Las escuelas de educación especial aseguran que han sido las "grandes olvidadas" en los planes de reapertura

  • La Escola Alba de Tàrrega dice que Educació aún no les ha respondido a la petición para usar dos espacios externos.
Concentración en defensa de la Educación Especial ante el Congreso.
Concentración en defensa de la Educación Especial ante el Congreso.
Jorge París

Las escuelas especiales dicen que han sido las "grandes olvidadas" en los planes de reapertura del Departament d'Educació. Así lo ha puesto de manifiesto la directora de la Escola Alba de Tàrrega, Roser Royes, que ha lamentado que a los centros concertados no se les ha convocado a las reuniones con Educació. 

Royes alerta que en estas escuelas es donde están los "menores con más riesgo". Así, asegura que todavía no han recibido respuesta de los Serveis Territorials para hacer uso de dos espacios externos en la escuela y ahora esto les limita a la hora de hacer actividades, porque han ampliado grupos para respetar las medidas de seguridad ante los contagios, y este hecho provoca que algunos alumnos hayan de comer en el aula o no puedan usar las pizarras digitales.

"En estas escuelas es donde están los menores con más riesgo" (Roser Royes, directora de la Escola Alba de Tàrrega)

Sin reuniones con Educació

Según la directora, cuando reabrieron en junio, sí que desde el Departament se les dieron "algunas indicaciones" y en julio, cuando salió el plan de organización de centros, había "dos lineas" respecto a los centros de educación especial. Con vistas a septiembre, Royes asegura que ni les llegaron las instrucciones, y además, ha lamentado que no se les convocó a ninguna reunión con Educació. Solo lo hicieron con los directores de escuelas ordinarias y escuelas de educación especial públicas, pero no con las concertadas.

Para garantizar las medidas sanitarias para evitar contagios de Covid-19, este año han ampliado a ocho los grupos donde se distribuyen los 44 alumnos del centro cuando normalmente se hacían seis. 

El espacio de la escuela "es el que es", remarca Royes, que añade que se han tenido que adaptar para distribuir las aulas. Aunque pidieron a Serveis Territorials d'Educació dos espacios ubicados en Verdú y Tàrrega, aún no les han dado respuesta. Ahora han de trabajar justos para poder mantener los grupos "burbuja" y esto hace que algunos alumnos hayan de comer en clase o que otros no puedan hacer uso de las pizarras digitales. Si dispusieran de más espacios, asegura Royes, podrían alternar los que tienen y desinfectar entre cada uso para llegar a todos.

Confinamiento duro para las familias de alumnos más asistidos

Cuando la pandemia del coronavirus obligó a cerrar centros educativos en marzo, los especiales vieron agravada la situación porque no podían trabajar con los alumnos de "tú a tú" desde la distancia.

A medida que se flexibilizaron las condiciones del confinamiento, comenzaron a hacer "salidas terapéuticas" con algunos alumnos pero no podían acceder al centro ni mantener contacto físico. 

Según Royes, las familias con los alumnos que requieren más asistencia son las que han sufrido más todos estos meses sin actividad en la escuela.

Por este motivo, Royes no se plantea volver a cerrar si la pandemia empeora y apuesta por el trabajo con seguridad para intentar garantizar servicios esenciales y que las familias puedan contar con su apoyo.

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