El ex obispo Fernando Lugo quebró este domingo una hegemonía de 61 años del Partido Colorado en Paraguay, al ganar las elecciones presidenciales con una apreciable ventaja sobre la oficialista Blanca Ovelar, según los primeros resultados oficiales.

Gracias por acompañarnos en esta experiencia pequeña de escuchar a la gente

Según pasan las horas, la tendencia de la ventaja de Lugo sobre Ovelar iba en aumento y escrutado el 92% de las 14.306 mesas, la diferencia era de 10 puntos de acuerdo a los datos del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).

En concreto, Lugo cuenta con el apoyo del 40,83% de los votos. Ovelar, del Partido Colorado, tiene el 30,71%, mientras que el general retirado Lino Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), lleva el 21,98%.

"Empieza una nueva etapa"

Poco antes de esa variación, Lugo apareció ante miles de seguidores congregados frente al puesto de comando de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) para saludarles y decirles que "los pequeños también estamos capacitados para vencer"· "Gracias por acompañarnos desde el inicio en esta experiencia pequeña de escuchar a la gente, en esta experiencia humilde", afirmó Lugo a la multitud, a la que calificó como "los culpables de la alegría de la mayoría del pueblo paraguayo hoy".

Lugo apeló a los políticos "sin excepción a apostar en este país que fue y que volverá a ser grande en el concierto de las naciones". "Hoy comenzamos otra etapa, con el compromiso de transformar el país todos juntos", afirmó.

En contrapartida, en las filas del oficialismo reinaba el más absoluto silencio después de la aparición pública de Ovelar para afirmar que se había registrado un empate técnico y que las elecciones "van a definirse por escasísimo margen".

Mensaje de la nueva oposición

Por su parte, Blanca Ovelar, candidata presidencial del Partido Colorado de Paraguay, reconoció su derrota. "Así como están avanzando las proyecciones del resultado es irreversible y reconocemos el triunfo de Fernando Lugo", dijo Ovelar a los periodistas en la sede de su organización, y aseguró que una derrota "no es el fin de nuestra vocación de servicio".

Mientras, el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, admitió su responsabilidad "histórica" en la derrota del Partido Colorado después de seis décadas de hegemonía. "Yo asumiré mi responsabilidad histórica", declaró Duarte en rueda de prensa al destacar que por primera vez se producirá en su país un traspaso de un partido a otro "sin derramamiento de sangre, sin golpe de Estado, sin revuelta".