El telégrafo que avisaba en el sigo XIX a comerciantes y ciudadanos de la llegada de barcos corona el Micalet

  • Se trata de un sistema de bolas que informaba del origen y el tipo de buques que entraban al puerto de València.
  • La instalación permanecerá en lo alto de la emblemática torre campanario el próximo mes.
El telégrafo instalado por el puerto de València en la Torre del Micalet, este viernes.
El telégrafo instalado por el puerto de València en la Torre del Micalet, este viernes.
MANUEL BRUQUE / EFE

La Autoridad Portuaria de València y la Catedral han colaborado para la instalación en la torre del Micalet de un telégrafo óptico portuario que reproduce el mecanismo y los códigos que se utilizaban hace 180 años para avisar de la llegada de barcos a comerciantes, viajantes y ciudadanos de la ciudad.

Ambas instituciones han presentado este viernes esta réplica del instrumento que comunicó y unió el centro histórico de València con el puerto durante cerca de 50 años, desde 1841 hasta finales del siglo XIX, y que permanecerá en lo alto del Micalet el próximo mes.

Se trata de un mecanismo que, mediante un sistema de bolas, informaba a los vecinos y comerciantes del origen de los buques que arribaban a puerto -uno o varios desde Cataluña o desde Cádiz y si eran barcos de mercancías o de guerra-. De este modo, hacía de "semáforo", de instrumento de aviso, debido a que València "está bastante separada del mar y la distancia era entonces mucho mas grande por los medios de comunicación".

"Para los comerciantes de fruta, tejidos... Era importante saber que había llegado el barco con los suministros o el barco al que tenían que llevar las mercancías", ha explicado Jaime Sancho, canónigo conservador del patrimonio de la Catedral de València.

El director de Innovación y Desarrollo Portuario de la Fundación ValenciaPort, Arturo Monfort, ha señalado que se trata de un mecanismo "esencialmente gráfico". "El conjunto de las tres bolas, en función de su posición relativa y del número de ellas, indicaba si había venido un barco, vapor en este caso, desde Cataluña o desde Cádiz. Era una información que servía no solo al sector de los comerciantes sino que generaba información para los ciudadanos", ha apuntado.

Este sistema, que fue bautizado como telégrafo óptico portuario, contó con la colaboración de la prensa de la época para "facilitar" esta información a la ciudadanía. En concreto, el Diario de Valencia y después el Mercantil "desde el siglo XIX daban la información de los buques en el puerto", ha explicado Monfort.

El responsable de Innovación y Desarrollo Portuario ha expuesto que una persona se dedicaba al cambio de estas bolas y "conforme cambiaba la situación del puerto había que cambiar la posición de las bolas" con siete mensajes "más habituales" y hasta 12 combinaciones distintas. Esta instalación fue a iniciativa de la Junta de Comercio de la ciudad, que se reunía en la Lonja.

"València no ha vivido de espaldas al mar"

Esta instalación forma parte de la exposición La Història Gravada del Port de València, que acoge el Edificio del Reloj, y en la que, a través de grabados, se realiza una retrospectiva del puerto de València entre finales del siglo XVII y el siglo XIX y muestra la evolución de las infraestructuras portuarias, la actividad comercial desarrollada en el recinto y su relación con la ciudad en sentido geográfico.

La directora y comisaria de esta muestra, Ester Medán, ha destacado que, en el transcurso de la investigación para la composición de la exposición, han descubierto este sistema de comunicación, que corona el Micalet en lo que supone "una buena oportunidad para compartir con los valencianos algo bastante desconocido para todos".

Medán ha defendido, con motivo de la instalación del telégrafo, que València "en realidad no ha vivido de espaldas al mar" porque "han sido necesarios el uno y el otro". "València es una ciudad portuaria y lo ha sido desde sus inicios. El comercio marítimo ha sido fundamental para el desarrollo de la ciudad, y también en cuanto a la defensa", ha razonado.

En este sentido, ha puesto de relieve que la propia torre del Micalet "en siglos anteriores se utilizó para la defensa del puerto utilizando un sistema de ahumadas", que consistía en "encender hogueras para que se viera el humo durante el día y el fuego durante la noche" y de este modo "poder avisar de peligros y amenazas y que la ciudad pudiera prepararse".

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