Abrazo entre Villacís y Almeida
Abrazo entre Almeida y Villacís en el salón de plenos. EMILIO ORDIZ

Noche larga, horas intensas y un acuerdo cerrado. En eso se pueden resumir las conversaciones de PP con Ciudadanos por un lado y con Vox por otro para conseguir que Martínez-Almeida sea el nuevo alcalde de Madrid. A las cuatro de la mañana, de hecho, fue Teodoro García Egea quien anunció el acuerdo con los de Abascal para terminar de cerrar el círculo. Antes, todo se limitó a que Almeida y Villacís se pusiera de acuerdo en el cómo y en el por qué.

¿Cómo? En coalición. Si la Alcaldía es para el PP, la Vicealcaldía se queda en manos de Ciudadanos. Ambos cerraron casi lo mismo que quiere Pablo Iglesias con Pedro Sánchez a nivel nacional, y lo hicieron en silencio y con paciencia, llegando a dejar abierta la puerta a la continuidad de Manuela Carmena al frente del Consistorio de la capital.

¿Por qué? Sobre todo por la estructura de Gobierno. Ciudadanos mantuvo casi hasta el final el órdago de dividir la legislatura en dos partes: primera para Almeida, segunda para Villacís. Dos partes, dos alcaldes. El Partido Popular no compró la petición y todo se tensó hasta casi el último minuto. A eso de las diez y media de la noche, ambos evidenciaron el pacto con sonrisas y un apretón de manos.

¿En qué consiste el acuerdo?

Se trata de un total de ochenta puntos. La parte programática fue la que menos debate provocó, al menos de puertas hacia afuera. Reconvertir Madrid Central, soterrar la A-5 y aprobar Madrid Nuevo Norte son tres de los elementos más relevantes. Además, también aclaran que cualquier cambio que se pueda hacer en ese pacto, tiene que contar con la aprobación de ambas formaciones. Esto, lo que busca, es minimizar la influencia de Vox en el Gobierno municipal.

En el caso del Orgullo, que fue objeto de polémica durante la campaña, no habrá cambios. El documento recoge que se seguirá celebrando "en su ubicación habitual", pero cabe recordar que el Ayuntamiento solo es un apoyo, no el organizador de la festividad.

¿Qué papel juega Vox?

Vox. Su mera presencia en el Ejecutivo se convirtió en otro de los distanciamientos entre PP y Ciudadanos. Para sumarse al acuerdo, los de Abascal pidieron entrar en el Gobierno "en la proporción" que les correspondiera. Finalmente lo harán, pero con cargos de segundo nivel. Así, los naranjas son los que ganan la partida, pues no querían a Vox en el Ejecutivo. El partido liderado en el Consistorio por Javier Ortega Smith accede, por tanto, a presidir Juntas de distrito que corresponderían al PP, sin que se haya concretado cuáles.