A Pablo Casado se le puso cara de circunstancia cuando, de pronto, se quedó atrapado en un ascensor con unas 15 personas en total. Mirada baja, desenfocada, y un rictus que indicaba que al político la situación no le hacía mucha gracia.

El presidente del PP, que había acudido a Lérida (Cataluña) a protagonizar un acto oficial de partido, visitó la catedral Seu Vella, uno de los monumentos más icónicos de la ciudad. Para acceder a este conjunto arquitectónico de estilo románico tenía dos opciones: acceder desde un recinto amurallado a pie o en coche, o bien hacerlo desde la plaza de Sant Joan a través de un ascensor.

Casado se decantó por la segunda opción sin saber que ello le supondría quedarse 10 minutos atrapado en su interior. Entre los factores que pudieron provocar que el elevador se quedase atascado figura el exceso de peso que cargaba, pues este está diseñado para transportar a un máximo de diez personas y Casado subió acompañado de otras 15.

Los guardaespaldas que acompañaban al dirigente popular fueron los que se encargaron de llamar a emergencias para que abrieran las puertas (pues ya se encontraban en la planta baja, pero estas no se movían). Dos Mossos d'Esquadra que se encontraban n la zona finalmente emplearon una palanca que solucionó el embrollo.