Cómo tratarán las urnas a cada partido: las grandes incógnitas de las elecciones del 10-N

  • Sánchez podría bajar de 123 escaños y Rivera perder más de la mitad de los que tuvo el 28-A.
  • ​El PP  fantasea con el escaño 100 y Unidas Podemos confía en mantenerse.
  • Se despejan también las dudas sobre la subida de Vox, la creación de Más País o la influencia de los independentistas. 
Urnas con motivo de las elecciones generales del 10 de noviembre
Urnas con motivo de las elecciones generales del 10 de noviembre
EUROPA PRESS

Ha sido la campaña electoral más corta, pero a continuación de una precampaña que casi se puede decir que empezó tras el 28-A. Desde entonces, mítines, errores y declaraciones varias han configurado un listado de incógnitas sobre quién gana y quién pierde con las elecciones de este domingo.

Cómo sentarás las urnas a los candidatos o el clásico qui prodest (¿A quién beneficia?) la repetición electoral, atribuible tanto a Cicerón como a las novelas de Agatha Christie.

¿Sánchez acertó al optar por las elecciones?

Según de quién sea la versión, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, forzó las elecciones porque creía que mejoraría sus 123 escaños o todo lo contrario, esa nunca fue su intención y el 10-N es consecuencia de que ningún otro partido apoyara al único candidato posible. Sea como fuere, los resultados del 10-N traerán consigo la reflexión en el PSOE de si habría sido mejor aceptar una coalición con Unidas Podemos para conservar 123 diputados o si la repetición electoral fue una buena idea.

Aunque desde el principio buena parte del PSOE ha recelado de ir de nuevo a las urnas, el equipo del presidente descontaba una primera fase de bajada en las encuestas, por no haber conseguido ser investido y por la irrupción de Íñigo Errejón, para empezar a subir después, algo que no reflejan las encuestas, salvo el CIS. Sánchez llega a las urnas con la sensación de que su mejor resultado será no bajar de los 123 escaños que ya tenía.

¿El PP llegará a los 100 escaños?

Pablo Casado no tiene más que ganar en las elecciones del 10-N porque es difícil que vuelva a repetirse el suelo de 66 escaños que tuvo el 28-A. Tanto, que ha llegado a afirmar que dimitirá si queda por debajo de esa cifra y que el umbral hacia el que miran los populares apunta mucho más alto, hasta los 100 escaños.

Antes de tener datos objetivos, Casado tiene a su favor que parece que ha funcionado su cambio de actitud y su perfil más moderado y el posible desplome de Ciudadanos. En contra, el crecimiento que también podría experimentar Vox y las dificultades para que estos tres partidos sumen en un Congreso donde no tendrá más aliados que Suma Navarra.

¿Cuántos diputados perderá Ciudadanos?

Una de las certezas durante la precampaña y la campaña es que los de Albert Rivera tendrá malos resultados. El 28-A subieron de 32 a 57, más de lo que habrían imaginado, según contó entonces el líder naranja, que esperaba como mucho 50. Ahora, los 32 de 2016 podrían parecer de oro comparados con encuestas que les dejan en la veintena o incluso en menos. 

La caída no está solo en los sondeos, también en los equipos de campaña de sus adversarios, con planes sobre cómo ganar los votos que perderá Rivera. Por tanto, pinta mal para Ciudadanos, pero hasta mañana no se sabrá cuánto.

¿Podemos aguanta o cae?

Al contrario que el PSOE, Unidas Podemos afrontaba la repetición electoral con malas perspectivas, con parte del electorado culpándoles de no permitir la investidura de Sánchez y con la llegada del partido de Errejón, con el que se suponía contaban los socialistas para terminar con ellos. Sin embargo, la búsqueda del centro político por parte de Sánchez para ganar el favor de votantes desencantados con Rivera terminó abriendo una nueva oportunidad a Iglesias, que terminó la campaña pidiendo el voto de los “socialistas de corazón”.

Mañana, el deselance sobre si el 10-N hunde a Podemos o confirma su capacidad de seguir a flote, como ya demostró el 28-A.

¿Se convertirá Vox en tercera fuerza?

Estas son las segundas elecciones generales para los de Santiago Abascal y por segunda vez la incógnita con ellos es la misma, si realmente tendrán tanta presencia en el Congreso como les otorgan las encuestas. En abril irrumpieron con 24 escaños, una cifra más que aceptable para un estreno electoral pero que supo a poco en relación a las expectativas creadas. 

Ahora también son elevadas y al final de la campaña se instalaron en las encuestas como tercera fuerza, empujados por factores que podrían ser más poderosos que la novedad de hace siete meses: la crisis en Cataluña, la exhumación de Franco y un mensaje xenófobo que igual que escandaliza a unos, empondera a otros.

¿Fue buena idea lanzar Más País?

Quizá por esperado, la vuelta a la política nacional de Íñigo Errejón provocó en mayo un gran regocijo entre votantes de la izquierda, que vieron en él una manera de castigar a Pedro Sánchez pero sin tener que votar a Podemos. Tanto fue así que el cierre de pactos en varias provincias para concurrir las elecciones fue seguido como si se tratara de un juego de comecocos para Podemos y, contraviniendo cualquier manual político, Más País fijó a las claras dónde estaba la línea de separación entre éxito y fracaso: los cinco escaños necesarios para tener grupo parlamentario.

Pero existe la sensación de que Más País se ha deshinchado como alternativa electoral, también en parte porque el foco pronto cambió desde su fuerte, el bloqueo político y cómo acabar con él a Cataluña, donde no tienen mucho que aportar.

La investidura, ¿de nuevo en manos de los independentistas?

Debido a la gravedad de los acontecimientos, en la campaña nacional se ha hablado mucho de la situación de Cataluña y cómo afrontar el desafío independentista, pero poco sobre el papel que tendrán los independentistas catalanes de cara a la investidura. En la moción de censura fueron determinantes y el 28-A Sánchez también los habría necesitado. Ahora está por ver si volverán a ser clave.

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