Sánchez, tras la cumbre de Salzburgo.
Sánchez, tras la cumbre de Salzburgo. EFE

La UE ha encontrado una vía de consenso momentáneo en el espinoso tema de la gestión migratoria, que enfrenta a países que como Hungría, Austria o Italia quieren cerrar totalmente las fronteras con otros como España o Francia, que defienden una gestión solidaria, entre países y con los migrantes. Sin embargo, esta vía alternativa ha soliviantado la postura española en materia de control de fronteras.

Este jueves ha terminado el Consejo Europeo informal que ha organizado la Presidencia austriaca de la UE en Salzburgo donde la propuesta de la Comisión Europea para reforzar la Agencia Europea de Control de Fronteras (Frontex) con 10.000 efectivos más se ha alzado con el consenso de los 28 Estados miembros, que eventualmente, después del Brexit, serán 27 para entonces.

Según la propuesta de la Comisión Europea, el refuerzo de Frontex debería ser una realidad en 2020 y hasta entonces la UE abrirá una negociación en la que España ya ha alzado la voz para resistirse a que el fortalecimiento de esta agencia se haga en detrimento de la gestión de las fronteras que hoy corre a cargo de las autoridades españolas.

En un inusitado giro nacionalista de la postura española, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido una postura que consiste en apoyar el refuerzo de Frontex, cuyos agentes colaboran ya, por ejemplo, en el control de las aguas del Estrecho, pero sin anular la gestión española.

En la rueda de prensa al término del Consejo Europeo informal, Sánchez ha respaldado la propuesta para reforzar Frontex, pero ha planteado dos peros.

Según ha explicado, ese refuerzo debe "incorporar dos elementos, flexibilidad y complementariedad". En la negociación que se abre ahora España defenderá que el control de fronteras tenga en cuenta las "necesidades distintas" de cada país, a los que debe "acompasarse y amoldarse".

Las nuevas funciones de Frontex en 2020 "no pueden plantear un cuestionamiento de la soberanía nacional", ha advertido el presidente del Gobierno, en línea con las "cuestiones relacionadas con la soberanía" a las que se ha referido el presidente del Consejo Europe, el polaco Donald Tusk, y que aún tienen que discutirse, ha dicho.

Gestión solidaria

La inmigración ha ocupado la mayor parte de una cumbre en la que se ha optado por ir a lo fácil, no entrar en polémica y tratar el control de las fronteras exteriores de la UE, que es algo que pueden asumir todos los países, empezando por los más duros.

"Hemos decidido seguir centrándonos en lo que nos une que en lo que ya ha dado resultados", ha dicho Tusk.

Distinta es la idea que defienden España o Francia de una gestión solidaria de los flujos migratorios. La reunión que empezó este miércoles y ha terminado este jueves no volvió a tratar el tema, pero en la rueda de prensa posterior, Sánchez ha vuelto a defender una gestión solidaria entre los Estados miembros de los flujos migratorios, igual que también ha hecho el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Sin miramientos y sin nombrar a nadie, el francés ha parecido referirse a Italia o Hungría al defender una gestión comunitaria para que las fronteras de la UE no queden en manos de quienes no quieren recibir barcos o países que reclaman fondos europeos pero no quieren dejar pasar "a un sólo inmigrante".

Brexit y Gibraltar

Por otra parte, a un mes de que terminen las negociaciones del Brexit, en la cumbre de Salzburgo también ha reinado la postura dura, en este caso hacia la primera ministra británica, Theresa May, que ha recibido el avisto de que el plazo para cerrar un acuerdo de divorcio con la UE expira en octubre.

Esta advertencia no ha sido cerrada, pero sí es compartida por España. En todo caso las diferencias en el seno de la UE sobre el grado de dureza que hay que apliar a Londres han quedado patentes en el  hecho de que Tusk ha fijado el Consejo Europeo de octubre para cerrar las negociaciones y decidir si es necesario celebrar alguna otra cumbre posterior, mientras que el Gobierno austriaco y Presidencia rotatoria de la UE, más proclive a relajar exigencias con Londres, ha convocado una cumbre extraordinaria "para finalizar el Brexit" el 17 de noviembre.

"En octubre llega la hora de la verdad", ha advertido Sánchez, que como otros líderes europeos no ha dado margen a la extensión que quiere Londres.

Este mismo plazo es el que tiene España para cerrar un acuerdo sobre Gibraltar, en cuestiones como cooperación judicial, contrabando de tabajo o desarrollo del Campo de Gibraltar, que aún están por cerrarse pero sobre la que Sánchez ha confiando en llegar a un acuerdo.