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La casa de Vicente Aleixandre está a la venta. JORGE PARÍS

A dos días de las elecciones y con los programas electorales sellados sobre la mesa, la cultura sigue siendo la gran ausente. En los dos debates televisados, esta materia apenas ocupó un minuto en las intervenciones de los candidatos. Y, sin embargo, la hermana pobre de la política continúa con asignaturas pendientes. Ahí está por resolver el futuro de Velintonia 3, la casa donde vivió Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura de 1977) en Madrid y que lleva décadas esperando a ser declarada Bien de Interés Cultural o Patrimonial (BIC). Pero al desinterés político, se le suma el embrollo legal.

En época de reivindicaciones, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, que busca "salvar" esta vivienda, sigue con su lucha: "Nuestros gobernantes y políticos tienen la obligación de proteger nuestro patrimonio y de promocionar nuestra cultura. De hecho, esta apenas aparece en los programas electorales, y no digamos ya la salvaguarda del patrimonio", asegura su portavoz, Alejandro Sanz.

fachada

Para la asociación, la imagen destartalada de este inmueble acompaña a sus palabras como un "claro ejemplo" del "abandono institucional". Las rejas oxidadas abren paso a un jardín gobernado por los hierbajos; la puerta desconchada inicia el recorrido a las numerosas salas por las que transitaban grandes personajes de la literatura del siglo XX; y los balcones, que daban aire al autor de La destrucción o el amor, hoy en día sirven de soporte a dos anuncios de venta.

Podrá haber perdido atractivo visual, pero, desde luego, no el interés cultural. Su encanto reside en las conversaciones intelectuales que allí se mantuvieron, en las aclamadas obras que nacieron entre sus paredes, incluso, en el cedro- ahora bajo protección- que plantó el propio escritor.

Sin embargo, en términos legales, el hecho de que "allí ocurriera algo" no es razón suficiente para declararla BIC. "La Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid no prevé un tipo de protección para declararla bien de interés cultural o patrimonial en base a algo que ocurrió en esa vivienda, porque está vacía. Es un tema legal, ni si quiera responde a una características arquitectónicas, aseguran desde la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes.

Por esta razón, según la Comunidad de Madrid, lo que plantearon a principios del año 2018 es que, por vía de una modificación de la Ley de Patrimonio, "se establezca una nueva categoría que reconozca a sitios singulares donde ocurrieran distintos acontecimientos que permitan declararlos como bien de interés". Y a partir de ahí, pasan la pelota: "Eso es un trabajo que tienen que hacer los grupos parlamentarios".

La realidad es, que a pesar del valor sentimental, la riqueza de las obras de Vicente Aleixandre se encuentra en manos privadas: las de la familia Bousoño. Para la Comunidad de Madrid esto debería cambiar: "Ahí lo importante es el legado de Vicente Aleixandre", por eso lo que han hecho en los últimos meses es "iniciar el camino para que este archivo se proteja y sea catalogado como Bien de Interés Cultural", aseguran.

Desde el Ayuntamiento de Madrid también se "quiere recuperar para uso dotacional cultural la que fue casa de Vicente Aleixandre". Para ello, aseguran que han mantenido algunas reuniones con las administraciones autonómicas y estatales con el fin de poner en valor este inmueble y que así pase a enriquecer el patrimonio cultural de la ciudad y de todo el país. "El primer paso del Ayuntamiento es cambiar el planeamiento urbanístico para que la casa pase a tener uso dotacional- actualmente lo tiene residencial-, para lo cual ya se han iniciado las actuaciones".

Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid- el ministerio de Cultura no ha querido pronunciarse hasta el momento- parecen coincidir en su interés por adquirir la vivienda y protegerla, pero ninguna de ellas ha concretado nada en los últimos veinticinco años.

Y quien sigue "sufriendo las incoherencias" es la familia: "Durante mucho tiempo hemos estado esperando una respuesta por parte de las administraciones sobre si están dispuestos a adquirirla por un precio justo", cuenta la heredera mayoritaria, María Amaya Aleixandre. Según la última tasación que realizaron los herederos en 2009, la casa tiene un valor de más de cuatro millones de euros. Desde entonces, la familia ha recibido varias ofertas públicas: "Una vez nos ofrecieron menos del valor catastral", asegura la heredera. La oferta también ha llamado la atención de algún bolsillo privado, pero la familia insiste en que el destino de la casa "debería ser algo cultural".

Las elecciones generales no han servido para darle un destino a Velintonia 3. La esperanza recae ahora en las municipales y autonómicas de mayo: podría ser la oportunidad para que las administraciones, en vez de pasarse la pelota, recojan el guante.

Incertidumbre política

La situación de Velintonia no ha cambiado; sí lo ha hecho las autoridades políticas. "Con todos estos cambios de gobierno seguimos en una gran incertidumbre, no sabemos la postura que adoptará la próxima dirección", explica María Amaya Aleixandre. Por tanto, el conflicto seguirá vigente a menos que el próximo gobierno ponga en marcha las propuestas de las anteriores legislaturas.