Pedro Sánchez y Justin Trudeau
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, durante su participación en el "Global Progressive Forum", en el hotel Ritz Carlton de Montreal, en Canadá. Ballesteros / EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está de visita en Canadá, el primer país del G-7 (el segundo del mundo, tras Uruguay) en legalizar el uso recreativo de la marihuana. En una rueda de prensa conjunta con su homólogo Justin Trudeau, los periodistas preguntaron a Sánchez por la posibilidad de que España pueda seguir los pasos de Trudeau en su política sobre el cannabis.

"Estoy en lo que estoy. Tengo ya suficientes problemas. Por tanto, ahí me quedo", ha contestado, según recogen las agencias.

Cuando el mundo entero mira el ejemplo de Canadá para ver si el país, que introduce la marihuana legal desde octubre, se estrella con su apuesta o hay que acelerar el paso para copiar a Trudeau, en España el debate pendiente sigue siendo la aprobación del cannabis para uso medicinal.

Desde el Observatorio Español del Cannabis Medicinal, su presidenta Carola Pérez asegura que ella le pediría al presidente Sánchez que "ya que está en Canadá, aproveche para informarse bien, porque la regulación del cannabis está muy cerca para todos y el modelo canadienese es muy interesante, ya que abarca la regulación medicinal y recreativa".

En España, en estos momentos, el observatorio está preocupado sobre todo por los numerosos decomisos que se están produciendo de aceites con CBD (cannabidiol) mientras las grandes marcas de cosmética anuncian en televisión cremas a base de derivados del cannabis. "Este problema solo se arregla con regulación, porque el consumidor está confundido. Unas marcas anuncian productos hechos con aceite de semillas de cannabis, y luego les quitan a los 'grow shop' los aceites con propiedades medicinales", se lamenta Pérez.

El observatorio se reunió la semana pasada con Aecosan, la agencia española de seguridad alimentaria, para solicitar la interrupción de los decomisos de aceites de CBD en España, que a su juicio no tienen sentido porque cualquiera los puede adquirir a otros países vía Internet. "Es cierto que como no hay regulación, la gente se busca vericuetos y en lugar de venderlos como medicamento se vende como complemento alimenticio y no es lo más correcto", señala Pérez, "de ahí que sea tan necesaria una buena regulación".

Hasta la fecha, el Ministerio de Sanidad del actual Gobierno socialista ni con Carmen Montón ni ahora con laministra María Luisa Carcedo se han posicionado publicamente sobre la posibilidad de una regulación del cannabis, ni recreativo ni medicinal.

Carola Pérez cree que España está esperando a ver qué hace Europa, para seguir sus pasos. El próximo 1 de octubre va una pregunta sobre la regulación de la marihuana medicinal al Parlamento Europeo, que tampoco ha abordado la posibilidad de consensuar una legislación para un mercado en ciernes, en el que ya se cuelan las farmacéuticas, la industria de los cosméticos, e incluso el negocio del alcohol y el de los refrescos.