Zaragoza
Cruce de las calles Embarcadero y Tomás Pelayo de Zaragoza. GOOGLE STREET VIEW

El 1 de abril de 2016, a las cuatro de la tarde, una anciana de 87 años fue atropellada en un paso de cebra entre las calles Embarcadero y Tomás Pelayo, en el barrio zaragozano de Casablanca. La mujer sufrió lesiones que la han dejado en una silla de ruedas. Además, no ha podido volver a su casa, un piso sin ascensor. Ahora, un juzgado de la capital aragonesa va a sentar en el banquillo al conductor de la furgoneta que la arrolló, después de que el caso fuera archivado dos veces: la aseguradora se escudaba en la avanzada edad de la mujer y en su obesidad, relata Heraldo.

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha ordenado seguir adelante con las investigaciones, reprochando además a la jueza instructora del caso su "recalcitrante" empeño en cerrar el caso, amparándose en la reciente despenalización de las imprudencias leves al volante.

La familia de la víctima explica que la mujer se valía por sí misma hasta el accidente. De hecho, paseaba sola en el momento del atropello. Como no puede acceder a su casa, se tiene que costear una residencia. Por eso, los abogados de la mujer califican los hechos como un delito de imprudencia grave y piden 3 años de cárcel y pérdida de carné para el conductor. La Fiscalía pide 5 meses de cárcel y retirada del permiso de conducir, más una indemnización de 81.925 euros a la que habría que sumar el daño emergente, es decir, lo que el juez estime que resarciría tener que usar una silla de ruedas de manera permanente. La acusación particular, por su parte, pide 425.000 euros en una estimación preliminar, porque el suceso ha condicionado la vida de la mujer y de la familia.

En cambio, la defensa del conductor, de la empresa en la que trabaja y de la aseguradora alega que no hay infracción penal porque no hubo imprudencia grave: la furgoneta circulaba a unos 10 km/h y de hecho, ni la mujer salió despedida ni el vehículo resultó dañado. La defensa cree que la mujer quedó en el ángulo muerto de visibilidad de la furgoneta y por eso fue atropellada. Cuando frenó el vehículo, la mujer recibió el impacto y cayó de espaldas. El conductor socorrió a la mujer y llamó al 112.

La defensa cree que para fijar la indemnización hay que tener también en cuenta la edad de la mujer, y que la fractura de fémur no es de por sí una lesión que condene a una silla de ruedas, pero que en este caso ha ocurrido porque ha habido escasa consolidación del hueso. Además, alegan que la obesidad de la mujer y que ya tuviera una prótesis de rodilla bilateral han complicado la recuperación: "Hay que separar las condiciones personales de la lesionada, que la llevarían en un futuro a una vida dependiente, de lo que realmente deje de limitante el accidente", concluyen.

Los abogados de la mujer han reprochado a la aseguradora su falta de sensibilidad, y la acusan de dejar pasar el tiempo para ver si la anciana fallecía, porque de ser así les saldría más barato.

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