La huelga convocada para este lunes entre los conductores de mercancías peligrosas en Portugal ha tenido efectos directos a corto plazo en el abastecimiento de combustible en el país luso. 

Así, y pese a que António Costa, presidente portugués, declaraba esta mañana que los paros estaban transcurriendo con "enorme civismo y normalidad", se ha declarado el estado de crisis energética y se está racionando tanto la gasolina como el gasóleo, limitando los servicios a 15 litros por vehículo en estaciones especialmente designadas y 25 en las demás. Esta situación ha provocado ya el cierre de más de 450 gasolineras portuguesas.

Este racionamiento ha provocado que sean muchos los conductores portugueses que estos últimos días han decidido cruzar "la raya" (como se conoce a la frontera entre Portugal y España) para repostar en las gasolineras españolas (en las cuales, además, el combustible es más barato) y por ello, desde aproximadamente el viernes de la semana pasada, varios encargados de estaciones de servicio resaltan un fuerte aumento de la afluencia de clientes portugueses.

No se trata de un fenómeno nuevo, ya que también ocurrió algo similar durante la pasada huelga del sector, que tuvo lugar en abril de este año, coincidiendo con la Semana Santa. Precisamente, los encargados de algunas de estas gasolineras han explicado que esta vez no se han quedado sin suministros gracias a que "previeron" un aumento de la clientela gracias a la experiencia pasada.

"Ya sabíamos que iba a pasar, porque la última vez casi nos quedamos sin combustible. Lo habíamos previsto y hemos pedido mayor suministro", afirma a 20minutos.es el dueño de una gasolinera Repsol en las proximidades del municipio de Moraleja, en Cáceres.

Este no ha sido el caso de todas las estaciones, sin embargo. "Desde finales de la semana pasada, el aumento ha sido espectacular, han venido muchísimos clientes de Portugal. De hecho, ayer tuvimos que cerrar por falta de existencias", explicaba la encargada de la estación Outletui, cercana al municipio gallego de Tuy.

De igual manera, han sido muchas las gasolineras, sobre todo en municipios gallegos como Tuy u onubenses, como Ayamonte, en las que se formaban largas colas y atascos ante la afluencia masiva de vehículos de origen luso.

El impacto positivo de los paros no se ha notado de la misma manera a lo largo de toda la frontera; así, las gasolineras de los sectores gallego, extremeño y andaluz han reportado un aumento mayor que algunas de Zamora o Salamanca, que sólo han notado una concurrencia "ligeramente superior al de cualquier agosto", en palabras del encargado de una de estas estaciones, enclavada en ."Ha habido muchos clientes, pero en agosto suele haberlos, no ha sido nada exagerado", declaraba el gerente de la gasolinera de la firma Repsol en Ciudad Rodrigo.

Es probable que durante los próximos días esta situación se agudice, ya que, a pesar de que el Gobierno insiste en que se están cumpliendo los servicios mínimos establecidos (entre el 100% y el 50%), el sindicato de transportistas de mercancías peligrosas anunciaba en las primeras horas de paros, al inicio del lunes, que no pensaba cumplir con los servicios mínimos, como respuesta a lo que afirmaban percibir como un "sabotaje" de la huelga, asegurando que había conductores "amenazados" o "sobornados" que habían comenzado a trabajar antes de la hora programada para el comienzo de los servicios mínimos. Además, los paros actuales están convocados de manera indefinida.

Con esta huelga, los transportistas lusos reclaman el cumplimiento de un acuerdo alcanzado entre los sindicatos y la patronal de esta actividad en virtud del cual, según los organizadores, los trabajadores deberían haber recibido un aumento salarial que aseguran no ha llegado.