Petróleo
Imagen de un pozo de petróleo. EFE/Archivo

No hace mucho tiempo, a comienzos de octubre, varios expertos del mercado petrolero auguraban que el barril llegaría a los cien dólares. Los países árabes seguían con el grifo estrangulado y la demanda creciente elevaba entonces los precios por encima de los 86 dólares. A un empujoncito del centenar. "No estamos ni cerca de terminar este rally alcista", decían los augurios más optimistas.

Pero nada de eso ha sucedido. El precio del Brent se ha desplomado un 30% en los dos últimos meses y lucha ahora por no despeñarse por debajo de los 60 dólares. "Es que no era muy normal ver el petróleo a 80 dólares", explica a 20minutos Victoria Torre, analista de SelfBank. "El nivel actual de precios es más razonable teniendo en cuenta los niveles actuales de oferta y demanda existentes en el mercado, hace dos meses se había incrementado la oferta más de lo que esperaba el mercado y de ahí la caída de precios que hemos visto en las últimas semanas".

Los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) junto a su aliado Rusia pactaron el pasado viernes reducir su cuota de producción de crudo un 2% durante los seis primeros meses de 2019, precisamente para darle aire al crudo. "Desde el primero de enero se reducirá la producción en 800.000 barriles de la OPEP y 400.000 de No-OPEP, en total 1,2 millones diarios", especificó entonces Biyan Zanganeh, ministro iraní de Petróleo.

Era un mensaje al mercado: habrá menos crudo en los grifos y por lo tanto los compradores deberán pagarlo más caro si quieren acceder a él. Pero los mercados aún no parecen reaccionar a la medida: este lunes el barril volvió a caer un 1,5% hasta tocar los 60,48 dólares por barril. Y corre riesgo de volver a perder la barrera de los 60 dólares, cómo sucedió en algún momento de finales de noviembre.

¿Y por qué no despega el petróleo con los recortes anunciados?

Sería lo lógico. El anuncio de una cantidad inferior de materia prima para la misma demanda, redundaría en una escalada de precios. Pero no es lo que está pasando. Los analistas de Goldman Sachs y Morgan Staley hablan de cierta "incertidumbre" sobre cómo se va a implementar el acuerdo de la OPEP, según reporta Bloomberg.

"La falta de una asignación específica de cuotas y exenciones a países como Irán, Venezuela y Libia oscurecen las perspectivas de los mercados", explica el citado informe de Goldman Sachs. El banco estadounidense observa tres lastres más para frenar el despegue del petróleo: el "sorprendente exceso de existencias" en este final de año, la ralentización de demanda de los comprados y una amenaza velada de Trump de acelerar la extracción por fracking para elevar los precios.

Las dos casas estadounidenses no ven que el barril crezca en 2019 más allá de lo 67 dólares, mucho menos de su estimación previa. "El precio del crudo subirá hasta los 65 dólares/barril dada la baja probabilidad de recesión mundial y el recorte previsto de producción por parte de la OPEP", intuye por su parte Diego Jiménez-Albarracín, responsable de Renta Variable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank España.

¿Cómo afecta a España?

Evidentemente, una caída de los precios del petróleo —o al menos una estabilización como la de los últimos días— beneficia a España, un país que adquiere a terceros países el 99,6% del petróleo que consume.  "Es verdad que esto es bueno para el bolsillo de los ciudadanos y para las empresas porque diminuyen sus costes energéticos, pero si la caída del precio es por unas perspectivas pobres d ela eocnomía mundial, no ganas mucho al final", apunta Torre, de Self Bank.

  • Gasolinas más baratas. El litro de súper-95 costaba 1,36 euros de media a mediados de octubre y el de diésel se elevaba a 1,28 euros. Dos meses después, ambos precios caen respectivamente un 8% (hasta 1,24 euros) y un 7% (1,19 euros). Que no vuelvan a subir tras la decisión, es una buena noticia para los ciudadanos, que disponen ahora de más renta que hace dos meses con este surtidor más barato.
  • Inflación contenida y poder adquisitivo a salvo. La bajada de los precios de la gasolina en las últimas semanas tienen un efecto directo sobre el resto de precios de la economía. Si sube el petróleo, sube el transporte tanto para desplazamiento como para llevar los productos a la tienda. Esto rebaja el precios de los productos, alivia el alza del IPC de las últimas semanas y existe un riesgo menor que la subida de las pensiones (1,6%) y de los salarios en convenio (un 1,7% hasta noviembre) sean insuficientes ante el alza de la inflación provocada por el petróleo. El IPC medio en lo que llevamos de año es, precisamente, del 1,7%.

  • Mayor competitividad de las empresas. La energía y el transporte —junto a los sueldos— son dos de los costes más importantes de la actividad industrial. Si el precio del petróleo crece, los costes de las empresas también lo hacen. La estabilización de los precios del petróleo en niveles un 30% inferiores que hace dos meses, es una buena noticia para las empresas españolas que pagan ahora menos por su energía que hace dos meses. "Sobre todo para las aerolíneas, las empresas trasnportistas y las industriales", zanja Torre.