Goya
Cuaderno italiano de dibujos de Goya que se expone junto con la última carta conocida de Goya a Martín Zapater que ha presentado hoy el Prado. EFE/Ballesteros

Un corazón "inflamado de amor" encabeza la carta que Goya escribió a su amigo de la infancia Martín Zapater al poco de llegar a Madrid un 10 de noviembre de 1790. Era la última misiva conocida entre ambos que seguía en manos privadas y ha sido adquirida por el Museo del Prado.

Aunque en los últimos días se ha especulado mucho en distintos medios sobre la supuesta homosexualidad del pintor aragonés a raíz de lo extraído de esta extensa correspondencia que se prolongó más de 20 años, los responsables del Prado han aclarado que nada en ellas permite sacar esa conclusión.

"Nos atenemos rigurosamente a los textos y éstos confirman una extraordinaria amistad fraguada desde la infancia en la que hay diferentes niveles de comunicación", ha señalado José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del museo. "Hay signos de afecto entre hombres, pero transmitir afectos no implica adscripción a un género o a una sexualidad, aunque a algunos les parece extraño que los hombres manifiesten sus afectos", ha precisado Matilla.

El experto se refería a frases incluidas en esta correspondencia como "con tu retrato delante me parece que tengo la dulzura de estar contigo, ay mío de mi alma", de una carta fechada en diciembre de ese mismo año, que han dado alas a las especulaciones, así como a los dibujos de penes registrados en otras misivas.

"Nacionalista y afrancesado, taurino y antitaurino"

"Hay dibujos satíricos, procaces y convencionales, hay bocas, ojos, orejas y también hay penes y vulvas", ha asegurado Matilla, para quien todo lo relacionado con Goya suele estar sujeto a libres y a veces opuestas interpretaciones. "Han dicho de él que era nacionalista y afrancesado, taurino y antitaurino", ha indicado el experto, que considera que probablemente las dudas no se despejen nunca.

La carta fue escrita por Goya apresuradamente al poco de llegar a Madrid tras un inesperado viaje a Zaragoza para visitar a Zapater el 12 de octubre de 1790, acompañado de otro amigo común, José Yoldi. Goya se hospedó en casa de Zapater, según dice éste en su correspondencia con el hermano de Yoldi, Joaquín, que vivía en Buenos Aires, y regresó a Madrid el 4 de noviembre.

En la breve carta, el artista le expresa a su amigo su desazón porque al llegar a la capital se encontró con su hijo "hecho un monstruo, hinchado, lleno de viruelas" y que por ello él mismo está en cuarentena y no puede entrar en palacio. En el encabezamiento, Goya dibuja un corazón que según los expertos del museo "está ardiendo o inflamado de amor", y al finalizar aparece otro dibujo, peor conservado, de dos figuras abrazadas, una de ellas parece cargar con la otra a cuestas. El Prado considera que Goya pudiera expresar en él que se sentía "como una carga para su amigo Zapater".

La exposición se inaugurará el 19 de noviembre de 2019, la fecha en la que se conmemora el bicentenario de la apertura al público del Prado. Mena ha tirado de indirectas para subrayar la importancia de que el Prado conozca las cartas privadas de Goya a su amigo de la infancia. "Quedan muy pocos documentos verdaderos de Goya", ha dicho, y "sin ellas conoceríamos menos al artista y las leyendas sobre él serían aún más y más disparatadas".