Hipoteca
Foto de archivo de unas llaves de una vivienda. GTRES

Queda solo un día para que el pleno del Tribunal Supremo decida quién pagará a partir de ahora el conocido como impuesto de las hipotecas –bancos o clientes–, tras la polémica paralización de la sentencia por parte del presidente de la Sala Tercera del tribunal, Luis María Díez-Picazo.

Bancos, usuarios que se encuentran reclamando este impuesto e inmobiliarias se encuentran esperando el resultado de la decisión para acabar con la incertidumbre.

Pero, ¿que pasará este lunes? Fuentes jurídicas consultadas por Efe han explicado que el pleno, que no tiene necesariamente que anunciar sus conclusiones este lunes, no va a revocar la sentencia, sino a perfilar cuál es su alcance, si se aplica a las hipotecas que se firmen a partir de ahora o se retrotrae cuatro años atrás.  Y es que, dado que el impuesto prescribe a los cuatro años, podrían reclamar todos aquellos que hayan suscrito un préstamo hipotecario en ese plazo.

Los expertos coinciden en que es muy difícil saber qué decisión tomarán los 31 jueces que integran el pleno, pero se pueden aventurar los diferentes escenarios que surgen a partir de este 5 de noviembre. En ellos tiene especial importancia cuánta retroactividad tendría esta sentencia, es decir, hasta qué año se aplica la posible reclamación de este impuesto.

Mientras se espera a que se deshaga el entuerto, cada actor implicado en la sentencia pide que se aclare el resultado cuanto antes. El pasado jueves se pronunció al respecto el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, que pidió al Supremo una sentencia "clara" y "nítida", además de que no tuviera retroactividad. Por otro lado, aunque su impacto real para el sector es difícil de cuantificar, la agencia de medición de riesgos Moody's cree que lo más probable es que la banca acabe pagando solo a partir de ahora, y no con efectos retroactivos.

Repasamos los cuatro posibles escenarios que sucederán a partir de este lunes y qué consecuencias tendrán en la firma de hipotecas a partir de ahora.

El impuesto lo tiene que pagar el cliente

En principio parece ser la solución menos probable, ya que significaría contradecir la decisión de las tres sentencias del Supremo dictadas hace poco más de una semana en la que instan al banco a pagar el impuesto. Para Federic Adán, profesor agregado catedrático de Derecho procesal de la Universitat Rovira y Virgili (URV), este supuesto haría que "las asociaciones de consumidores hicieran campaña en contra de la sentencia" y aumentara la "queja generalizada de la ciudadanía" ante las idas y venidas del Supremo.

Se confirma la sentencia sin retroactividad

Uno de los escenarios preferidos por las entidades financieras, ya que no tendrían que desembolsar millones de euros en concepto de reclamaciones por hipotecas firmadas desde el año 1995. El catedrático de Derecho procesal de la Universidad de Barcelona David Vallespín apunta a 20minutos que esta solución "solventaría el problema de la crisis del sector financiero", el cual ha sufrido caídas en bolsa en los últimos días.

Según Moody's, si se aplica una retroactividad de cuatro años, la factura ascendería a unos 2.300 millones de euros, pero si finalmente la banca tiene que pagar el citado impuesto en la contratación de las nuevas hipotecas, pero no de las que ya están en vigor, ello le supondría al sector un gasto de 640 millones de euros anuales.

Sí hay retroactividad, pero de 4 años

Esta posibilidad pone el cerco de efecto de la sentencia en hipotecas firmadas a partir del mes de octubre de 2014, cuyo impuesto se puede reclamar a Hacienda, y posteriormente las entidades tributarias pedirían ese dinero a las financieras.

La agencia de calificación Moody’s calculó que los bancos tendrían que desembolsar alrededor de 4.000 millones de euros para hacer frente a la devolución de estas tasas a los clientes afectados. "Este escenario pondría el acento en el aspecto fiscal de la decisión y no en un problema civil de cláusula abusiva", destaca Vallespín.

Retroactividad mayor

Bajo este escenario, los clientes de hipotecas firmadas antes de 2014 podrían reclamar al banco este impuesto, en este caso a través de la vía judicial. Como es evidente, es la opción preferida por asociaciones y plataformas de consumidores, pero una pesadilla para las entidades financieras, ya que el montante a desembolsar por los bancos crecería de manera exponencial.

Es difícil saber qué camino tomará el tribunal, aunque el catedrático de la UB apunta a una "solución salomónica". "Creo que, o bien dirá que el impuesto lo pague el banco a partir de ahora, o bien será con una retroactividad de 4 años", predice. En cualquier caso, "casi con toda seguridad, sea cual sea la sentencia, acabará elevándose al Tribunal de Justicia de la Unión Europea", remata Federic Adán. De esta forma, el impuesto de las hipotecas seguiría el camino de otros impuestos como las famosas cláusulas suelo, las cláusulas de vencimiento anticipado o las hipotecas multidivisa.