Euro/Dólar
Imagen de archivo de un euro junto al dólar. DAN KITWOOD

Bruselas tiene un objetivo claro de cara al 20 aniversario del euro: desplazar el dólar y usar la moneda única en las transacciones energéticas, los pagos internacionales y como reserva de divisas. La Comisión Europea ha presentado este miércoles una serie de medidas para fomentar el uso del euro en los mercados globales, sobre todo en los sectores económicos estratégicos, como táctica para limitar el dominio del dólar. 

La moneda única cumple 20 años el 1 de enero de 2019 y ya es la segunda divisa más utilizada en el mundo, pero la Unión Europea cree que aún debe ganar relevancia a nivel global para "reflejar el peso político y económico" de la eurozona y aportar a sus empresas y países más independencia frente a decisiones de terceros, en particular de Estados Unidos. "El cambio en la composición global de divisas no ocurrirá de la noche a la mañana, pero el momento para el cambio es el adecuado", dijo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, al presentar las iniciativas, que responden en buena medida a la preocupación por la deriva unilateral del Gobierno de Donald Trump. 

La principal propuesta es una recomendación a Estados y empresas de la Unión Europea para que utilicen euros en las transacciones energéticas y acuerdos internacionales en materia de energía, un sector estratégico. La UE es el principal importador energético del mundo, con una factura media de unos 300.000 millones de euros al año, pero el 85% se pagan en dólares estadounidenses, incluso cuando se da entre miembros del bloque comunitario.

De hecho, en 2017 solo se facturó en euros el 10% de los 181.000 millones de euros en importaciones de petróleo y el 30% de los 75.000 millones de importaciones de gas natural a los 28. "Esta gran exposición al dólar genera incertidumbres, riesgos y costes que podrían ser mitigados con un mayor uso de contratos en euros", dijo el comisario de Energía y Acción Climática y uno de los impulsores, Miguel Arias Cañete.

Ya en septiembre de este año, el presidente Juncker en el discurso sobre el Estado de la Unión expresó su deseo de impulsar el euro como moneda internacional. "En apenas 20 años de existencia —y mal que pese a las voces derrotistas que acompañaron su trayecto— el euro tiene ya a sus espaldas un rico historial. El euro es hoy en día la segunda moneda más utilizada en el mundo. Sesenta países vinculan de una u otra manera su divisa al euro. Pero debemos hacer más para que nuestra moneda única desempeñe plenamente su papel en la escena internacional". La Unión Europea reconoce que diez años después de la crisis financiera el euro se ha reforzado, "pero queda aún mucho por hacer".

Consultas en sectores estratégicos

La Comisión ha anunciado que lanzará una serie de consultas con las partes interesadas e informará sobre los resultados en el verano de 2019. Las consultas se harán sobre el petróleo, productos refinados y gas; en materia de materias primas (metales y minerales) y productos agroalimentarios; y en el sector de transporte y fabricación.

Pero, más allá fomentar el uso del euro en sectores estratégicos, el organismo llama a mejorar la integración del sector financiero en Europa, adoptando medidas para la unión de mercados de capitales y la unión bancaria que llevan años pendientes y a emprender iniciativas a nivel internacional. En este sentido, insta a aumentar las emisiones de deuda denominada en euros por parte de instituciones europeas y a utilizar "diplomacia económica" para fomentar su uso como reservas de divisas y para pagos internacionales.

Según Valdis Dombrovskis, vicepresidente responsable del Euro y el Diálogo Social, "el euro es una moneda joven, pero con éxito. Ha llegado el momento de que amplíe su papel en todo el mundo. El euro debe reflejar el preso político, económico y financiero de la zona del euro y favorecer un orden político y económico internacional equilibrado y basado en normas. Las propuestas de hoy suponen emprender un viaje que solo llegará a buen puerto si hay un esfuerzo conjunto de la UE, los Estados miembros, los agentes del mercado y los demás protagonistas".

Actualmente, un 20% de las reservas de divisas mundiales están en euros, frente a un 62% en dólares, mientras que los pagos internacionales en euros suponen un 40% y en dólares un 36% (ninguna otra divisa supera el 5%).