El padre de Greta Thunberg confiesa que al principio no quisieron apoyarla en su causa contra el cambio climático

Greta Thunberg llega a Manhattan después de un viaje a través del Atlántico con su padre.
Greta Thunberg llega a Manhattan después de un viaje a través del Atlántico con su padre.
EP

Svante Thunberg es el padre del rostro de la lucha contra el cambio climático, Greta Thunberg, la niña de 16 años que ya no solo ha conseguido concienciar a todo el planeta sobre la urgencia de la situación, sino que también lo hizo en casa, donde empezó su labor con sus padres que todavía hoy, no se consideran activistas climáticos. 

"Si vas a hacer esto lo tendrás que hacer tú sola", le dijo Thunberg a su hija cuando ésta decidió empezar a luchar por mejorar el planeta. Al principio, sus padres no la apoyaron porque -según ha declarado el progenitor de la activista sueca en una entrevista a la BBC-, "pensábamos que era una mala idea. La idea de tu propia hija poniéndose en primera línea de una cuestión tan grande como el cambio climático. Nadie querría eso como padre".

A Greta Thunberg se le diagnosticó Síndrome de Asperger a los doce años, algo que le imposibilitó hablar con nadie que no fuera su hermana o sus padres durante mucho tiempo. Posteriormente, entró en una profunda depresión durante "tres o cuatro años", en la que dejó de comer, de hablar y de ir a la escuela.. Estuvo en casa un año, no comió en tres meses... algo que es la mayor pesadilla para un padre", confiesa Svante. 

Fue entonces cuando, tanto su madre como su padre, decidieron afrontar la situación y dejaron sus trabajos para poder pasar más tiempo con ella. "Nosotros no teníamos ni idea de la crisis climática y ella básicamente pensaba que éramos unos hipócritas", explica Svante Thunberg.

Finalmente "nos quedamos sin argumentos", cuenta el padre, explicando que, al principio, él creía que "todo iba a ir bien" y que "lo tenían todo bajo control". No obstante, con los años empezaron a debatir sobre el tema, a leer y se dieron cuenta de que estaban en una situación preocupante. 

A partir de ese momento empezaron a realizar cambios y a actuar de forma más responsable con el medio ambiente. Su mujer dejó de volar y él, por su lado, se volvió vegano. Ambos respiraban un poco más hondo cuando veían que cada acción que ellos hacían, les devolvía un trocito más de su hija. Pero en realidad, Svante confiesa que no lo hacían para salvar el clima, sino que lo hacían más bien "para salvar a mi hija, porque veía lo mucho que significaba para ella". 

Un acto de valentía y coraje

La lucha contra el cambio climático salvó literalmente a Greta Thunberg, que encontró una causa en la que volcar sus fuerzas y su incomprensión. "Ella cambió y pudo hacer cosas que nunca antes había podido hacer. Ahora es como cualquier otra niña", afirma su padre, alegando que antes era incapaz de hablar con nadie y que ahora "está contenta, baila, se ríe". 

Todo ello, a pesar de estar en el punto de mira. Tanto para bien como para mal, Greta Thunberg es un nombre que ha estado en boca de todos este último año. La activista ha recibido una atención mediática siendo el foco de muchas críticas y comentarios negativos que, según afirma el padre "lo lleva increíblemente bien". Según cuenta, cuando la adolescente decidió empezar a difundir la voz y destacar la importancia del cambio, era plenamente consciente de que iba a recibir mucho odio. Pero decidió hacerlo de todas maneras, algo que Svante considera un acto de increíble valentía y coraje.

Respecto al futuro, se muestra dubitativo porque no sabe cuánto durará este auge. Pero asegura que su hija "quiere volver a la escuela". Confiesa sentirse orgulloso "de que yo pueda haber contribuido aunque se aun poco, al decidir escucharla. Estoy agradecido por el hecho de que decidimos escucharla, porque la hizo feliz".

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