El candidato de ERC a la Alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall, en un momento de la entrevista a 20minutos.
El candidato de ERC a la Alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall, en un momento de la entrevista a 20minutos. HUGO FERNÁNDEZ

Ernest Maragall (Barcelona, 1943) es el preferido en las encuestas que durante toda la campaña lo han situado como el candidato con más posibilidades de ser el próximo alcalde de Barcelona, a escasos votos de distancia de la candidata a la reelección Ada Colau. El duelo Maragall-Colau está asegurado para la noche del 26 de mayo.

Agotamos las últimas horas de campaña electoral, y las encuestas le mantienen prácticamente empatado con Ada Colau, pero con una ligera ventaja para usted... Nosotros creemos que vamos a ganar, pero hemos de disputar voto a voto y hemos de saber convencer de que la nuestra es la mejor opción. Somos la única opción que puede cambiar un gobierno que ha decepcionado y frustrado a muchos barceloneses y barcelonesas, incluyendo a los que habían depositado una expectativa positiva en ese nuevo gobierno de cambio. Parecía que con Colau llegaba un gobierno valiente, que se atrevía a cambiar el mundo, pero los resultados reales son mínimos o incluso negativos.

¿En qué sentido? En las formas y en la actitud con las que se ha gobernado. Ha habido una cierta actitud de soledad autoreferenciada, es decir, pensando: tenemos la razón y como tenemos la razón se nos tiene que apoyar; sin casi nunca, lograr acuerdos y sin establecer diálogo.

¿Le ha faltado cintura al gobierno de Colau para llegar a acuerdos? Ha sido incapaz de pactar con ningún partido, excepto con el PSC –que por cierto esto ahora vuelve a estar sobre la mesa– con el que también rompió. Colau no ha entendido la imprescindible complicidad que el Ayuntamiento debe conseguir con la ciudad, la sociedad, el sector privado, las entidades... Y aquí es donde el fracaso es aún más grave. Si Colau hubiera sido capaz de establecer ese diálogo con la sociedad y definir estrategias compartidas, le hubiera sido más fácil conseguir el acuerdo con los grupos políticos en el Ayuntamiento de Barcelona.

El 26-M, ningún candidato conseguirá la mayoría de 21 regidores y se necesitarán pactos. En su caso, ¿priorizará pactos de izquierda o pactos de país? Priorizaré pactos Barcelona. Nosotros vamos a gobernar y, si hace falta, estamos preparados para gobernar en solitario; pero hacerlo con voluntad y capacidad de éxito con los grupos, con la ciudadanía, con el sector privado y por tanto para poner sobre la mesa acuerdos tangibles. Eso se puede hacer desde un gobierno en solitario pero que sea tan ambicioso como capaz de convertir la ambición en acuerdos mayoritarios.

Usted ha sido el centro de las críticas en esta campaña, han cuestionado incluso su edad... Es el caso de sus socios de JxCAT, ¿por qué cree que han sido tan beligerantes con usted? Alguien puede pensar que eso es una parte normal de las campañas, y yo no solo no lo pienso, sino que me parece inadmisible. Cuando alguien se refugia en la descalificación personal o en alusiones a la edad hay una mezcla de desesperación y de reconocimiento de que está perdiendo. E incluso de que ERC puede ganar y de que todo vale para impedirlo. Pues no, no todo vale; hay cuestiones de actitud, respeto y lenguaje, ciertos límites que no se pueden traspasar. Parece que alguien quiere ocultar el activo y la magnífica riqueza que representa una determinada experiencia.

Precisamente desde su experiencia de gobierno y también en la sala de máquinas de campañas electorales. El lunes 27 de mayo se olvida todo? Hay un tema responsabilidad institucional sí. El día 27 los ciudadanos habrán hablado, habrán decidido y tendremos que partir de ahí, es un punto cero y un punto exigente también. Los ciudadanos esperan una cierta grandeza de sus representantes y esperan que no nos quedemos prisioneros de esas pequeñas miserias que a veces nos sorprenden y nos ofenden.

Una parte de ciudadanos ven con temor la candidatura de ERC por si convierte a Barcelona en la capital del independentismo. Yo les digo que eso es precisamente la mejor esperanza para la ciudad. Nosotros no vamos a poner, de repente, en riesgo a Barcelona como ciudad y como sociedad. No vamos a hacer ninguna gesticulación, ni ninguna imprudencia institucional, pero sí vamos a ser coherentes con nuestros compromisos y nuestras convicciones. En Barcelona existe una inmensa mayoría de la ciudad que quiere libertad y democracia: libertad para los presos y el retorno de los exiliados, y democracia para convocar un referéndum de autodeterminación.

Centrando propuestas, la inseguridad es la principal preocupación en Barcelona y han aumentado los delitos ¿Cómo se frena? Limitarse a aumentar el número de Guardia Urbana es una simplificación y un error. Claro que necesitamos más agentes, hay estudios que hablan de 500 más y también de la necesidad imperiosa de que la Generalitat, como es su obligación por cierto, ponga en la ciudad de Barcelona unos 500 Mossos d'Esquadra más. Pero además hemos de cambiar el modelo de seguridad, estamos actuando con los mismos criterios que hace 20 años y la ciudad ha cambiado muchísimo. Hemos crecido en población, el 20% de los ciudadanos tienen procedencias diferentes y venimos arrastrando las consecuencias de la crisis económica y social.

Una de sus propuestas estrella es la del alcalde de noche. Uno de los indicadores del cambio en la ciudad, es que la vida nocturna es potente, diversa, compleja y se manifiesta de mil maneras. Tenemos transporte público por la noche, ocio nocturno, actividad económica... El concepto de alcalde de noche es obvio que es simbólico, pero se entiende bien lo que quiere decir: es una responsabilidad definida para que esos servicios nocturnos, limpieza, seguridad, mantenimiento, civismo, o la regulación de las ordenanzas de ocio nocturno. También la iluminación, desde un punto de vista de género hay un tema de seguridad que afecta especialmente determinados escenarios, y hemos de pensar en ese tipo de urbanismo nocturno. Ya lo hacen grandes ciudades como Londres, Nueva York, Amsterdam o Madrid.

Y el top manta ¿cómo se afronta? Primero, no es problema de seguridad, estos ciudadanos no son delincuentes. La mayoría de ellos están aquí desde hace años, tienen oficios, capacidades, pueden ser un activo para la ciudad, no a través de la actividad que desarrollan ahora obviamente. Primero el ayuntamiento debe decidir quién ocupa el espacio público y más tarde hemos de actuar en el campo de alternativas reales, con permisos de trabajo profesional.

El transporte público es caro. ¿Qué propuesta tiene para que sea más accesible? Apostamos por una visión a medio y largo plazo para aprobar de forma urgente la T-Mobilitat y que no se dilate más en el tiempo. Necesitamos una tarjeta que recoja todas las situaciones y las ofertas y posibilidades de movilidad y al mismo tiempo de reconocer situaciones de edad, sociales, y de vulnerabilidad, diferenciar situaciones, reconocer derechos y proteger a quien lo necesita. Esa tarjeta tiene que simplificarnos la vida e incluir bus, metro, ferrocarriles, autobuses interurbanos, Rodalies, pero también ha de englobar el bicing, motos eléctricas, coches compartidos, y porqué no, también el taxi.

4 preguntas a....

¿Películas o series? Películas. Mi preferida es 'La soledad de corredor de fondo'.
¿Sus aficiones? Los deportes. He jugado a fútbol, tenis, ping-pong...
¿Cómo se mueve por la ciudad en su tiempo libre? A pie, en transporte público y en coche, que lo debería usar menos.
¿Cuál es su sitio preferido de Barcelona? El corredor de consultas externas del Hospital del Mar, desde el que se ve la playa y el mar. Creo que eso cura por sí solo. 

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