Feminismo: ¿una o varias luchas? - Día de la Mujer 2020

Concentración de la plataforma Revuelta de Mujeres en la Iglesia.
Concentración de la plataforma Revuelta de Mujeres en la Iglesia.
Jesús Hellín/Europa Press

El feminismo lucha por acabar con todas las opresiones y violencias que padecen las mujeres, un movimiento diverso con distintos planteamientos para liberar a todas: desde las más vulnerables que quedan atrapadas en los suelos pegajosos de la precariedad y los cuidados hasta las que aspiran a romper el techo de cristal, pasando por las trans e incluso las que no son feministas.

La pluralidad de enfoques para erradicar las desigualdades es un reto para un movimiento que debe ser inclusivo, huir de la polarización y el sectarismo, y solucionar sus tensiones internas para avanzar hacia el horizonte común de lucha por las libertades y derechos de las mujeres.

¿Debe el feminismo combatir no sólo la opresión de las mujeres, sino ir más allá y abrazar luchas contra el capitalismo, el racismo, el colonialismo, el fascismo o la lgtbifobia y la defensa del ecologismo?

El fin de la violencia y la discriminación y la consecución de la igualdad es el objetivo compartido, pero no todas las feministas abogan por llegar a ese horizonte por el mismo camino.

Un debate que en puertas del 8M ha cobrado una especial relevancia tras la polémica provocada por la expulsión del Partido Feminista de IU por sus posiciones en contra de la ley LGTBI, que han sido criticadas en otros sectores del feminismo por "transfobia".

La profesora universitaria y ex secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, la economista Amaia Pérez Orozco, la política Clara Serra y la histórica activista Justa Montero reflexionan con Efe sobre los retos, los enfoques y los límites del feminismo.

ALIANZA E INCLUSIÓN

"El feminismo es un movimiento que denuncia la sumisión que sufren todas las mujeres -y cuando digo mujeres me refiero a cualquier tipo de mujer, también las transexuales- en todos los órdenes de la vida. (...) Somos idénticas en términos de ciudadanas de segunda", destaca a Efe Soledad Murillo.

Distintas luchas y distintos grupos convergen en el feminismo, afirma Justa Montero, que detalla que se trata de un movimiento inclusivo que parte de un análisis de la desigualdad y las violencias estructurales que padecen las mujeres -que se refuerzan con el neoliberalismo- y que pretende una transformación radical de la sociedad.

Migrantes, gitanas, blancas, transexuales, lesbianas, heterosexuales, pobres, empleadas de hogar, mujeres con discapacidad, trabajadoras de clase media, consejeras de empresas, jóvenes, ancianas... Para Pérez Orozco, el feminismo es un movimiento plural y diverso con múltiples frentes de lucha cuyo objetivo debe ser liberar a todas las mujeres.

En ese sentido, la ministra de Igualdad, Irene Montero, defendía en su primera comparecencia parlamentaria la pujanza del plural movimiento feminista español, y proponía una "alianza feminista" para hacer de España un país "más justo, equitativo y digno".

LUCHAS URGENTES

¿Y por qué camino llegar a la igualdad?

Pérez Orozco defiende una transformación radical de la sociedad que acabe con el capitalismo, que considera indisociable del patriarcado: "Hay feministas para las cuales la pregunta es cómo lograr la igualdad dentro de los márgenes de este sistema, para mí el planteamiento es que no se puede conseguir la igualdad si no cambiamos de sistema".

Mientras se llega a una ruptura radical, la economista insta a resolver urgencias que, coinciden todas las expertas, tienen que ver con la violencia, la falta de corresponsabilidad de hombres y Estado en los cuidados, la forma de organizar la vida, la discriminación en el mercado laboral y la precariedad. Los llamados suelos pegajosos que impiden el desarrollo pleno y la autonomía de las mujeres.

"Creo que el feminismo debe partir de las condiciones de las mujeres en situación de mayor vulnerabilidad y precariedad, no de las que están en situaciones de poder político y económico. Llama mucho la atención que se hable más de las condiciones de las mujeres en los consejos de administración de las empresas del Ibex que de las empleadas de hogar", denuncia Montero.

También la educación afectivosexual y la reivindicación del placer femenino son exigencias vigentes del feminismo.

¿UNA LUCHA O VARIAS LUCHAS?

Clara Serra, que es partidaria de que el feminismo trabe alianzas con otras luchas, destaca que son los discursos más complejos y críticos y las miradas menos hegemónicas las más necesarias.

"Las mujeres somos al menos la mitad de la población. (...) En casi todos los colectivos excluidos que hacen demandas políticas para enfrentar su discriminación -sea por motivos de raza, nacionalidad, desigualdades de clase, orientación sexual o identidad de género- hay mujeres", describe Serra, favorable a integrar esas luchas.

Una opción con la que no está de acuerdo Murillo, que considera que introducir diferentes agendas y movimientos en el concepto de feminismo lo desfigura.

"Mezclar agendas es una estrategia política absolutamente torpe", estima Murillo, ya que le da "bazas" a los grupos conservadores para rechazar todas las reivindicaciones.

La agenda LGTBI, continúa Murillo, es absolutamente importante, pero tiene entidad propia y difiere de la feminista. Ahora bien, una cosa es no fundir agendas y otra es desacreditar al resto.

"Yo me adscribiría a un feminismo anticapitalista, ecofeminista, queer o trans, y en la medida en que voy aprendiendo, lo más antirracista o decolonial", avanza la economista Pérez Orozco.

"Pero no voy a ir diciendo por ahí 'Ana Botín no puede ser feminista'. (...) Creo que el feminismo para ser feminismo y liberar a todas tiene que ser antirracista, anticapitalista, contrario al binarismo heteronormativo..." y que no deje fuera a mujeres racializadas, migradas, campesinas, etcétera, continúa.

TENSIONES INTERNAS EN TORNO LA PROSTITUCIÓN

Son muchos los debates que se están dando en el seno del feminismo, pero sin duda el más enconado es el relativo a la prostitución: hay feministas abolicionistas y otras partidarias de la regulación, además de muchas posturas intermedias.

Serra, que no es partidaria de las medidas prohibicionistas, lamenta que haya "dinámicas de intolerancia" a este respecto y considera que ningún debate puede ser perjudicial para el avance del feminismo.

Montero sostiene que este debate está muy polarizado y se plantea en unos términos que están dividiendo al movimiento. Propone partir de la postura que las une a todas, que es la necesidad de combatir la trata con fines de explotación sexual, para alcanzar otros acuerdos.

"El principal peligro que nos acecha es la polarización, la 'sectarización' en la defensa de las posiciones cerradas y sin matices, el fanatismo y la caricaturización de los discursos distintos, que se convierten inmediatamente en contrarios absolutos", denuncia Serra.

También ha habido debate acerca de si las mujeres transexuales forman parte del movimiento, pero la gran mayoría del feminismo considera que así es.

"¿Las mujeres trans son mujeres? Por supuesto", zanja la ex secretaria de Estado de Igualdad.

RESPETO A LA PLURALIDAD

Serra reconoce que la pluralidad implica costes, cesiones y dificultades, pero está convencida de que dar cabida a todos los feminismos, también a aquellos con los que se disiente, multiplica la riqueza y la "potencia política enormemente transformadora" del movimiento.

"Es complicado, pero nadie ha dicho que el camino de respetar la diversidad y la pluralidad sea el más fácil. (...) Lo fácil sería trazar las fronteras de las feministas verdaderas y las falsas y establecer quiénes cumplen los requisitos para tener el carnet de feminista", un camino propio de movimientos dogmáticos.

La activista estadounidense Angela Davis, que aboga por un feminismo tan abierto e inclusivo como sea posible, se preguntaba a su paso por Madrid: "¿Cómo levantarse y defender la justicia para unos y dejar que la injusticia afecte a otros?".

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