Cada vez son más las plataformas digitales  que ofrecen servicios a través de internet, como Deliveroo o Glovo. Sindicatos y expertos denuncian que muchas de ellas incurren en competencia deseal al obligar a sus trabajadores a hacerse autónomos y correr con gastos que deberían pagar las empresas.

Varias sentencias judiciales obligan ya a  las más conocidas, a contratar a sus empleados, pero el negocio se ha extendido a otros muchos sectores. Mientras, 600.000 personas en España trabajan ya en la economía de las plataformas.

El negocio ha saltado del reparto de comidas a otros sectores: guías turísticos, clases particulares, cuidadores...