La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha estudiando a fondo el gasto público en España en ayudas a la investigación, desarrollo e innovación y ha concluido que son insuficientes, están poco integradas con el sector privado y sus resultados son escasos si se comparan con el entorno europeo.

La evaluación del programa de promoción del talento y su empleabilidad en I+D+i ha sido presentado este jueves y forma parte del proceso de revisión del gasto (spending review) que la autoridad ha venido haciendo en los últimos meses. Ya ha presentado estudios sobre becas universitarias, gasto farmacéutico y políticas de empleo.

El Estado se gastó en 2016 310 millones de euros en el programa de promoción del talento. Dentro de ese monto, la autoridad ha revisado el gasto en ayudas para la formación de personal investigador (FPI) o ayudas doctorales, que fue de 98 millones de euros, y el de las ayudas Ramón y Cajal a contratos posdoctorales, 54 millones.

En primer lugar, la AIReF llama la atención en el escaso impacto que todo este gasto tiene en términos de innovación. El número de patentes por millón de habitantes en España es de 18, una cifra muy lejana a la media europea (72) y aún más de países como Alemania (174) y Francia (87).

Es decir, en nuestro país se invierte en formar investigadores, pero la traslación de esa inversión en términos de innovación es muy baja. Y eso que España no está mal en otros indicadores de investigación científica, pues está en el undécimo lugar en la clasificación mundial por número de publicaciones y en el décimo en número de citas.

Y es que la inversión de I+D+i en España fue de aproximadamente 13.256 millones de euros en 2016, un 1,2 % del PIB, inferior al 2 % de la media europea y de, por ejemplo, Alemania, que invierte un 2,9% del PIB).

Sector privado

El estudio ha encontrado que solo el 17% de los doctorados trabajan en el sector público, una cifra baja comparada con el 65% de Alemania. En cuanto a los investigadores posdoctorales, un 37% de ellos trabaja en empresas españolas, frente a un 49% de media de la UE.

Esta falta de integración puede ser achacada a que los proyectos doctorales no están diseñados en función de las necesidades del sector privado. Es el director del proyecto es quien elige el tema y a sus doctorandos. Así, son pocas las investigaciones que se hacen para solventar las necesidades de las grandes empresas.

Además, la autoridad detecta un amplio margen de discrecionalidad a la hora de elegir a las personas que van a participar. El director toma menos en cuenta un dato objetivo como el currículum (en un 40%) y prima más (en un 60%) la adecuación al proyecto, un factor completamente subjetivo. La AIReF lo compara con otros países europeos en el que el desempeño académico tiene más peso.

Para fomentar la colaboración entre el sector privado y el público, la AIReF propone la creación de clústeres de innovación y promover las oportunidades de colaboración con las empresas. Unas medidas que tendrían en total un coste de 6,5 millones.

Pocas ayudas

La AIReF estima también que el número de las ayudas es poca. Por ejemplo las ayudas al doctorado solo cubren el 21% de la población potencial. Y solo el 5% en el posdoctorado.

Además, su importe se ha mantenido sin cambios durante los últimos años. La AIReF sugiere como primera medida reorientar el gasto y mejorar la asignación: según el informe, en 2016 uno de cada dos euros presupuestados para I+D+i no se gastaron. La agencia cree que redirigiendo los recursos no usados se elevaría el monto de buena parte de las becas.

Asimismo, propone aumentar el número de becas a la investigación Juan de la Cierva en etapa posdoctoral: 68 plazas en formación y 23 en incorporación, una medida que costaría 4,8 millones de euros.

También propone ajustar la cuantía de las ayudas para adaptarlas al coste actual de la vida. Una medida que costaría 6,5 millones de euros y que cubriría un desfase entre las ayudas y el coste actual de la vida de un 25%.

Se comenzaría por hacer estos ajustes en las comunidades autónomas donde el coste de la vida está por encima de la media española, que son Madrid, Navarra, Cataluña y País Vasco. Y se revisaría el monto de las becas de mayor prestigio para hacerlas más competitivas a nivel internacional.

Consulta un resumen del informe de la AIReF, que puedes encontrar íntegro en este enlace.