El arreglo floral llega a Madrid para quedarse: el diseño se rodea de pétalos

  • La ‘Madrid Flower School’ cuenta con clases de diseñadores internacionales y ‘workshops’ especiales.
Uno de los arreglos de la Madrid Flower School.
Uno de los arreglos de la Madrid Flower School.
Milena Orlandi

Dutch style, bouquet, garden style... son conceptos desconocidos para los que estén fuera del mundo de las flores. Para quien quiera dedicarse a ello de manera profesional o simplemente probar, hace unos meses abrió Madrid Flower School, una escuela de diseño floral ideada por Sylvia Bustamante

"Llegué a España hace dos años, tras hacer muchos cursos en EE UU, y me di cuenta de que aquí aún no había una escuela como aquellas en las que yo había estado". Pero ese no fue el único motivo: "Había una necesidad de renovar el estilo, y a mis 52 años tenía dos opciones, o trabajaba en un taller o abría la escuela".

Bustamante es una periodista e historiadora que decidió cambiar las redacciones por los talleres . "Estaba sumida en mi tesis cuando sentí la necesidad de hacer algo con las manos". 

Situada junto a Madrid Río, su escuela se distingue por tener unos techos altísimos y mucha luz natural, algo paradójico: "Curiosamente, soy alérgica al sol. No puedo tomar la luz directa, pero no puedo vivir sin luz. En la escuela era importante, porque las flores se ven bien, y todas nuestras paredes son blancas para que el color lo den en exclusiva las flores". 

A las clases en ese local pueden acudir personas sin haber recibido formación previa: "Muchas veces, la gente se echa para atrás si viene un florista internacional o uno top nacional. Es una mentalidad muy española el pensar que hay unas cosas para profesionales y otras para amateurs. Pero aquí, si nunca has agarrado la tijera, te vamos a enseñar cómo cortar un tallo. El diseño floral no es una ciencia extraña, son unos pasos que hay que seguir y el resto es creatividad".

"Hay una necesidad de estar en contacto con la naturaleza, las pantallas no son suficiente"

El éxito de escuelas como la de Sylvia tiene relación, según comenta, con la tendencia a intentar reconectar con la naturaleza y por la vorágine en la que vivimos: "Esto lo reflejan mucho las redes sociales, es un tema de los millennial, hay una necesidad de estar en contacto con la naturaleza y las pantallas no son suficiente para seguir en esta vida de locos de las ciudades" reflexiona la artista.

Sin embargo, el negocio de las flores no es algo que beneficie a esa naturaleza: "la industria floral contamina muchísimo, y las flores llegan desde Ecuador o Kenia. Estamos intentando hacer una serie de cambios a nivel mundial, como dejar la esponja para lo indispensable". 

Instalación del grupo 'Flor Motion'.

FLOR MOTION

  • LA NATURALEZA INVADE LAS CALLES DE MADRID
En la imagen, una de las creaciones de Flor Motion, un colectivo formado por 15 floristas de Madrid con el objetivo común de divulgar la cultura de la flor. Para ello, se reúnen una vez al mes e interpretan, cada uno a su manera, una misma flor. También ejecutan acciones de ‘guerrilla floral’, creando instalaciones improvisadas en plena calle. Su filosofía podría resumirse en uno de sus hashtags: #másflorporfavor.

A pesar de intentar llevar su negocio de la manera más sostenible, Bustamante asegura que es algo difícil. "En Madrid solo tengo una proveedora de flores, y como es algo muy particular y pequeño, las flores del radio cercano son igual de caras que las que están más lejos. Tienes que estar jugando para no irte a la quiebra, ser factible económicamente y ayudar al medioambiente".

Los talleres

La escuela imparte, además de un curso para profesionalizarse de cuatro semanas, talleres temáticos, como uno sobre San Valentín. A la hora de dar dichas clases, se decanta por un método bastante libre: "Me gusta un estilo más desestructurado, no me gusta que esté todo perfecto. Encuentro la belleza en la imperfección, lo mismo que en las flores: cuando uno las compra de invernadero, son todas perfectas. Y me siento más atraída por las de granja, que tienen curvaturas, bichitos, están picadas... y eso les da más vida". 

Aunque está centrada en el mundo de las flores, Bustamante sí que mantiene algo de su profesión anterior: la escritura. "El periodismo para mí ha estado desde un principio, y sigo haciéndolo de una manera ajustada a la realidad del tiempo que tengo hoy día, escribiendo en Instagram. Si tengo tiempo escribo una pequeña historia, alguna cosa que esté pasando o que vea en la ciudad, alguna flor que me llame la atención o alguna historia detrás de ella". 

Y añade: "La escritura es algo que no lo puedes dejar, es algo inherente a ti. Siempre estoy ligada a las letras".

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