Ángel Garó, el humorista que se vio obligado a reinventarse y acabó envuelto en la polémica

El humorista Ángel Garó, en el plató de 'GH Vip' en 2018.
El humorista Ángel Garó, en el plató de 'GH Vip' en 2018.
GJB/GTRES

La vida ha dado muchísimas vueltas y Ángel Garó puede repasarla al completo durante su estancia en el hospital ahora que ha sido ingresado de urgencia por "apendicitis aguda con absceso" y por la que ha tenido que cancelar el espectáculo de presentación de su obra Tango mío prevista para el próximo 21 de diciembre en Granada.

Nació en La Línea de la Concepción, en Cádiz, el 12 de enero de 1965, Ángel Manuel Paredes Hortelano ya despuntó desde muy pequeño, iniciándose en el arte dramático a los 10 años, que compaginaba con otras disciplinas como la  poesía o la pintura.

A los 14 ingresa en el grupo teatral Candilejas, lo que le daría más tarde la oportunidad de ser becado en Madrid por la profesora Cristina Rota y comenzando así su carrera como monologuista. En 1984 daría el salto a la televisión.

Fue en el programa Pero ¿esto qué es?, imitando a Lola Flores, lo que sería el germen de uno de sus personajes más recurrentes, Chikito Nakatone. Otros de los que le llevarían a la fama y a ser uno de los humoristas más queridos de España fueron Juan de la Cosa, Pepe Itárburi o Maruja Jarrón, roles con problemas al hablar, malos a propósito contando chistes y olvidadizos.

Los años 90 fueron la explosión de su popularidad entrando en 1991 a formar parte de la plantilla de Un, dos, tres... responda otra vez y el éxito de su espectáculo Personas humanas, que le llevó de gira y con el que actuó en algunos de los teatros más importantes de todo el territorio nacional.

Su fama se acrecienta en 1992, cuando entra en el libro Guinness de los Récords al realizar el doblaje, él solo, de los 32 personajes que aparecen en la película de animación FernGully: Las Aventuras de Zak y Crysta, efectos sonoros incluidos. Sin embargo, su doblaje más recordado es el Emperador Kuzco en El emperador y sus locuras, en 2001.

Con la entrada del nuevo milenio se diversificó más y, amén de hacer televisión (Noche de fiesta, ¿Qué apostamos?, ¿Dónde estás, corazón? o su quinto puesto en Mira quién baila, en 2005), tuvo otros proyectos teatrales, como la zarzuela La canción del olvido, o incluso regentó un Restaurante-Museo, La Casa del Ángel, en Málaga, aunque actualmente se llama El Palco (y él solo es propietario).

Gran apasionado del arte, Ángel Garó posee una colección de cerca de 400 obras de arte que van desde el siglo XV hasta el siglo XX y que trasladó para a La Casa de la Juventud de Estepona. También compró un edificio en la capital malacitana pues hubo un momento en el que tuvo muchísimo dinero. Él mismo confesó: "[En Sorpresa, sorpresa] Me pagaban 24.000 euros por 15 minutos".

Casi llegando a finales de la primera década del siglo, sobre 2008, la vida de Ángel Garó consistió en vivir de las rentas y despreocuparse, desaparecer, pasar a un cuarto plano si lo hubiese durante el mayor tiempo posible. Apenas asomó la cabeza en 2013, con la obra En esencia, junto a su hermana Olga, en la que repasaba toda su trayectoria.

En las entrevistas que dio criticaba la industria, recordaba la época de artistas como Ibáñez Serrador o José Luis Moreno y cargaba contra el espectáculo de la inmediatez, asegurando, por ejemplo, que nadie se acordaba de Operación Triunfo 2.

Ahora está a punto de cumplir los 55 años y las vivencias de los últimos años le han hecho ser un fijo en los platós de Telecinco, máxime desde que participase en GH VIP 6 en 2018 y diera exclusivas y entrevistas en Sálvame, Viva la vida y un largo etcétera.

Sobre todo por tres temas: su salida en apariencia borracho y desnudo al balcón de su casa para mandar a callar a sus vecinos, que le reclamaban que bajase el volumen de la música y que se hizo viral; sus comentarios xenófobos y racistas, que hizo que Competencia estudiase multar a Mediaset por "incitar al odio" en sus programas; y sus juicio por malos tratos contra su expareja, Darío, con quien llevaba dos años de relación.

En este último caso, el humorista fue absuelto del delito de lesiones, por el que la Fiscalía solicitaba 20 meses de prisión. El denunciante incurrió "en numerosas contradicciones e imprecisiones", según el juzgado.

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