Meritxell Batet
 La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet (d), junto al diputado socialista José Enrique Serrano durante un desayuno informativo. EFE/Ballesteros

La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, ha asegurado este miércoles que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no es un Gobierno de visita, "es también el Gobierno de Cataluña" y ha subrayado que "esto no va solo de líderes irresponsables" sino de convivencia y de ofrecer un proyecto de país compartido.

En un desayuno informativo, Batet ha apostado por dialogar con los ciudadanos catalanes, "con todos ellos", con los que vieron con "estupor" como la Generalitat rompía con el orden constitucional, pero también "con los casi dos millones que repetidamente han apoyado el proyecto independentista".

"No se trata de ganar por la mínima, se trata de generar consensos amplios que representen a una inmensa mayoría", ha dicho.

La ministra ha reconocido que la solución en Cataluña no será "ni fácil ni rápida" pero la obligación del Estado es gobernar y dialogar con el Govern, "que representa a sus ciudadanos con plena legalidad".

También ha apostado por superar la división actual para encontrar una salida y ha valorado la agenda "de normalidad" recuperada.

"Sólo de la normalidad conseguiremos la perspectiva para construir espacios comunes, que la excepcionalidad impide" ha aseverado.

Batet ha afirmado que ella no sabe "a quién representaba" el presidente de la Generalitat, Quim Torra, cuando el martes dio un ultimátum al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Ha señalado que Torra "era muy consciente" de que estaba planteando algo que se ha rechazado "múltiples veces" en el pasado, un referéndum que ni es legal ni sería conveniente, ha dicho, porque "fractura más".

Por eso, ha continuado la ministra, esa amenaza de Torra duró apenas unas horas, porque fue inmediatamente rechazado por el Gobierno de Sánchez. Batet tiene claro que con su amenaza lanzada desde el Parlament, Torra "no representaba" a ERC ni tampoco a los grupos de trabajo del Govern que ese mismo día estaban reunidos con el Ejecutivo de Sánchez para hablar de políticas de vivienda.

Batet ha exigido en este punto al Ejecutivo catalán "coraje político" para asumir que la unilateralidad "no ha conducido a ningún sitio" mientras que lo que el Gobierno denomina agenda de normalidad, la negociación para sacar asuntos adelante, "está siendo útil". "Es el momento para ser valientes", ha dicho. "El señor Torra tiene que decidir si sigue representando a una minoría radical o si se suma a esto", le ha conminado.

Preguntada acerca de si al Gobierno le queda como único interlocutor al líder de ERC Oriol Junqueras, ha dicho que el Ejecutivo se relaciona con los consejeros del Govern, con los que trabaja sobre "políticas concretas"; ha negado también que haya interlocución con el expresidente Carles Pigdemont, huido en Bélgica. "Que yo sepa, no".

Un referéndum que fractura

La ministra de Política Territorial ha subrayado el discurso del Gobierno: hay margen para "profundizar" en el autogobierno de Cataluña y el derecho de autodeterminación no cabe en el ordenamiento jurídico. Ni en el nacional, ni tiene amparo internacional.

Pero además del argumento jurídico, Batet ha subrayado que hay argumentos políticos en contra del referéndum, una herramienta para "desempatar", una forma de contar ciudadanos que es una "frivolidad". "Un referéndum fractura más una sociedad que si algún problema tiene es ese, el de la fractura", ha asegurado.

La solución debe ser de consenso y representar a la "transversalidad" de la sociedad catalana, porque si sólo se persigue alcanzar el 51 por ciento se llega al "fracaso". Ese trabajo se tiene que realizar en el Parlament, ha añadido, por parte de las fuerzas catalanas, que son las que pueden buscar un pacto de más autogobierno. "Todo es posible", ha apuntado, "depende de la grandeza con que ejercemos la política".

No al 155

Batet ha defendido también la respuesta que da el Gobierno ante las palabras de Torra, porque en su opinión es ya bastante contundente rechazar su exigencia de referéndum; dar un paso más puede suponer caer en perder el respeto al adversario, ha dicho.

Al mismo tiempo, ha rechazado también que haya condiciones para aplicar de nuevo el 155, porque no se dan las circunstancias objetivas y porque el Gobierno "quiere poner el foco en las soluciones, en la política constructiva, en intentar avanzar en reconciliar de alguna manera bloques que existen en Cataluña".

En este contexto, Meritxell Batet ha subrayado que la cuestión catalana es política de Estado y ha reclamado al PP que actúe con responsabilidad, la que exigía al PSOE cuando éste estaba en la oposición. "Es legítimo que el Gobierno socialista pida al PP esa actitud de política de Estado", ha recalcado.

Por último, y siempre insistiendo en la posibilidad de profundizar en el autogobierno catalán, Batet también ha dejado claro que no está sobre la mesa crear para esa comunidad autónoma un sistema de financiación como el vasco o el navarro. "En este momento no se contempla esta opción", ha zanjado.

Atribuye los ataques a la falta de alternativa de la oposición

Batet ha atribuido los ataques contra los miembros del Gobierno a partir de la publicación de revelaciones polémicas en torno a su persona o su pasado a la falta de alternativa por parte de las fuerzas que lideran la oposición, en alusión a PP y Ciudadanos.

No ha descartado que estén por venir nuevas informaciones periodísticas que afecten a algunos de los ministros. La ministra ha remarcado que, hasta la fecha, nada de lo publicado (el máster de Carmen Montón, la sociedad patrimonial de Pedro Duque o la comida de Dolores Delgado con el comisario Villarejo) cuestiona, a su juicio, su labor como ministros.

Tampoco ha habido "grandes críticas" a las políticas impulsadas por este Gobierno. De manera que, salgan o no nuevas informaciones, el Gobierno "seguirá gobernando" e insistirá en su proyecto político, "en el que cree" y que está abriendo "puertas de esperanza" a la ciudadanía, que está percibiendo, según la ministra, el trabajo del Ejecutivo.

El Gobierno se dedica a gobernar "el 99,9 por ciento" de su tiempo, ha sentenciado Batet. Que el foco mediático se ponga en cambio en otros aspectos se debe, bajo su punto de vista, a que la oposición carece de "alternativa" y de "proyecto político" con el que marcar la agenda.

"Podemos hablar de cosas accesorias, es legítimo, o podemos hablar de obra de gobierno", ha explicado Batet. El Ejecutivo, añade, prefiere hablar de su obra de gobierno "porque hay" y porque cree en lo que está haciendo en respuesta a las necesidades de los ciudadanos. "El Gobierno está fuerte, cohesionado y con ganas de seguir trabajando", ha zanjado.

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