Bernardo Montoya, el vecino de El Campillo detenido este martes por la Guardia Civil ha reconocido el asesinato y un intento de violación de Laura Luelmo, tras varias horas de interrogatorio y en presencia de su abogado.

De 50 años, Montoya residía desde el mes de octubre en una vivienda frente a la que desde hace unos días ocupaba la profesora de 26 años que desapareció el 12 de diciembre y cuyo cadáver fue hallado el lunes entre unos matorrales. Según su versión, engañó a la profesora y le tendió una trampa cuando ella le preguntó por un supermercado cercano. "La mandé a un callejón sin salida".

Él se adelantó y la estaba esperando. Ha confesado haber golpeado su cabeza con violencia contra el coche, que la metió atada de manos en el maletero y la llevó al campo, donde intentó agredirla sexualmente. Ha dicho que después la abandonó, todavía con vida, con las manos atadas a la espalda.

"La desnudé de cintura para abajo y traté de violarla"

"La desnudé de cintura para abajo y traté de violarla pero pese a que estaba inconsciente no lo conseguí. Lo intenté pero nada. Juro que al final no la agredí sexualmente. Luego me asusté. La saqué del coche y la trasladé como pude hasta la zona de jaras y me fui corriendo. Pero cuando la dejé allí estaba viva", según ha adelantado Antena 3.

El hombre habría regresado después a su vivienda "corriendo". De camino habría tirado el teléfono móvil de la víctima a un contenedor y las zapatillas, que llevaba en el coche, a otro. "Llegué a casa e intenté dormir, pero no lograba conciliar el sueño. Así que decidí salir a andar".

Montoya declaró que los días siguientes, cuando ya se buscaba a Laura Luelmo, "iba a ver a gente, a conocidos, a amigos y luego regresaba a casa, hasta que un día vi a la Guardia Civil. El sábado por la tarde traté de entrar en mi casa, pero estaba allí la pareja de la Guardia Civil. Al verles, salí corriendo para no volver".

Varios medios de comunicación publican, además, que dos días después de la desaparición de la profesora Bernardo Montoya visitó a su novia en un vis a vis en la cárcel de Huelva. Los investigadores comprueban si pudo entonces deshacerse de pertenencias de su víctima en algún contenedor de basura cercano al aparcamiento de la prisión.

La joven profesora Laura Luelmo había advertido a su novio de las miradas indiscretas de un vecino que la importunaban, el mismo hombre que ahora ha confesado su asesinato.

Bernardo Montoya ha pasado 22 años en prisión por varias condenas, entre ellas la del asesinato en 1995 de una mujer de 81 años que iba a declarar en su contra en un juicio por una reyerta. El hombre que ha terminado confesando el crimen, después de intentar despistar a los agentes con versiones poco creíbles, fue detenido cuando, en una persecución en coche, intentó huir campo a través.

Reconstrucción de los hechos

Montoya ha abandonado este miércoles a mediodía las dependencias de la Comandancia de Guardia Civil de Huelva. Ha salido por la puerta principal a las 12.18 horas, cabizbajo, esposado y custodiado por dos agentes, y ha subido en un coche patrulla. El detenido ha sido trasladado a su domicilio de El Campillo para una reconstrucción de los hechos, previa a ser puesto a disposición judicial.

A su llegada decenas de vecinos se han agolpado alrededor de el perímetro vallado por la Guardia Civil para increpar a Montoya. A gritos de "asesino" y "todos somos Laura".

La Guardia Civil trata ahora de esclarecer el tiempo que Laura Luelmo estuvo retenida contra su voluntad antes de morir de un fuerte golpe en la frente. Los investigadores no descartan que la joven maestra muriera malherida en el paraje donde se halló el cuerpo, aunque tendrán que averiguar si falleció en otro lugar, el coche o la vivienda, y luego fue trasladada al campo donde fue encontrada.

También se analiza el coche negro marca Alfa Romeo que Bernardo Montoya conducía cuando fue detenido este martes.

Al frente del interrogatorio se encuentran los expertos de la Unidad Central Operativa (UCO) que intervinieron en los casos de Diana Quer o el niño Gabriel Cruz. Disponen de un plazo legal máximo de 72 horas, antes de que Bernardo Montoya pase a disposición de la juez de Valverde del Camino, que ha decretado el secreto del sumario.