Custodia compartida
Borja Brañanova y sus hijos, Sebastián y Olaya, residentes en Dubai. 20MINUTOS

Ya es un hecho. El español Borja Brañanova, residente en Dubai, y su exmujer podrán disfrutar de los dos hijos que tienen en común en igualdad de condiciones. El Tribunal de Casación, el más alto del emirato, ha ratificado la custodia compartida que había sido aprobada en segunda instancia y que la madre recurrió. Se trata de una decisión histórica, sin precedentes en el mundo islámico.

Este asturiano de 45 años, ingeniero de minas, lleva quince viviendo en Dubai. Allí se casó en 2013 con una sudafricana, relación de la que nacieron Sebastián y Olaya. Tres años después ella presentaba una demanda para disolver el matrimonio y ahí empezaba un largo litigio.

En un primer momento, el caso recayó en una corte de la Sharia o ley islámica, que concedió la custodia absoluta a la madre. En base a esta, el hombre se hace responsable de las cargas familiares y la mujer se ocupa de los hijos de forma exclusiva, hasta los once años si son chicos y hasta los trece con las chicas. La sentencia hubiese implicado que Brañanova solo habría visto a sus hijos tres horas a la semana, los viernes, y en un centro de visitas.

Ante esa perspectiva, él apeló y un nuevo tribunal decidió que lo mejor para los niños era que pudieran estar con ambos progenitores. Esto fue posible gracias, entre otros, al despacho de abogados Winkels, que logró que los jueces aceptasen aplicar la legislación española.

Sin poder viajar a España

La decisión adoptada ahora por los magistrados de Casación no resuelve sin embargo la posibilidad de que Sebastián, de cinco años, y Olaya, de tres y medio, puedan viajar a España. Ese asunto compete a otro tribunal, que hasta en tres ocasiones ha rechazado que este hombre pueda llevar a los pequeños de visita a Asturias al tener su expareja solicitado un bloqueo de las fronteras. Sí pueden por el contrario salir de Dubai con ella.

Personas cercanas al padre aseguran que los temores de que saque a sus hijos de Emiratos y ya no regrese son infundados, dado que tiene su vida establecida allí y está plenamente integrado. Fuentes conocedoras del caso han afirmado a este diario que esa lucha continuará porque se están violando los derechos de los menores al no permitírseles conocer sus raíces, a su familia, sus costumbres y su identidad.