Confinados con perro: "Sin Loba hubiera pasado días muy oscuros, agobiado por la preocupación y sin compañía alguna"

Bilbo, Diego y Miguel
Bilbo, Diego y Miguel, compañeros de juegos.
M.J.R.

Están siendo días extraños, de confinamiento primero, de cierto vértigo en una desescalada gradual que tiene que acabar conduciendo a una cotidianidad que, sin duda alguna, va a ser distinta para todos. En esta situación de incertidumbre, de encierro total o parcial, la compañía de los animales domésticos se ha revelado fundamental.

La Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), veterana y prestigiosa estudiando el vínculo entre animales y seres humanos, ya publicó a finales de abril un estudio que sostenía que el 74% de los españoles que conviven con un perro o un gato pasaban mejor el confinamiento. Además, el 36% aseguraban que se ha reforzado su vínculo, y el 44% de los 1.300 encuestados afirmaba que les estaba ayudando a superar los momentos más difíciles.

"Está claro que este confinamiento -como la vida en general- es más llevadero en compañía canina: ellos te levantan el ánimo y hasta te enseñan a ser mejor persona", corrobora Micaela de la Maza, que tiene como única compañera de piso y de confinamiento a Tía, una mestiza de podenca llena de energía. 

"Este confinamiento, como la vida en general, es más llevadero en compañía canina"

Micaela tiene la suerte de trabajar desde casa normalmente, salvo cuando está de viaje para nutrir su web de información y lugares dogfriendly SrPerro.com, así que para ella "el cambio ha sido algo menos drástico".  

"Menos mal que pronto quedó claro que los perros no transmitían el SARS-CoV-2 porque al menos esta pandemia no ha hecho que crezcan los abandonos y mucha gente, quiero pensar y aunque sea entre bromas por lo de los paseos iniciales, ha descubierto lo mucho que los canes pueden aportarle a los humanos", concluye la dueña de Tía, cuyas fotografías de perros y gatos confinados acaban de convertirse en una exposición con fines solidarios. 

Micaela y Tía durante uno de sus paseos.
Micaela y Tía durante uno de sus paseos.
MICAELA DE LA MAZA

Habiendo niños encerrados, un perro es un compañero de juegos inestimable. María José Rodríguez, científica en el CSIC, integrante de la iniciativa Apadrina la ciencia y autora de cuentos como Galgui o Elefante y Miguel: "Suponemos que eso de tenernos en casa continuamente le parecía una novedad muy afortunada y quería estar junto a nosotros en cada momento: jugando con los niños, poniéndose encima (de varios de nosotros a ser posible, se estiraba bien para conseguirlo) cuando nos sentábamos en el sofá, ladrando mientras aplaudíamos (era su manera...) y por la noche durmiendo primero en las camas de los niños y después en la nuestra: que quede claro que nos quiere a todos. Incluso cuando hacíamos un círculo para rezar juntos, él quería participar y se metía en medio".

"Dentro de la angustia y la tristeza de esta cuarentena, su compañía ha sido causa constante de alegría y momentos dulces"

María José no tiene duda de los beneficios de su compañía, "dentro de la angustia y la tristeza de esta cuarentena, el estrés y todo lo demás, ha sido causa constante de alegría y momentos dulces. Sin duda ha hecho más llevadera y feliz esta situación".

Bilbo y Diego
Bilbo y Diego, amor del mejor.
M.J.R.

"Para mí el confinamiento no hubiese sido ni por asomo igual sin ellos pero es que la vida tampoco", afirma con rotundidad Maky Benito, experta educadora canina y directora de Dog Care.   

"Comparto mi vida con cinco perros, de entre uno y quince años de edad, y han sido los mejores compañeros de confinamiento que una puede tener. Hemos vivido la cuarentena tranquilos, ellos más que yo, y entretenidos. El abuelo, Sweep (15), no se ha separado de mí ni un minuto, y yo feliz de haber podido pasar tantos días y tantas horas juntos, porque ya son muchos años y he sido consciente de la suerte que hemos tenido los dos de estar tan pegaditos", explica Maky.

"Han sido los mejores compañeros de confinamiento que una puede tener"

Atender a cinco animales con tantas restricciones es un reto, pero para el que estaba de sobra preparada: "A Roomie (8 años) le ha dado tiempo a sacar la cachorra que lleva dentro, ella sí que me ha entretenido a mí con la falta que hacía, me ha hecho reír a cada rato y retozar en la cama por las mañanas hasta que la señorita decidía levantarse. Goa (3) es una perra muy activa y ha sido una gran sorpresa lo bien que lo ha llevado, hemos entrenado juntas y sus ganas de trabajar y las mías por verla disfrutar han podido con los momentos de aburrimiento. Y por último, los cachorros, Tinta y Ringo (1). En un principio los que más me podían preocupar por reducir tan de golpe sus horas de actividad física y de trabajo en la calle pero es increíble la capacidad de adaptación que tienen. Realmente son a los que más tiempo he dedicado, sobre todo a Ringo y su entrenamiento como futuro perro de asistencia".

Maki Benito
Maki Benito, instructora de perros de asistencia, auxiliar técnica veterinaria y entrenadora de animales salvajes y de granja.
M.B.

"Estos meses de encierro forzado han sido mucho más llevaderos gracias a su compañía, a la necesidad de sacarla para hacer sus cosas por mucho que hayamos cambiado las rutinas y el tiempo de paseo. El tener que mantener unos horarios para darle de comer y sacarla me ha servido para no perder la noción del tiempo, pero especialmente ha sido su presencia, tranquila y silenciosa, la que me ha permitido sobrellevar mejor esta situación", explica Juan Luis de Castellvi, fundador de la web Etología Canina. 

Ellos viven, solos, en Bélgica, dónde las medidas "no han sido tan drásticas como en España", pero allí tampoco ha podido ver a su familia y amigos, "así que sin Loba hubiera pasado unos días muy oscuros, agobiado por la preocupación y sin compañía alguna".

"Ha sido su presencia, tranquila y silenciosa, la que me ha permitido sobrellevar mejor esta situación"

Loba es una mestiza de pastor alemán, que por su tamaño y edad llevaba ocho años sin hogar. "Apenas lleva un año conmigo, pero ya no concibo la vida sin ella. Sin duda, adoptarla y dejarme adoptar por ella, ha sido una de las mejores decisiones de estos últimos años", cuenta Juan Luis. 

Juan Luis de Castellví y Loba
Juan Luis de Castellví y Loba
J.L.D.C.

"Asia hacía tiempo que no recibía tantos abrazos, y todos de Adriana, su hermana humana que ahora juega al pilla-pilla con ella, se la come a besos y le cura los chichones que no tiene", cuenta Lorena Gamarra, "posiblemente quien más lo haya notado haya sido Asia, nuestra Beagle de cuatro años, que ha pasado de estar la mayor parte del tiempo sola en casa mientras el resto trabajaba a vernos las 24 horas del día desde su cama o descansar bajo nuestros pies", 

"Lo más positivo que ha tenido la cuarentena es que ha hecho que podamos disfrutar más de la familia. De toda ella"

Lorena no duda en afirmar que "lo más positivo que ha tenido la cuarentena es que ha hecho que podamos disfrutar más de la familia. De toda ella", porque los animales de compañía son parte importante del núcleo familiar.

Adriana y Asia
Adriana y Asia han compartido miles de abrazos durante el confinamiento.
L.G.

Precisamente por ser parte de la familia, su pérdida es notablemente dolorosa. "En mi casa, la cuarentena ha sido un tiempo de duelo; semanas antes de iniciarse, fallecía Poppy, ni niña querida. Apenas había empezado a llorarla cuando me vi encerrada en ese espacio que antes llenaba ella con sus cinco kilos de peso y una presencia abrumadora, una sombra que me acompañaba en todo momento y lugar. Ella se fue y me quedé buscándola por los rincones, mirando sus cunas y pensando que faltaba alguien muy importante, alguien de la familia, un vacío terrible; todo ello a pesar de que no estaba sola, ya que Dama continuaba conmigo", cuenta Lola Moreno desde Asturias

Lola y Poppy
Lola y la pequeña Poppy.
L.M.

Dama es su otra perra, también adoptada, a la que Lola llama con cariño 'Taburete' porque tiene tres patas: "un trasto lleno de mimos que a fuerza de entusiasmo te agota, para luego quedarse tumbada a mi lado en el sofá, nada de enrolladita, estirada a tope ocupando todo el espacio libre y parte del no libre. Gracias a ella, la cuarentena y el duelo fue menos duro, porque había momentos de risas, imposible no haberlos cuando tienes una perra que es una payasa, y porque su presencia y sus necesidades hacían que tuviera que mantenerme centrada".

"Son tantas las cosas que te aporta tener un perro que no sé aún porqué no lo ve todo el mundo y pone uno en su vida"

Lola reflexiona sobre la fortuna de tener la compañía de los perros "siempre, con cuarentena y sin ella. Son tantas las cosas que te aporta tener un perro que no sé aún porqué no lo ve todo el mundo y pone uno en su vida. El balance es totalmente positivo, aunque yo siga llorando a Poppy y al resto de compañeros que se fueron antes". 

Dama corriendo feliz por la playa con sus tres patas.
Dama corriendo feliz por la playa con sus tres patas.
L.M.
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