Culpan a Júpiter de que Venus acabase siendo un infierno sofocante

Un grupo de científicos ha detectado fosfina en las nubes altas de Venus, un posible indicio de que hay vida en este planeta. En el estudio publicado este lunes en la revista Nature Astronomy han participado investigadores de cuatro universidades anglo-americanas (Universidad de Cardiff, la de Manchester, la de Cambridge y el Instituto Tecnológico de Massachusetts).
Imagen del planeta Venus.

Actualmente, Venus se caracteriza por ser un planeta extremadamente caluroso e inhóspito, en el que es imposible hallar ni una sola gota de agua. Sin embargo, parece que las particularidades de este cuerpo podrían haber sido diferentes si Júpiter no hubiera alterado su órbita alrededor del sol, o eso es lo que cuenta la nueva investigación de la Universidad de California Riverside.

Los planetas que poseen una masa tan grande como la de Júpiter, que es dos veces y medio superior a la del resto de los que conforman nuestro sistema solar, tienen la capacidad de perturbar las órbitas de otros astros. Y así fue como, al principio de su formación, se acercó y luego se alejó del sol, afectando a Venus.

Los científicos consideran que los planetas que carecen de agua líquida, como Venus, son incapaces de albergar la vida tal y como la conocemos. Sin embargo, parece que este cuerpo no es que no disponga de H2O, sino que puede haberla perdido al principio por otras razones, y puede haber seguido haciéndolo, por culpa de Júpiter, como ha explicado el astrobiólogo de Riverside, Stephen Kane.

Para Kane, "una de las cosas interesantes de Venus de hoy es que su órbita es casi perfectamente circular" y, por eso, "con este proyecto, quería explorar si la órbita siempre ha sido circular". Para ello, creó un modelo que simulaba el sistema solar, calculando la ubicación de todos los planetas en un momento dado y cómo se atraen entre sí en diferentes direcciones.

De esta forma, llegó a la conclusión de que, día de hoy, la órbita de Venus se mide en 0,006, lo que significa que es la más circular de cualquier planeta del sistema solar. Sin embargo, cuando Júpiter estaba probablemente más cerca del sol hace unos mil millones de años, Venus probablemente tenía una excentricidad de 0,3, y hay una probabilidad mucho mayor de que fuera habitable entonces.

Otro dato importante para conocer el desarrollo de Venus es que, recientemente, se descubrió, entre las nubes del planeta, un gas que puede indicar la presencia de vida. El gas, conocido como la fosfina, es producido típicamente por microbios, y, para Kane, es posible que represente "la última especie sobreviviente en un planeta que pasó por un cambio dramático en su entorno".

Ahora bien, para que ese sea el caso, el científico señala que los microbios habrían tenido que mantener su presencia en las nubes de ácido sulfúrico sobre Venus durante, aproximadamente, mil millones de años desde la última vez que tuvo agua líquida en la superficie.

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