Fernando Martínez López
Fernando Martínez López, director general de Memoria Histórica, en el Ministerio de Justicia. ELENA BUENAVISTA

Casi medio millón de españoles "olvidados" tuvieron que abandonar su país en 1939: fue La Retirada. Fernando Martínez dirige el empeño del Gobierno por recordar a aquellas personas 80 años en un esfuerzo que implica a casi todos los ministerios y que tiene agendados más de cien actos durante todo este año. Martínez asegura que no se trata de "reabrir heridas", sino de "cerrarlas".

¿Por qué debía el Estado recordar el exilio 80 años después?
La memoria histórica es un movimiento que pretende el conocimiento de la verdad, el derecho a la justicia y la reparación de las víctimas y la garantía de que no se repita el pasado. Hay unas víctimas, las de los vencedores, que fueron reparadas moral y económicamente: todos los 20 de noviembre se les recordaba, a la vez que se invisibilizaban y estigmatizaban a las de los perdedores. Dentro de ellos, los exiliados, como no estuvieron aquí fueron más olvidados y depreciados, eran apátridas. Serrano Suñer, el cuñadísimo dijo que "no eran españoles". Los exiliados y sus descendientes se sienten huérfanos de la democracia. Por eso creíamos necesario hacer una conmemoración de Estado, con casi todos los ministerios representados, con más de cien actos programados en tres continentes, con el presidente ante las tumbas de Azaña y Machado... Debíamos hacerlo porque los valores que aquellas personas defendieron son los nuestros y los de nuestra Constitución hoy: la democracia, la libertad...

Cómo se hace para llevar ese exilio gran público, quizá esos actos de Estados queden un poco lejano al gran público...
El gran objetivo es llegar al gran público y que la sociedad española se entere de que en 1939 salió del país medio millón de españoles. Fue un exilio plural en muchos sentidos: salieron de todas las profesiones, unos 5.000 intelectuales, y de muchas ideologías. Solo tuvieron como común denominador ser de izquierdas. Y también es un exilio de mujeres: en el caso de Andalucía se calcula que supusieron el 42%. Ellas fueron las que mantuvieron la memoria y la cohesión del exilio. No están en las páginas de la historia de España y queremos meterla. Además, queremos reconocer a los hombres y mujeres que marcharon, a los lugares del exilio y a los países que los acogieron en aquellos difíciles momentos previos a la Segunda Guerra Mundial.

Hay quien considera que este recuerdo no representa a todos los exiliados de aquellos tiempos...
Nos hemos centrado en el año 39, en el gran exilio republicano. Antes hubo otros exilios al final de la Segunda República y principio de la guerra: monárquicos, aristócratas, como algunos sevillanos que fueron a Gibraltar, algunos republicanos de centro derecha... Fueron pequeños exilios, pero volvieron. El exilio republicano es un gran éxodo, es masivo y muchos no volvieron. Sólo podríamos compararlo cuantitativamente, en la historia de España, con las expulsiones de los judíos o los moriscos.

Va a resultar fácil llevar estos mensajes al gran público en un momento en que la memoria histórica están tan politizada, en esta campaña electoral eterna...
Es un gran error politizar la memoria histórica: tiene que estar en el marco de la defensa de los derechos humanos. La tenemos que hacer por dignidad nacional democrática. Lo que planteamos no es de derechas o de izquierdas, es un deber con los compatriotas que defendieron nuestras libertades. Se contó sólo un relato y es importante conocer otros, porque forman parte de la historia. Hay que sacarla del pim-pam-pum de la política. Cuando me dicen que con esto reabrimos heridas, siempre digo que no, que las heridas estaban abiertas y queremos cerrarlas. Y eso se hace con reparaciones y sacando cuerpos de fosas y dándoselos a las familias para que les den digna sepultura. En cualquier país de Europa se hace.

¿España es una anomalía internacional?
Sin ninguna duda. Se hicieron cosas, sobre todo desde el salto impresionante que supuso la ley de Zapatero. Pero hay que seguir para cumplir con lo que nos piden las organizaciones internacionales, porque ¿alguien puede decir que la ONU sea de izquierdas o de derechas? Pero debe ser una labor de Estado y de toda la sociedad: tenemos un deber de memoria.

El exilio republicano no sólo fue a México o Francia, los más conocidos...
También queremos reivindicar y descubrir el exilio al norte de África, el Marruecos, Argelia o Túnez, donde fue la flota republicana. En algunos casos, fueron más dramáticos: los campos de Argelia estaban en pleno desierto y, después, llegaría el régimen de Vichy, aliado de los nazis. Imagínate en un campo, el comandante francés los recibía así: "Españoles, habéis llegado al campo de Djelfa. Estáis en pleno desierto. Pensad que aquí sólo os liberará la muerte".

Algunos dirán que todo eso está pasado, muy lejos...
Ellos son el cordón umbilical que nos une con la democracia de los años 30 y los que nos insertan en la memoria democrática de Europa que no podía estar representada por la dictadura franquista. Seguirían manteniendo los valores democráticos, luchan en la resistencia, fueron a los campos de exterminio y ayudaron a la victoria de la democracia. No hay que olvidar que quienes liberan París son los españoles de la Nueve de Leclerc. ¿Quién conoce eso aquí en España? Hace no mucho, un diplomático de carrera me comentaba que se había enterado del exilio en una misión en París. Eso es muy significativo. Por eso no vamos a hacer que esta celebración sea meramente académica.

La falta de Presupuestos Generales del Estado y la convocatoria electoral, ¿no han provocado que esta conmemoración no sea tan importante como debería?
El Gobierno había situado en los PGE que no han salido 15 millones de euros: una cantidad simbólica para poner de relieve la voluntad política de acometer con seriedad la Memoria Histórica. Pero es cierto, las elecciones trastocan de alguna manera el proyecto; aún así lo llevamos trabajando desde meses antes y mi idea es que continúe. Y continuará porque vamos a ganar las elecciones.

Ha tenido poco tiempo para trabajar, ¿pero cómo valora su desempeño en esta pequeña legislatura?
La nota la tendrán que poner los ciudadanos, pero creo que hemos mucho: el que se cree, por primera vez, una Dirección General para la Memoria Histórica; el sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos, que es un proceso administrativo cerrado, con algún fleco judicial por resolver, que era algo que teníamos que hacer por mandato de las Cortes y por dignidad democrática; los actos del exilio; el volver a dar certificados de reparaciones que estaban prácticamente paralizados, estamos actualizando el mapa de fosas; creando un banco nacional de ADN; preparando un censo de víctimas; estableciendo un necesario estado de la cuestión...

Comprende, que a pesar de todo, esas personas ilusionadas con la llegada de Sánchez y su postura sobre la Memoria Histórica, sientan que todo va demasiado lento y que se pierden oportunidades...
El gran hándicap de la administración es si tienes presupuesto o no. El PP puso desde 2013 un presupuesto cero. Yo he llegado aquí con presupuesto cero y he empezado a trabajar con remanentes del ministerio. Y con eso hemos hecho todo lo dicho y el estudio de los batallones disciplinarios que pronto haremos públicos y más cosas. Cuando uno aborda con rigor la cuestión de la Memoria Histórica tiene que poner las bases para afrontarlo. Y creo que las hemos puesto.

Y la resignificación del Valle de los Caídos, ¿no se ha perdido una oportunidad?
Es un debate interesantísimo. Es difícil convertir el Valle en un lugar de reconciliación, con todos sus símbolos. Como mínimo planteo que hay que explicarlo, porque las futuras generaciones lo van a exigir: qué significa, quién lo construyó. Una buena explicación resinifica. Y después hay que dignificarlo porque es la fosa común más grande de España, con unos 34.000 cadáveres. Y no está en buenas condiciones: compáralo con cualquier cementerio de la Segunda Guerra Mundial en Europa. España debe tenerlo de la misma manera. Creo que sobre esto, llegaremos a un acuerdo parlamentario.

Para alguien ha hecho tanto por la memoria histórica en Andalucía, ¿cómo valora que un partido como Vox presida esa comisión en el Parlamento de esa comunidad?
Estoy muy preocupado porque vuelva la vieja política totalitaria o gente que quiera borrar una parte de la historia. Siento estupor porque la memoria histórica se convierta en un asunto de confrontación política. Es un gran error. Habrá que ver qué rumbo toma la Junta, pero me gustaría que colaboraran con nosotros.

La irrupción de Vox en la política nacional va a complicar más su labor...
Lo digo claro: si el día 28-A no hay un Gobierno progresista, no habrá memoria.

BIO

Nacido en Vélez-Blanco (Almería), en 1949. Doctor en Filosofía y Letras e Historia, fue alcalde de Almería por el PSOE entre 1991 y 1995. Coordinó la creación del mapa de Fosas de Andalucía. Pedro Sánchez lo nombró en 2018 director general de Memoria Histórica.