Patricia Ramos
Patricia Ramos, de 19 años, comenzó su activismo a los 14 años en la organización Plan Internacional. PLAN INTERNACIONAL

Patricia Ramos ya había pasado por la Asamblea de Madrid y por el Congreso de los Diputados para defender los derechos de las niñas y de las mujeres, especialmente afectadas por el cambio climático. Esta semana ha estado en la sede de la ONU en Nueva York que, por primera vez en su historia, ha creado una cumbre temática a la que ha invitado a 500 jóvenes activistas de todo el mundo.

Con la carrera de Música terminada, colaborando activamente con Plan Internacional desde los catorce años y estudiando el segundo año de Medicina, a esta joven de madurez insólita para su edad y discurso a la vez apasionado y pausado la llaman "la Greta Thunberg española', algo que no le gusta demasiado: "yo tengo mi voz propia, tengo mi personalidad propia, yo soy Patricia Ramos".

¿Qué tal la experiencia en Nueva York?
Muy intensa, pero muy interesante. He podido conocer a otros jóvenes  que están teniendo muchas iniciativas en el terreno del cambio climático. Estoy entusiasmada por haber podido participar. Es una suerte.

En su particular lucha contra el cambio climático,tiene el foco especialmente puesto en las niñas y en las mujeres. ¿Por qué?
Cuando comencé a colaborar con Plan Internacional lo que hacía era hablar en la Asamblea de Madrid o en el Congreso de los Diputados sobre matrimonio infantil oomutilación genital, que son problemas que afectan a las niñas, no tanto en España como en otros países. En 2017 tuve la oportunidad de ir a Paraguay con la organización y ver cómo el cambio climático afecta sobre todo a las niñas. Por ejemplo, allí es muy común que se desborde una o dos veces al año el río Paraguay y en esa situación de crisis, de caos, que está aumentando con el cambio climático, son las niñas las que más expuestas están a violencia sexual, a ser víctimas de trata, etc. En el caso opuesto, cuando hay muchas sequías que también están aumentando por el mismo motivo, normalmente son las niñas las que van a buscar agua y es mucho tiempo invertido que no pasan en el colegio. Recorren hasta seis horas por caminos poco transitados, lo que aumenta de nuevo el riesgo de sufrir algún tipo de violencia. Además la escasez de recursos hace que las familias las casen mucho más temprano, porque es una boca menos que alimentar y la dote les viene bien en casa.

En Nueva York se ha visto con Pedro Sánchez.
Aprovechando que tuve la suerte de poder venir a Nueva York, desde Plan Internacional de España realizamos una petición que le presenté el martes. Estuvo muy receptivo y me dijo que siguiera luchando.

¿Qué es lo que le ha pedido?
Que cuando desarrolle proyectos de cooperación internacional en otros países tenga en cuenta esas situaciones específicas de las niñas y las mujeres. Como medidas nacionales pedimos que cuando se creen empleos verdes, que cuando se invierta en proyectos de búsqueda de energías renovables, también se tenga en cuenta que, al ser un sector tecnológico va a haber más presencia masculina y se haga un esfuerzo para que haya un balance entre hombres y mujeres. Así grosso modo, muy resumido.

Tal vez en dos meses la persona a la que dirigir estas peticiones sea otra.
Espero que, pase lo que pase el 10 de noviembre, la persona que gobierne el país lo tenga en cuenta, porque el cambio climático no es una cuestión de partidos políticos, es una cuestión de derechos humanos que nos afecta a todos.

Esta semana hemos visto a Greta Thunberg muy enfadada, recriminando a los líderes políticos el no estar haciendo lo suficiente. Así es como se siente ella, ¿pero cómo se siente usted?
Muy frustrada porque me da, nos da la sensación de que hay soluciones que se podrían estar poniendo en marcha y no es así por intereses económicos, como siempre. Entiendo esas emociones que ella transmite porque yo también las siento. Sin embargo no quiero que ese pesimismo sirva de excusa a la gente para dejar de hacer cosas, para que digan "¿por qué voy a tener que hacer yo algo si el planeta se va a acabar igualmente?". Creo que es necesario ese sentimiento de urgencia que ella transmite muy bien y es muy necesario, pero también quiero que haya esperanza. El planeta se puede salvar si ponemos todos los esfuerzos que deben ponerse para lograrlo. El problema no es que no haya soluciones, es que no hay interés en ponerlas en práctica.

¿Ha podido conocer a Greta?
He podido oírla en persona. Estuvo en la cumbre juvenil, pero éramos quinientos jóvenes y no ha podido saludarnos a todos y cada uno de los presentes personalmente. Pero me ha gustado mucho poder verla y escuchar sus palabras de primera mano.

¿Qué le parece que la llamen la Greta española?
A ver... Yo no me identifico mucho con eso. Me parece que conlleva una gran responsabilidad y además cada cual se manifiesta y adopta sus acciones a nivel personal de acuerdo con sus circunstancias. Yo no me movilizo de la misma forma que ella, mis circunstancias son diferentes y no me gusta que me llamen así. Yo tengo mi voz propia, tengo mi personalidad, yo soy Patricia Ramos. Prefiero que me conozcan como Patricia Ramos, que es quién soy, y no como la Greta española.

Lo que no quita que sea muy necesario que haya jóvenes como ella en todos los países inspirando a la gente.
Eso es.

¿Sirven de algo este tipo de cumbres de líderes? La gente escucha ONU y le suena muy lejano.
Yo seguramente vuelva a mi casa después de todo esto, que ha sido muy grande, y vea que todo sigue igual, que no hay cambios perceptibles. Soy escéptica. Pero sí que es necesario un escenario en el que tanto jóvenes como más mayores podamos poner en común nuestras visiones y que haya un diálogo. Al final si no se habla de algo, es como si no existiera. No creo que esto sea la panacea, pero sí que es preciso para dar los pasos necesarios para solucionar la situación.

Empezó su activismo apenas con 14 años. ¿De dónde nace ese interés por implicarse para cambiar el mundo a mejor?
Plan vino al instituto a dar un taller sobre los derechos de la infancia y de las niñas. A muchas personas de mi clase les pasó por encima, les resbaló, pero a mí me tocó bastante, supongo que me identifiqué con lo que contaban, y me comencé a involucrar con el comité juvenil, que es dónde yo estoy dentro de la organización y a participar en este tipo de campañas. Pero ha habido tanto un punto de inflexión, sino un proceso continuo en el que Plan ha tenido mucho que ver. En que a día de hoy estudie Medicina supongo que también muestra esa vocación por ayudar.

Estudiar Medicina es bastante exigente. ¿Cómo es capaz de compatibilizarlo con el activismo, con estar por ejemplo ahora en Nueva York?
La verdad es que a veces también me lo pregunto (risas). Yo intento ser responsable con las cosas con las que me comprometo y ahora estoy comprometida con mi carrera y con el activismo y trato de sacar todas las energías que tengo para hacerlo lo mejor que puedo. Procuro ir siempre a clase, ayudo en la organización siempre que puedo. Y si el algún momento no puedo, pues también lo entienden.

¿Y le da tiempo a tener sus aficiones, a paladear su juventud?
Igual que estudio Medicina y estoy implicada con esto, me gusta escuchar música, salir con los amigos y disfruto del deporte. Claro que sí. Los jóvenes que estamos en esto somos personas normales, con nuestros gustos, con nuestras inseguridades, que eso la gente también tiene que verlo. Ahora que me he vuelto una cara más mediática es urgente que se entienda que somos personas, que tenemos sentimientos.

¿Dónde se imagina dentro de once años, la fecha establecida para que no haya vuelta atrás para el calentamiento global?
Estudio Medicina pero no me veo trabajando en un hospital. A lo mejor hablamos dentro de tres años y te digo que me encanta la Ginecología o la Dermatología, pero a mí este mundo me gusta tanto... Me gustaría combinar mi activismo con mis estudios de Medicina para poder ayudar a la gente, a lo mejor trabajando en el campo de la salud pública, que tiene mucho que ver con la contaminación ambiental. La OMS llama a la contaminación del aire el asesino silencioso. Sería maravilloso poder compaginar estos dos mundos que tanto me gustan. Eso a nivel profesional. Luego a nivel personal me gustaría contar con una familia y amigos que me apoyen, como lo están haciendo ahora.

¿Secundará la huelga de Fridays for Future?
Sí, a las 18 estaré allí, en la manifestación. Claro.

¿Cuándo se sumó a esta causa?
A la principal organización que está poniendo en marcha estas huelgas la conocí en abril o mayo del año pasado (había nacido en agosto), pero estaba con exámenes y no pude involucrarme. En verano empecé a participar más y he podido estar en varias de las asambleas previas a la organización de toda esta semana por el clima, que ha sido cuando hice el propósito de implicarme de verdad con esto, acudir a las huelgas, a las manifestaciones, porque de nada sirve que tengas un discurso si no pasas a la acción, tanto hablando con personalidades políticas como tomando las calles o con acciones más visibles a nivel mediático.

En este movimiento ha sido esencial la movilización desde redes sociales, medios naturales para los jóvenes.
Una parte importante de este movimiento es la concienciación que se hace desde los círculos más cercanos. Es cierto que estoy en redes sociales pero también que hay gente que es mucho más activa. Yo prefiero ir concienciando persona a persona, empezando por mi familia. He conseguido que mi hermana, que tiene una cocina muy pequeñita, recicle poniendo tres cubos de basura. Eso es muy satisfactorio.

Dejando a un lado las peticiones a los gobernantes, ¿qué le diría a la gente que está leyendo esta entrevista?
A nivel individual podemos hacer mucho. Que reciclen. Que no malgasten agua, por favor. Que no se malgaste luz. Lo que nos llevan nuestros padres diciendon toda la vida. Que si pueden reducir su consumo de carne, lo hagan, porque la industria agroalimentaria es uno de los mayores agentes emisores de CO2 que hay. Que reduzcan su consumo de ropa, porque se invierten muchísimos recursos como agua y energía en fabricar cosas que compramos y no necesitamos. Que sean también conscientes de si realmente es necesario todo aquello que adquieren.