Carmen Borrego, al ataque: "Si llego a tener delante a Edmundo, lo mato"

Carmen Borrego en la boda de Belén Esteban.
Carmen Borrego en la boda de Belén Esteban.
GTRES

Ha desenvainado y no ha dejado títere con cabeza. Carmen Borrego ha dado una enorme entrevista a la revista Lecturas en la que, respuesta a respuesta, nombre tras nombre, va poniendo los puntos sobre las íes, defendiendo a su familia -y en especial a su madre, María Teresa Campos, tras su ruptura con Bigote Arrocet- y en la que cada frase puede ser tomada como un titular.

Tiene para todos, pero, como no podía ser de otra manera, a quien primero ataca es a Edmundo. "He sufrido mucho por mi madre, la he visto muy mal", comienza diciendo, así como definiendo el final de su relación con el cómico como "brutal, desgarrador y una barbaridad".

"Terminar con un WhatsApp es lo peor que se puede hacer. Pensé que mi madre podía entrar en depresión. Ha sido un acto de cobardía. El mensaje es cruel, le dice que se quiere alejar", afirma Borrego, que no ha hablado con Edmundo tras ello, aunque cree que lo lleva gestando algún tiempo: "A lo mejor no le cogería el teléfono: quien haga daño a mi madre, me lo hace a mí".

La hermana de Terelu Campos no sabe por qué Edmundo no ha recogido todavía sus cosas de casa de su madre. "O porque no se atreve o porque no da por zanjada la relación", aunque confiesa que María Teresa le mandó "un mensaje muy duro" a Edmundo aunque, de meditarlo, no lo "volvería a mandar".

De hecho, la veterana presentadora fue a esperar a Edmundo al AVE en el que llegaba. Borrego odia esa escena. "Me mata. Yo no hubiera querido que fuera, pero ella tenía la necesidad de que se lo dijera a la cara. Cuando salió de Atocha, mi madre estaba hundida. Es muy vulnerable y, con la edad, más. Si llego a tener a Edmundo delante, lo mato. Ese daño me parecía innecesario", sostiene, así como que "cara a cara no hubieran roto".

Ni reconciliación ni ¿infidelidades?

Descarta, completamente, la reconciliación. "Ahora mismo refiero que no vuelvan. El final que ha provocado Edmundo no se lo voy a perdonar nunca. Edmundo no habla mal de nadie y hablará de nosotras con cariño, pero si [mi madre] vuelve con él y es feliz, bien, pero si vuelve y es infeliz, me cabrearé", amenaza.

Sobre las supuestas infidelidades de Edmundo, no se las cree. "Jamás mi hermana y yo hubiéramos sido consentidoras. La primera vez que salen unas fotos con una señora [Gemma Serrano] le pedimos explicaciones. En cinco años y medio de relación no he vivido ninguna crisis", asegura, a la par que mantiene que Bigote Arrocet "a lo mejor, en algunos momentos, no la ha querido bien, pero sí ha querido a mi madre".

No duda en afirmar que de haber tenido algo con Serrano, "no habría tenido más relación después". "No me parece normal que esa señora hable mal de nosotras, no nos ha visto nunca. Se me revuelve el estómago", añade, como también responde a quienes dicen que María Teresa cortaba las alas del cómico.

"Cuando se fue a Supervivientes, sí temí que mi madre lo dejara porque ella no estaba nada de acuerdo. Sufrió tanto que después a la pobre le dio un ictus. Que no es que le diera porque se fuera [al reality], pero...", deja en el aire las palabras restantes.

Kiko Hernández, su archienemigo

Una vez resuelto este tema, Carmen Borrego pasa a hablar de sus excompañeros de programa. Se decía que a Edmundo le molestaba que María Teresa les pasase 6.000 mensuales a sus hijas.

"Eso es mentira", suelta tajante, "nunca le hemos pedido dinero, nos ha ayudado como yo a mis hijos. Mi madre con su dinero hará lo que le dé la gana. Alucino. Que hablen mal de ti es doloroso, pero que se inventen cosas lo es mucho más. Me gustaría que Kiko Hernández lo demostrase".

"No digo que Kiko [Hernández] lo sea, pero con la familia Campos se comporta como una mala persona. Metería la mano dentro de la tele y ¡no sé lo que haría...!"

Y es que, según Borrego, desde que su hermana Terelu leyese el comunicado, a las dos les han "puesto verdes" por emocionarse. "A ellos todo les parece mal. Kiko me está haciendo mucho daño, lleva tiempo haciéndonoslo. Y nunca he tenido un mal comportamiento con María Patiño. No sé qué le ha pasado a ella conmigo, pero que te acusen reiteradas veces de estafadora es grave. Es un delito", casi llega a retar la tertuliana.

Cuenta que tiene un mensaje de Patiño diciéndole que quiere hablar con ella tras Sálvame Okupa. "Aún estoy esperando, porque le vende más desacreditarme e insultarme constantemente. Me he llegado a creer que yo era una mala persona. He estado noches sin dormir", dice, sin dar crédito a que algunos de sus excompañeros se "alegren" de su mal.

La inquina va sobre todo contra Kiko Hernández. "Si alguien ha arrastrado el nombre de nuestra madre será él", responde al colaborador, "que al cabo de los años mi madre esté en boca de unos señores diciendo mentiras me parece muy duro".

Es su enemigo acérrimo, y si aparece en Sálvame, lo quita. "Metería la mano dentro de la tele y ¡no sé lo que haría...! Me he planteado mandarle un mensaje, llamarle, pero creo que lo único que haría sería utilizarlo en mi contra. No digo que Kiko lo sea, pero con la familia Campos se comporta como una mala persona. Es quien más daño me ha hecho y la que peor me lo ha hecho pasar, se regodea. Sé que no les gusto. Bien, pues que me olviden", zanja Borrego.

Antonio David, el "machista"

Carmen no duda en defender a Rocío Carrasco, que pasó con ellas la Nochevieja. "Rocío es de la familia. Está muy pendiente de todo. Si mi madre sufre, ella sufre", alega, así como, al contrario, ellas temen por la hija de Rocío Jurado: "No por su integridad física, pero por su salud, sí. Antonio David dice que ha estado medicado, muy mal, pero la gente debe entender que Rocío también y eso no cuenta".

"Un poco de caridad", pide, algo que según ella tampoco hay con las Campos. Gran parte de culpa es del ex Guardia Civil, al que se ha enfrentado abiertamente y contra el que no tiene problemas en lanzar toda su artillería.

"No sabe nada de mi familia. No puede ser tan machista, dice que mi madre ha exhibido a Edmundo como un trofeo. Él se alegra de todo lo malo que nos pasa", no duda en soltar, así como que no es un sentimiento mutuo porque a ella, él, le "da igual": "Antonio David me la pela. No le tengo miedo. No tengo nada que ocultar".

Finalmente, Carmen Borrego admite estar "jodida". "Cuando salí de Sálvame Okupa creo que tenía que haber ido al psicólogo. Aún me tengo que operar del cuello, porque del tartazo se me saltaron los puntos interiores. He llegado a tener ansiedad. Las Campos despertamos mucho odio y no sé por qué. No les deseo a mis excompañeros de Sálvame ningún mal. ¡Dejadme vivir!", clama como última voluntad en la entrevista.

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