Un año y 4 meses de prisión y dos años de prohibición de acceso al metro de Barcelona para un grafitero por pintadas

  • Además, tendrá que indemnizar a Transportes Metropolitanos de Barcelona con 2.121,35 euros.
  • Mitigar el coste de los actos vandálicos en el metro cuesta 15 millones al año.
Imagen de un grafitero en el metro de Barcelona.
Imagen de un grafitero en el metro de Barcelona.
Rats&Thugs

Un juzgado penal de Barcelona ha condenado en un año y cuatro meses de prisión, dos años de alejamiento y una multa de seis euros durante trece meses a un grafitero por las pintadas que hizo sobre un tren del L4 el 2016. 

Además, tendrá que indemnizar a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) con 2.121,35 euros en concepto de responsabilidad civil por los daños materiales ocasionados. 

El juez lo ha condenado por un delito de daños en bienes de uso público al considerar probado que el encausado, junto con cinco personas no identificadas, entró el 9 de octubre de aquel año a la zona de vías de la estación de La Pau de la línea 4 y pintó murales en tres coches. El juez le prohíbe entrar al metro durante dos años para "impedir la reiteración delictiva".

La sentencia asegura que "el factor corrosivo" de los sprays obliga a rebajar la capa de pintura de los vehículos afectados y esto implica una disminución de la protección de la caja metálica y la necesidad de repintarla completamente cada seis intervenciones. 

Esto se ve agravado por el hecho que en el proceso de retirada se usan disolventes que también afectan la chapa y las gomas. "Los daños no solo son materiales en el vagón, sino en el servicio que se presta al ciudadano puesto que estos vagones durante el proceso de restauración quedan fuera de la circulación, por la cual que el servicio se resiente", dice la sentencia.

TMB ha celebrado que esta resolución "confirma el camino marcado por otros anteriormente" en cuanto a la aplicación del delito de daños previsto al Código Penal a la realización de murales en trenes. Ha recordado que esta es una de las propuestas de los operadores ferroviarios "para frenar el insoportable impacto social y económico del vandalismo grafitero ante la evidencia que no es un simple daño que una limpieza pueda solucionar, que hay un deterioro del material móvil y una perturbación del servicio público de transporte que recae en los usuarios".

La compañía ha reiterado que se encuentra con una "actividad delictiva organizada" con una "grave incidencia" en el día a día de las redes de transporte público masivo, como la de metro en Barcelona. 

Este registra una media de cuatro intentos de intrusión en el día, de los cuales el año pasado 626 tuvieron éxito. Como consecuencia, 1.444 coches resultaron vandalizados, con 41.734 metros cuadrados de pintadas murales. El impacto económico fue de 1,5 millones de euros en limpieza.

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