El drama de María José Carrasco: logró el medicamento para morir esperando una residencia que no llegaba

Ángel Hernández y María José Carrasco, en una imagen del vídeo en el que ella confirma que quiere morir
Ángel Hernández y María José Carrasco, en una imagen del vídeo en el que ella confirma que quiere morir
MEDIASET

María José Carrasco padecía de esclerosis múltiple desde hacía 30 años. El pasado miércoles, su marido, Ángel Hernández, la ayudó a morir al suministrarle pentobarbital sódico, el medicamento que acabó con su vida y que el matrimonio llevaba tres años guardando en su casa, a la espera de un cambio en la ley sobre la eutanasia que nunca llegó. Tampoco lo hizo la plaza para una residencia que habían solicitado 10 años atrás.

Hernández, que lo grabó todo en vídeo, fue detenido ese mismo miércoles y puesto en libertad un día después. El hombre, de 69 años, ha asegurado en una entrevista en El Mundo que fue su propia mujer quien, hace tres años, compró el medicamento por internet y lo guardaban desde entonces "por si acaso". "Ella aún tenía movilidad en las manos (...). Con el ordenador comenzó a buscar en internet, vio historias de gente que se había suicidado, con qué medicamento, y dijo: 'Pues este", ha dicho.

Asimismo, Hernández ha confesado que su mujer le pidió que le ayudara a suicidarse hace "tres o cuatro meses", y que desde entonces estaban esperando a que se aprobase en el Congreso una ley que regulase la eutanasia, algo que finalmente no ocurrió. "Hablé con ella: 'Ya esto de la eutanasia...'. Y ella dijo: 'Yo me quiero ir ya, hace tiempo. Por favor, ayúdame", ha recordado.

La enfermedad degenerativa de María José Carrasco hizo que el matrimonio solicitase una plaza en una residencia asistida de la Comunidad de Madrid, que le fue concedida el 15 de septiembre de 2009 pero nunca se hizo efectiva, por lo que tuvo que continuar en su casa al cuidado de su marido, según informa El País, que ha tenido acceso a dicha documentación. La Comunidad de Madrid, por su parte, ha asegurado este sábado que nunca dejó desamparados a Ángel y su mujer.

Al no tener ayuda de nadie, Hernández estuvo con una reducción de jornada y permisos en su trabajo y finalmente tuvo que pedir la jubilación anticipada en 2010, a los 61 años. Además, el esfuerzo físico por ayudar a su mujer durante todos estos años le terminó provocando una hernia umbilical de la que todavía no se ha podido operar, e incluso tuvo que aplazar hasta tres veces la intervención al no disponer de "familiar alguno para su sustitución".

Ahora que su mujer ha podido cumplir su deseo de morir, Ángel Hernández se ha mostrado "feliz porque ella ha dejado de sufrir y eso es muy importante para mí". Según él, ella deseaba poner fin a su vida desde hacía tiempo, pero tenía reticencias por las consecuencias que habría para su marido si le ayudaba: "Ella era secretaria judicial, sabía lo que me podía ocurrir, como me ha ocurrido, y no sabemos qué pasará... Decía: 'Si después de tantos años cuidándome, de aguantar este sufrimiento conmigo, encima te llevan a la cárcel...".

Hernández ha revelado además que hace 20 años, su mujer trató de suicidarse tomando un montón de pastillas cuando "tenía todavía movilidad". Fue él quien logró evitar su muerte: "Consideraba que su vida no tenía sentido. Yo todavía creía que sí. Entonces vine y la tuve que levantar, y por eso tengo la hernia discal (...). La tuve que meter en la ducha, la hice vomitar, toda una serie de cosas para recuperarla y estuve hablando muy seriamente con ella".

Sin embargo, los últimos "tres o cuatro años" fueron los más duros para ambos, hasta el punto de que María José Carrasco logró comprar por internet el medicamento y pedirle a su marido que le ayudara a morir.

"Yo me la jugué, yo no sabía, no tenía ni idea de qué era ese líquido. Había oído hablar y también me informé en estos últimos meses, a ver qué era, cómo iba a producirse ese fallecimiento, pero no tenía ni idea... Ni siquiera sabía si era un fraude o no, porque ella lo pidió por internet y ya sabemos lo que hay a veces por internet, que te mandan un fármaco y a lo mejor es mentira", ha asegurado Hernández, quien ahora pide a los políticos que "tengan en cuenta" su caso y aprueben la ley de eutanasia.

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