Una familia okupa una mansión de 610 metros por valor de 750.000 euros

  • Viven en la casa, situada en la localidad de A Zapateira (A Coruña), desde hace aproximadamente dos meses.
Exterior de la mansión okupada en A Coruña.
Exterior de la mansión okupada en A Coruña.
Google Street View

Una familia okupa una vivienda por valor de 750.000 euros en A Zapateira (A Coruña) desde hace dos meses. Situada entre la calle Roma y Aguaceiros y en el límite entre la provincia y la localidad de Culleiro, está rodeada de mansiones valoradas en más de un millón de euros, según informa La Voz de Galicia.

"Esto es una bicoca. Tiene una de las fincas más grandes de la zona y su estado es impecable", asegura un vecino al mismo medio. Es una propiedad de una entidad financiera de 1.184 metros cuadrados con jardín con piscina, y se encuentra a la venta en varias webs de venta de inmuebles. 

Su interior, de 610 metros cuadrados, se reparte en una un salón, un comedor, una cocina amueblada y zona de lavandería. Cuenta con cinco dormitorios, dos de ellos con vestidor, y seis baños. Además, tiene una sala de calderas, un almacén y despensa en la planta sótano, también distribuida en comedor. La propiedad tiene un garaje con capacidad para dos vehículos

Un de los vecinos asegura que la zona "estaba en un oasis de tranquilidad hasta que aparecieron estos". Habla de la familia okupa: un matrimonio "con tres o cinco niños, que tendrán entre 5 y 12 años, y que siempre están jugando en la puerta de la casa", aunque apenas salen ya que el tamaño del jardín es enorme.

La policía no ha podido desalojarles, ya que les ampara la ley: no se puede desahuciar a familias con menores. Además, transcurridas 48 horas, se necesita una orden judicial para desalojar una vivienda okupada ilegalmente. Este proceso puede demorarse años, por lo que la familia intenta por todos los medios demostrar que habitan la propiedad desde hace un tiempo. Como nadie les vio entrar, los únicos testimonios que tienen son los suyos.

Incidente al quedarse sin agua y luz

No es el primer incidente que protagonizan, ya que cuando los técnicos acudieron para cortar el agua y la luz, que pagaba el banco para que su nuevo dueño pudiese entrar en cualquier momento, el okupa increpó y amenazó a los trabajadores, que tuvieron que llamar a la policía para protegerse y poder cumplir con el encargo. Tres coches patrulla se personaron en el lugar para ayudar al os empleados.

Días después, otras dos patrullas volvieron a acudir a la vivienda tras recibir un aviso de que estaban tratando de engancharse a la red. A pesar de que el banco al que pertenece dejó de hacerse cargo de las facturas, no se sabe si tienen agua o no, aunque lo que sí se sabe es que cuentan con electricidad. Los vecinos han visto las luces encendidas y "sospechamos que están enganchados a algún poste". 

Sin embargo, también se han mostrado tranquilos por compartir espacio con ellos ya que la convivencia es buena: "A veces se escucha la música alta, pero no se meten con nadie. Se pasan el día dentro y nunca salen de ella".

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