Sanidad reconoce que los tests defectuosos eran más de 50.000 y que fueron devueltos antes de distribuirlos

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, durante la intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para explicar la declaración del estado de alarma y las medidas para paliar las consecuencias de la pandemia provocada por el coronavirus
El ministro de Sanidad, Salvador Illa.
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El Ministerio de Sanidad ha reconocido este viernes que no solo compró 9.000 tests imprecisos, que ha tenido que retirar de la circulación, sino que fueron más de 50.000. Según ha avanzado TVE, los 9.000 conocidos este jueves formaban parte de un lote distribuido a la Comunidad de Madrid, pero la partida comprada superaba esa cifra, aunque fue devuelta antes de su distribución a la comunidades.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, aseguró que el Ministerio de Sanidad suministró a la región 9.450 pruebas para detectar el contagio de coronavirus "sin validar", un material que dio 70% de falsos negativos tras ser comprobado en laboratorio y "en el campo de batalla".

Este jueves, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, explicó que compró una partida de pruebas rápidas para la detección del coronavirus -que luego se comprobó que no cumple los estándares- a una empresa española. No obstante, como documentó posteriormente la Moncloa, los productos tenían la homologación europea CE, y el Gobierno investigó a la empresa preoveedora española antes de contactarla. Además, El Ejecutivo asegura que comprobó que las agencias del medicamento española y europea no habían registrado ninguna alerta sobre el producto.

La empresa que fabricó los tests es Shenzhen Bioeasy Biotechnology y, según explicó la embajada china en España,no estaba entre los proveedores recomendados por el país asiático para la compra de material sanitario. Reconoció, además, que no tenía licencia para vender este tipo de material, aunque la empresa ha defendido que no la necesita puesto que opera en Europa.

En cualquier caso, Sanidad defiende que los 50.000 test comprados -y de los que ya se ha pedido la sustitución- a este proveedor español, del que no ha querido facilitar la identidad, no son nada más que una pequeña parte de los 5,5 millones que, según detalló este jueves el ministro Illa, el Gobierno ha comprado. Una adquisición posterior, que no está relacionada con la de los test de baja sensibilidad, que ya está pagada y cuya llegada se espera escalonadamente en las próximas semanas. Este fin de semana se espera la primera remesa.

Este viernes, en el Congreso Illa explicó que el mercado de los productos sanitarios está "completamente loco" actualmente, y sostuvo que precisamente por "ir con mucho cuidado" se ha conseguido detectar a tiempo que los test eran imprecisos. Por esa locura comercial y el hecho de que países de "todo el mundo" están demandando a la vez "mascarillas, respiradores y test", España está teniendo tantos problemas para conseguir más material, argumentó el ministro entre las críticas de la oposición.

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