Sea Watch
Fotografía facilitada por la ONG Sea Watch de la capitana del barco del mismo nombre, la alemana Carola Rackete. EFE/ONG Sea Watch

El barco de rescate de la ONG alemana Sea Watch con 42 migrantes a bordo desde hace catorce días ha entrado finalmente este miércoles en aguas de Italia, pese a la negativa del Gobierno del país europeo a abrirle sus puertos, dada la "situación desesperada" y ante la ausencia de otras opciones.

La respuesta del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, no se ha hecho esperar: "No desembarca nadie, a menos que alguien se haga cargo inmediatamente de quienes desembarcan" para hacerlos llegar a Países Bajos, Alemania o Bruselas.

Como en días anteriores, Salvini ha insistido en la responsabilidad que Países Bajos, país del que porta bandera el 'Sea-Watch 3', y Alemania, como país de origen de la ONG, en este caso y se ha mostrado muy crítico con la respuesta que ha llegado desde estos dos países y también desde Bruselas. En su opinión, lo ocurrido es "la enésima demostración de que la UE en términos de inmigración no existe".

Por su parte, la ONG ha dicho en un comunicado que la situación de las 42 personas a bordo es "ahora más desesperada que nunca"; el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó el martes ordenar a Italia que aceptara la llegada del barco.

"Ninguna institución europea está dispuesta a asumir la responsabilidad y defender la dignidad humana en la frontera europea en el Mediterráneo", ha lamentado el presidente de la ONG, Johannes Bayer. "Por eso, hemos tenido que asumir nosotros la responsabilidad", ha añadido la organización.

"Entramos en aguas italianas ya que no hay otras opciones para garantizar la seguridad de nuestros huéspedes, cuyos derechos básicos están siendo violados durante suficiente tiempo", ha justificado, defendiendo que "la garantía de Derechos Humanos no debe ser condicional a un pasaporte o a cualquier negociación de la UE, tiene que ser indivisible".

"Pagará las consecuencias"

En un mensaje en directo a sus seguidores en Facebook, el viceprimer ministro italiano ha echado en cara a Bruselas que exija a Italia reducir el gasto y amenace con abrirle un proceso de infracción mientras desde hace años se deja al país "solo" en la lucha contra la inmigración.

Por otra parte, ha dejado claro que la capitana del barco "pagará las consecuencias" y deberá responder ante la legislación italiana, que contempla la detención de los comandantes de los barcos de rescate de ONG que lleven a migrantes a puertos italianos. "Si alguien infringe la ley pagará las consecuencias hasta el final", ha insistido repetidamente.

Salvini ha asegurado que "Italia no está dispuesta a ser puerta de entrada" para personas que, según él, "no tienen ningún derecho de entrar" y mucho menos a que sean las ONG quienes dicten quiénes llegan al país. En este sentido, ha vuelto a acusar a los miembros de Sea-Watch de actuar "fuera de la ley" con fines políticos, "aprovechándose" de los migrantes a los que, según él, han mantenido "secuestrados".

"Me pagáis para que defienda las fronteras de Italia", ha dicho a sus seguidores, insistiendo en que estas deben ser "sagradas". Por eso, ha zanjado, "desde el Ministerio del Interior llega un no, y otro no, y otro no".