Desde el aire
Imagen aérea de la manifestación por la Diada. ACN

El independentismo vivió este miércoles su peor Diada con la cifra más baja de participación en una manifestación desde el primer 11 de septiembre en 2012: asistieron 600.000 personas según la Guàrdia Urbana. Fueron 400.000 menos que el año pasado, cuando se llegó al millón de personas. La Delegación del Gobierno en Catalunya, a diferencia de otros años, no hizo recuento.

Los llamamientos a las participación realizados desde el Govern y los partidos independentistas no consiguieron llenar las calles de Barcelona como sí ocurrió en años anteriores. A pesar de que el lema de la movilización era "Objectiu Independència" y que la Diada se celebraba este año en los días previos a que el Tribunal Supremo dicte la sentencia sobre el juicio del procés, la división en el independentismo ha desmotivado a la sociedad civil, que estos días mostraba públicamente su hartazgo, y que este miércoles no respondió como otros años a la invitación a participar lanzada desde el Govern y desde los mismos partidos soberanistas.

Tampoco eran ajenos a este desánimo del movimiento independentista ni la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ni Òmnium Cultural. Ambas entidades, organizadoras de la marcha, recriminaron a los líderes de JxCAT y de ERC en el ejecutivo catalán que muestren su discrepancias en público y reiteraron el llamamiento a la "unidad" para afrontar la sentencia del 1-O que ha de dictar el Tribunal Supremo.

Así, el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, advirtió ante el presidente de la Generalitat, Quim Torra; el vicepresident, Pere Aragonès; y los líderes de JxCat, ERC y de los comuns que la respuesta a la sentencia del Supremo requerirá de "grandes mayorías". Por su parte, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, reprochó a los partidos que "discutan en público el reparto de las migas" en vez de trabajar por la independencia, un objetivo hacia el cual no solo no se ha "avanzado" sino en el que se dan "pasos atrás".

Desde el escenario montado en la plaza de Espanya, Paluzie criticó que, con sus actuaciones, los partidos "deslegitimen" las votaciones del 1 de octubre de 2017, de la misma forma que "se deshace día a día" la vía unilateral, "la única" que, en su opinión, ha hecho avanzar el proceso independentista. Por ello, les exigió "unidad para hacer la independencia, de verdad, de fondo, la que prioriza el objetivo del conjunto del movimiento". A estas palabras, el público respondió con proclamas de "Ni un paso atrás".

Críticas al govern

Durante la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova que da inicio a la festividad de la Diada, el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, recriminó al president Torra que haya hablado "de autodeterminación y confrontación, el camino opuesto al que necesitamos". Añadió tras el acto que espera "que vuelva la política, sea cual sea la sentencia del procés. Es el único camino".

El secretario de Units per Avançar y diputado de PSC-Units en el Parlament, Ramon Espadaler, reivindicó la Diada como "una fiesta de todos los catalanes sin excepción" y criticó que la Generalitat "se empeñe en representar solo a una parte" de la ciudadanía de Catalunya. Las valoraciones desde las filas de los comuns, fueron igualmente críticas con la gestión de Torra.

La presidenta de CatECP en el Parlament, Jéssica Albiach, recordó que esta Diada se ha celebrado en un contexto "de excepcionalidad e incertidumbre» por la sentencia del Supremo, pero también por "el agotamiento del proyecto Torra–Aragonès". No participaron de la ofrenda ni PPC ni Ciutadans, que optaron por actos paralelos. Sí que lo hizo el regidor del PP en el Ajuntament, Josep Bou, aunque a título personal.

El presidente del PPC, Alejandro Fernández, presentó un manifiesto en la sede del partido en el que acusó al nacionalismo catalán de "apoderarse" de la Diada y habló de un Torra "políticamente muerto". Lorena Roldán, portavoz de Cs, dijo que la Diada ahora "divide a la sociedad" y pidió "nuevas elecciones".