El diputado de ERC Gabriel Rufián ha protagonizado una de las anécdotas de la segunda jornada de declaración de testigos en el juicio que se sigue en el Supremo contra el procés.

Rufián, después de responder a las preguntas de las partes sobre los hechos acaecidos el 20 de septiembre en Barcelona, cuando hubo una concentración frente a la sede de la vicepresidencia de la Generalitat, ha abandonado la sala saludando a todos los acusados sentados en el banquillo, excepto al exconseller Santi Vila.

El diputado independentista ha dado la mano a los exconselleres, a los líderes de ANC o Omnium Cultural, pero no ha querido dársela al exconseller Vila, que estaba sentado junto a Meritxell Borràs y a Carles Mundó.

Santi Vila, para quien se pide siete años de cárcel por desobediencia y malversación, no se encuentra en prisión provisional. Vila dimitió como conseller de Empresa del Gobierno de Puigdemont el día en que se decidió seguir adelante con la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Ha sido considerado un "traidor" por el independentismo.

En su turno de declaración como acusado, Vila explicó que creía que debían ser el gobierno de todos lo catalanes y no solo de los que votaron a favor de la independencia el 1-O. También dijo que medió entre el Govern y el Gobierno de España y que creyó que se había conseguido frenar el choque de trenes. Pero algo se torció por el clima de desconfianza y tensión. "Dimití frustrado", aseguró.

Las fotografías de los saludos: