Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May, llega a una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas (Bélgica). STEPHANIE LECOCQ / EFE

La primera ministra británica, Theresa May, está "dispuesta a considerar" extender hasta 2021 el periodo transitorio que se abrirá tras el brexit y que, según lo establecido hasta ahora, durará desde la salida del Reino Unido, el 29 de marzo de 2019, hasta el 31 de diciembre de 2020.

May mostró esta disposición durante su intervención ante los jefes de Estado y de Gobierno de los otros 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE) al inicio de la cumbre que se celebró en Bruselas este miércoles, según indicaron fuentes europeas.

En su discurso, que duró 15 minutos y que como es habitual no tuvo respuesta por parte del resto de líderes, May hizo una "evaluación relativamente positiva" de la situación de las negociaciones y enfatizó que ha habido "mucho progreso" en ciertas áreas y la "buena voluntad" por ambas partes, según las mismas fuentes.

La perspectiva de alargar el periodo de transición tras el brexit generará rechazo por parte del ala más dura del partido de May, por tratarse de una etapa en la que el Reino Unido seguiría sujeto a las normativas europeas sin tener voto en las decisiones a nivel continental.

Varios primeros ministros señalaron este miércoles a su llegada a la cumbre que esta posibilidad se está considerando como "uno de los instrumentos sobre la mesa", aunque declinaron posicionarse a título individual y reiteraron su confianza en Barnier, a quien instaron a continuar sus esfuerzos en la negociación.

May mencionó también el mecanismo de contingencia que se está negociando para evitar que se cree una frontera estricta entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, si bien no puso nuevas propuestas sobre la mesa.

Tono más conciliador

Una vez terminada la intervención de la primera ministra británica, los Veintisiete celebraron una cena de trabajo en la que evaluaron la situación de la negociación sobre la base de la presentación del negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, tras breve intervención del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que explicó a los líderes cómo avanza la preparación para un escenario sin acuerdo.

Aunque en esta cumbre no se constataron los avances necesarios para un acuerdo en noviembre, el tono fue más conciliador que en encuentros anteriores, y la UE y el Reino Unido intentarán acercar sus posturas y buscar compromisos en las próximas semanas.

Pese a que Barnier nopudo recomendar a los líderes de los Veintisiete que convoquen ya una cumbre extraordinaria en noviembre para sellar los últimos flecos del acuerdo de retirada, no se descarta que esta reunión se celebre "si y cuando" el negociador jefe de la UE informe de que se ha logrado "un progreso decisivo".

El tono de la cumbre de este miércoles contrastó con las duras declaraciones del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien dijo el martes que el escenario de un brexit sin acuerdo era "más probable que nunca", y con el choque entre británicos y comunitarios en la cumbre informal de Salzburgo, donde los Veintisiete rechazaron el plan de Chequers sobre la cooperación económica que abanderaba la primera ministra británica, Theresa May.

Por contra, y aunque la premier no cambió este miércoles las líneas generales de su postura, se presentó con "voluntad política" y abrió la puerta a extender un año más el periodo de transición tras la marcha británica.

Según indicó un portavoz de la primera ministra británica, la mandataria destacó en la reunión que Londres y Bruselas han mostrado que pueden lograr "acuerdos difíciles juntos de forma constructiva" y recalcó su confianza en conseguir "un buen resultado". Asimismo, subrayó que la última fase de las conversaciones "requiere confianza y liderazgo en ambas partes".

La cuestión irlandesa

La cumbre de este miércoles había sido considerada el "momento de la verdad" para que los líderes de los Veintisiete avalaran el progreso alcanzado en las negociaciones entre Londres y Bruselas, y Tusk había anunciado que convocaría una cumbre extraordinaria en noviembre para cerrar los últimos detalles del acuerdo.

Este calendario daba suficiente tiempo a la Eurocámara y a los parlamentos nacionales, incluyendo al británico, para ratificar el pacto final, y ahora los tiempos se ajustan aún más con vistas a tener un acuerdo refrendado antes del 29 de marzo de 2019.

El obstáculo principal en las próximas semanas seguirá siendo la cuestión irlandesa, ya que ambos bloques quieren evitar una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda pero no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo.

El plan provisional acordado en diciembre de 2017 se basaba en la promesa de Londres de que "salvo que se encuentre otra solución", Irlanda del Norte mantendría "una total consonancia con las normas del mercado único de la UE y la unión aduanera".

No obstante, el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, socio clave del Gobierno conservador británico, se opone frontalmente a que esta región quede en condiciones diferentes a las del resto del Reino Unido tras el brexit, por lo que May planteó crear un mercado común de bienes británico-comunitario con equivalencia regulatoria, propuesta que rechazan los Veintisiete.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, confió a su salida de la cumbre en que se pudiera alcanzar un acuerdo sobre la retirada del Reino Unido a principios de diciembre, si bien admitió que los Veintisiete pidieron a la Comisión Europea reforzar el trabajo para un escenario sin pacto.