detección de agua molecular (H20) en el satélite tanto en las zonas en sombra como en las iluminadas. Mientras, el segundo -realizado con datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA- plantea que unos 40.000 kilómetros cuadrados de su superficie, de los que un 60% están en el sur, tienen la capacidad de retener agua en las llamadas 'trampas frías'.

Este hallazgo supone un paso adelante sustancial, pues hasta ahora los datos no eran concluyentes. Cuando los primeros astronautas que pisaron la Luna regresaron a la Tierra en 1969, todos los indicios apuntaban a que el satélite era un lugar completamente seco, una creencia que ha ido cambiando con el tiempo y con los sucesivos descubrimientos. De hecho, hace un par de años ya se habían detectado signos de hidratación en la superficie del satélite, sobre todo alrededor del polo Sur, pero el método de análisis empleado no podía diferenciar si se trataba de agua molecular (H2O) o de hidroxilo (en forma de silicatos).

¿Cómo se ha logrado este descubrimiento?

El primero de los hallazgos, el de la presencia inequívoca de agua, es fruto de un curioso montaje: un telescopio de la NASA subido a bordo de un Boeing 747 que vuela a 12.000 metros de altitud, con el objetivo de captar luz infrarroja en una longitud de onda que sola pueda emitir el agua. Este sistema, explica René Duffard, científico titular especializado en asteroides y superficies de objetos del Sistema Solar en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), permite descartar todo el vapor de agua de la atmósfera de la Tierra.

Los datos fueron tomados por SOFIA del cráter Clavius, cerca del polo Sur, en una longitud de onda de seis micras, a la que el agua molecular produce una firma espectral única. Esta observación despeja las dudas y destierra la posibilidad de que se trate de hidroxilos.

El segundo descubrimiento, expone Duffard, proviene de un experimento que analiza imágenes de sondas que han orbitado alrededor de la Luna y, con muchísimo detalle, han calculado dónde hay sombra permanente en el satélite. Así, han elaborado un mapa de dónde podría haber agua congelada de forma estable, "como si se tratase de una especie de nevero".

"En las 'trampas frías' las temperaturas son tan bajas que el hielo se comportaría como una roca", detalla Paul Hayne, de la Universidad de Colorado Boulder y líder del estudio, de tal forma que si el agua entra ahí "no irá a ninguna parte durante mil millones de años". Estos lugares, ahonda la NASA, pueden tener tamaños muy diferentes: la mayor parte de las veces no son superiores a un céntimo de euro, mientras que otros pueden tener varios kilómetros.

¿Qué cantidad de agua hay?

Los investigadores estiman que la abundancia en las altas latitudes meridionales es de 100 a 412 gramos de H2O por tonelada de regolito (el material del que está formado la superficie lunar) y la distribución en ese pequeño rango de latitud es resultado de la geología local y "probablemente no un fenómeno global". Se trata de una cantidad mucho menor que en la Tierra, pues el desierto del Sáhara contiene cien veces esa cifra.

Los autores consideran que aproximadamente 40.000 kilómetros cuadrados de la superficie lunar tiene la capacidad de atrapar agua en estas 'trampas frías', especialmente en los polos Norte y Sur, lo que supone casi el doble de lo previsto hasta ahora. No obstante, la única forma de comprobar que contienen reservas de hielo es "ir allí en persona o con rovers y cavar", añade Hayne.

¿Cómo afectará a futuras misiones?

Este hallazgo, opina la NASA y coincide Duffard, puede tener una influencia notable en el desarrollo de las futuras colonias que se instalen en la Luna. La agencia espacial estadounidense planea enviar una nueva misión al satélite en 2024, el conocido como programa Artemisa, y la posibilidad de extraer agua de su superficie sin necesidad de transportarla desde la Tierra representa un "avance increíble", según el científico del IAA.

¿Y ahora qué? "Habría que saber qué cantidad de agua hay en cada lugar, para determinar dónde ir a buscarla. Así, se podría identificar los lugares más accesibles y más económicos, en términos de energía y dinero", apunta Duffard.

"Si estamos en lo cierto, el agua va a ser más accesible", ha recalcado Hayne de cara al establecimiento de bases lunares, que suponen un necesario paso intermedio para la llegada del ser humano a Marte, en la que trabaja la NASA y para la que todavía no hay fecha. Disponer de una mapa de los reservorios de hielo en la Luna permitiría optimizar las condiciones de vida en el satélite y acercar el objetivo de llegar al Planeta Rojo.

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